Panorama: Níger

Las inyecciones de efectivo combaten las necesidades inmediatas en las zonas de Níger afectadas por la sequía

Imagen del UNICEF
© UNICEF Niger/2010/Curney
Una cartilla de transferencia de efectivo en manos de uno de los beneficiarios del programa oriundo de la región de Maradi, en Níger.

Por Vanessa Curney

NIAMEY, Níger, 6 de octubre de 2010 – Por primera vez en un contexto de emergencia, UNICEF está empleando el dinero en efectivo como vía para brindar apoyo a las familias afectadas por al crisis alimentaria.

El Gobierno de Níger –con el apoyo de UNICEF y las organizaciones no gubernamentales CARE y Save the Children– distribuirán dinero a cada mujer con al menos un menor de dos años en las zonas más afectadas por la grave sequía que azota el país.

La transferencia de 40 dólares estadounidenses en efectivo al mes durante tres meses tiene por objetivo a 30.000 familias vulnerables. Los pagos se efectúan para cubrir un período al final de la "época de vacas flacas", tras haber experimentado ya las familias muchos meses de carencias extremas antes de la cosecha de octubre.

Ayuda rápida y eficaz

El Representante de UNICEF en Níger, Guido Cornale, afirmó que el objetivo del programa experimental de transferencia de efectivo está concebido para "proteger la condición nutricional de los niños y detener su caída en el abismo de la desnutrición".

“Esto bien podría constituir un instrumento que preste una poderosa asistencia contra tales crisis en el futuro", agregó.

Idi Sahirou, jefe de la aldea de Dan Neino situada en la región nigerina de Maradi, recuerda la vida de los aldeanos tras la grave sequía del año pasado que condujo a déficits alarmantes en la producción de las cosechas y los pastos. Según dijo, las personas se comían las hojas silvestres y talaban árboles estériles para vender leña.

“Al principio de la estación de lluvias, no teníamos alimento que comer, ni semillas que sembrar", afirmó Sahirou. "Las personas estaban cansadas, hambrientas y abandonaban la aldea constantemente, principalmente hacia Nigeria, a la búsqueda de trabajo y dinero... A veces les tocaba a los niños la tala de árboles para la venta". Esta laboriosa actividad tomó preferencia frente a la asistencia a clase y las tasas de escolaridad básica se resintieron.

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© UNICEF Niger/2010/Curney
Idi Sahirou, jefe de la aldea de Dan Neino en la región de Maradi en Níger. La zona ha sufrido el fuerte azote de la crisis de la nutrición que asola gran parte del África subsahariana.

Este año, el período de carestía ha durado más de lo normal. Se trata del período más difícil para las familias, en particular para los niños, pues la cosecha anterior se ha consumido y todavía no hay alimentos disponibles de la nueva cosecha.

Intervenciones para brindar alimento

Los niños de más corta edad son los más vulnerables. Para abordar de manera inmediata sus necesidades, el Programa Mundial de Alimentos y UNICEF empreden las denominadas "intervenciones generales de alimentación" para niños menores de dos años, dejan aparte la alimentación suplementaria como el producto Plumpy' Doz a base de cacahuete, una mezcla enriquecida de maíz y soja o un complejo vitamínico con azúcar y aceite.

El programa de transferencias en efectivo y las distribuciones de alimentación general han proporcionado alivio instantáneo a los niños.

“Ahora obtenemos aceite, harina y azúcar para nuestros bebés y dinero para que el resto de nosotros compre lo que necesitamos”, afirmó Sahirou. “Sin esto no habríamos sobrevivido mucho más tiempo".

El programa de transferencias en efectivo brinda a las familias un impulso adicional y proporciona a las madres el dinero para comprar alimentos como mijo, pastillas de caldo Maggi, aceite y cereales para ellas y el resto de sus familiares, y evita que los alimentos especiales de sus bebés se vean comprometidos.

Los objetivos a largo plazo

Ahora que las necesidades más básicas de su comunidad empiezan a estar cubiertas, el jefe puede comenzar a pensar en el futuro de la misma. Comenta que le gustaría crear un banco de cereales y levantar una escuela para los niños y niñas de la aldea.

En muchos casos, las transferencias de efectivo pueden ahorrar tiempo y ser más rentables que las intervenciones de alimentación tradicionales, al tiempo que posibilitan que las familias tomen sus propias decisiones. Asimismo pueden inyectar dinero a la comunidad local pues las familias prefieren adquirir productos locales en lugar de artículos de importación caros.

Entre tanto, el sistema de información mercantil de Níger seguirá supervisando los precios de los mercados en las zonas de intervención para prevenir efectos adversos.


 

 

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