Panorama: Níger

UNICEF y sus aliados locales luchan contra la trata y la explotación infantiles en Níger

Imagen del UNICEF
© UNICEF Niger/2009/Bisin
En la estación de autobuses de Agadez, en Níger, Moutari Mamane, director del centro de Acción contra el uso de trabajadores infantiles que cuenta con el respaldo de UNICEF, ofrece su apoyo a los niños que probablemente van a Libia a buscar trabajo.

Por Sandra Bisin

AGADEZ, Níger, 9 de noviembre de 2009 – Son las 6 de la mañana en la estación de autobuses de Agadez y los miembros del Comité de protección del menor observan con atención a los pasajeros que esperan el autobús para ir a la ciudad septentrional de Dirkou.

Esta ciudad es la última parada de Níger para los emigrantes ilegales que quieren pasar a la vecina Libia. Entre ellos se encuentran niños atraídos por falsas promesas de un futuro mejor.

El Comité de protección del menor identifica a un niño de 14 años y a un traficante. Al traficante lo llevan a la comisaría. Al niño lo entrevistan los policías antes de entregarlo a un centro de tránsito a cargo de Acción contra el uso de trabajadores infantiles (AFETEN en sus siglas francesas), una organización aliada de UNICEF.

“Se puede distinguir muy fácilmente a los padres y a los traficantes”, dice Bilal Afournounouk, vicepresidente del Comité. “Los traficantes están controlando constantemente a los niños y tienen con ellos un comportamiento bastante brutal. También es fácil de identificar a los niños que tratan de emigrar ilegalmente. Parecen asustados y con miedo a moverse de su sitio”.

La esperanza de ganar dinero
Uno de cada cuatro jóvenes que ya se encuentran en el centro cuenta la historia conocida de abandono del hogar por desesperación económica.

“Dejé mi familia para ir a Libia porque había visto irse de mi pueblo a jóvenes mayores que yo y regresar con mucho dinero”, dice Mamane Noura, un joven de 16 años. “Mis padres me enviaron fuera porque éramos pobres. Se suponía que iba a conseguir un trabajo como empleado doméstico o en una plantación y que les iba a mandar dinero todos los meses”.

“Mi familia gastó una fortuna para pagar al guía”, añade. “Vendieron cinco cabras y una vaca para pagar mi billete a Libia. Desgraciadamente, cuando llegamos a Agadez, nuestro guía desapareció con todo el dinero que le habían dado mis padres y a mí me dijeron que viniera a este centro”.

La oficina de UNICEF en Níger brinda apoyo a dos centros de tránsito AFETEN en Agadez y Niamey, para jóvenes y niños emigrantes, víctimas de explotación económica. Los centros proporcionan alojamiento a corto plazo, comida, atención sanitaria y apoyo psicológico. El programa también ofrece formación en actividades que generen ingresos, así como clases de alfabetización.

Ajenos al peligro
La pobreza es la principal motivación de los padres a la hora de enviar fuera a sus hijos, pero ignoran los peligros a los que los niños tienen que enfrentarse durante el viaje y en sus lugares de destino. Se calcula que cada año unos 200.000 niños son víctimas de la trata infantil en África. Las investigaciones han mostrado que la mayoría de los niños llevados a Libia son explotados para trabajar en plantaciones o como empleados domésticos.

A los jóvenes que se les trae al centro se les habla de la realidad a la que se podrían haber enfrentado.

“Les he explicado los peligros del viaje, las condiciones de vida y de trabajo de los emigrantes en Libia, la dura realidad y el hecho de de que algunos niños nunca regresarán”, dice el director de AFETEN, Moutari Mamane. “Se quedaron bastante sorprendidos. No tenían ni idea de que el viaje a Libia fuera una experiencia tan terrible para la mayoría de las personas”.

“Demasiados riesgos”
Aunque todavía no está muy convencido de que ése sea el medio más adecuado de lograr un futuro mejor y más seguro, Mamane, el joven de 16 añosy potencial emigrante, consiente en quedarse con su familia.

“He comprendido que para un joven no es bueno irse a Libia”, dice Mamane. “Existen demasiados riesgos. Se puede incluso morir durante el viaje. Cuando regrese a mi pueblo les contaré a los otros jóvenes lo que he aprendido”.

Entre 2006 y 2008, y gracias al apoyo de UNICEF, un total de 348 menores (incluidas 10 niñas) recibieron asistencia en el centro de tránsito de Agadez y posteriormente fueron repatriados a sus pueblos; en la región septentrional de Agadez se crearon nueve comités de protección del menor; y 18 jóvenes tuvieron la oportunidad de ocuparse en actividades generadoras de ingresos (mayoritariamente de carácter agrícola) cuando regresaron a sus pueblos.

Mamane dice que el número de niñas y niños en tránsito hacia Agadez con intención de emigrar ilegalmente ha descendido de manera notable desde que el comité comenzó a trabajar hace dos años. “Antes solíamos identificar a más de 40 jóvenes diarios”, observa. “En la actualidad, apenas identificamos a cinco o seis al día”.

 


 

 

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