Panorama: Níger

La historia de Habiba: Los peligros del matrimonio adolescente en el Níger

Imagen del UNICEF
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Habiba, que tiene 17 años y vive en una pequeña aldea en la región septentrional del Níger, debió contraer matrimonio cuando apenas contaba con 14 años y hoy sufre aislamiento social debido a que tiene una fístula obstétrica.

Por Sabine Dolan

MARADI, Níger, 29 de mayo de 2007 - Habiba, de 17 años de edad, reside en una pequeña aldea en la región de Tibiri, en el Níger meridional. La joven, que contrajo matrimonio hace tres años, es víctima desde entonces de una situación trágica que ilustra algunos de los peligros que entraña el matrimonio adolescente.

“Fui entregada en matrimonio al cumplir los 14 años”, dice Habiba. “En aquel entonces estaba en buen estado de salud. Un año después del casamiento, quedé embarazada. Tras dos días de trabajo de parto me internaron en un hospital regional donde me practicaron una operación cesárea, y fue entonces cuando sufrí una fístula”.

Debido a que la intervención cesárea no se realizó de manera correcta, Habiba sufrió grave daño en su pequeño útero, lo que dio lugar a una fístula, que es una lesión que causa la filtración constante de orina y material fecal a la vagina. Debido a esa fístula, Habiba padece de incontinencia urinaria crónica y dolores constantes. Su hijo murió pocas horas después de haber nacido.

Sin embargo, la tragedia de Habiba no terminó allí. Tras el terrible alumbramiento, su esposo la abandonó y los pobladores de la aldea la repudiaron. Actualmente, Habiba vive con su madre. Excluida y humillada, la joven no se atreve a abandonar la vivienda, ni siquiera para ir a buscar agua.

Altas tasas de matrimonio adolescente

Zeinabou Mahaman, la madre de Habiba, de 45 años de edad, cuenta que en algunas ocasiones su hija se despierta durante la noche debido al dolor. Agrega que Habiba pasa mucho tiempo lavándose para calmar sus dolores, para refrescarse debido al intenso calor y para eliminar los malos olores.

El caso de Habiba no es infrecuente en el Níger, que tienen la tasa más elevada de matrimonio adolescente del mundo y donde, como promedio, cada mujer tiene siete hijos. La mitad de las niñas ya están casadas al llegar a los 15 años, y de ellas, la mayoría comienza a tener hijos en los dos años siguientes al matrimonio.

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Soueba, de 14 años, había sido prometida en casamiento a un marido potencial. Sin embargo, su padre demoró la boda cuando comprendió los peligros del matrimonio adolescente como resultado de una campaña de concienciación que se llevó a cabo en su aldea

Lamentablemente, las mujeres jóvenes que quedan embarazadas a una edad tan temprana corren especiales peligros de ser víctimas de las fístulas obstétricas.

UNICEF lleva a cabo esfuerzos conjuntos con el Gobierno del Níger, así como con los dirigentes comunitarios tradicionales y religiosos con el propósito de que se eleve a 18 años la edad mínima de matrimonio para las niñas y que se les brinde acceso a la atención de la salud y la educación. Este último aspecto reviste importancia fundamental debido a que el matrimonio adolescente es uno de los obstáculos más importantes que impiden la educación de las niñas. Una vez que contraen matrimonio, las niñas suelen abandonar la escuela.

Campaña de concienciación

A pocos metros de la casa de Habiba vive Soueba, de 14 años.

Su madre, Hadiza Saidou, de 47 años,  explica que Soueba había sido prometida en matrimonio pero que su padre demoró la boda después de enterarse de los peligros del matrimonio adolescente y de la fístula de Habiba durante una campaña de concienciación que se llevó a cabo en la aldea.

La madre de Soueba contrajo matrimonio a edad temprana y tuvo siete hijos e hijas. Hadiza afirma que siempre se opuso a que su hija se casara tan joven.

“Me opuse firmemente”, explica. “Una de mis hermanas quedó discapacitada de por vida como resultado de un embarazo complicado por haberse casado muy joven”.

Soueba dice que sintió un gran alivio cuando su padre cambió de opinión con respecto a su casamiento. “Me siento muy conmovida y feliz por haber podido salvarme de ese matrimonio”, explica. “La situación de mi vecina y las consecuencias horribles de su matrimonio explican por qué me siento así. ¡Dios me salvó”.

“Sueño con curarme”

Habiba, por su parte, sueña con reanudar una vida normal.

“Sueño con curarme”, dice. “No tengo contacto con nadie porque todos expresan su repugnancia por la manera en que huelo. Por eso anhelo curarme”.

UNICEF y sus aliados –entre ellos la ONG Solidarité y el Fondo de Población de las Naciones Unidas– brindan su apoyo para que las niñas como Habiba puedan ser sometidas a cirugía correctiva. UNICEF también ayuda a las niñas y mujeres a reintegrarse en sus comunidades.

Por ahora, la madre de Habiba reza por su hija, que será operada en los próximos meses.


 

 

Vídeo (en inglés)

Mayo de 2007:
Sabine Dolan, corresponsal de UNICEF, informa sobre el caso de Habiba, una joven nigeriana sometida al aislamiento social debido a la fístula que le causó el haber dado a luz a los 14 años.

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