Panorama: Níger

Cuando está a punto de comenzar la “estación del hambre” en el Níger, el llamamiento de las Naciones Unidas para el Sahel ofrece una esperanza

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© UNICEF video
Un niño gravemente desnutrido recibe alimentos con una cuchara en el centro de alimentación terapéutica de Maradi, en el Níger.

Por Sarah Crowe

NIAMEY, Níger, 28 de marzo de 2006 – Éste es el comienzo de la “estación del hambre” en el Sahel –la amplia región de África occidental que es una de las zonas más secas y pobres del planeta– y comienza a notarse en las caras de los recién nacidos. En un intento por evitar una repetición de la crisis alimentaria de 2005, las Naciones Unidas lanzaron hoy un llamamiento de financiación de aproximadamente 92 millones de dólares para satisfacer este año las necesidades en materia de alimentación y nutrición de los países del Sahel.

Debido a que la temporada anual de vacas flacas comienza en esta región, cuando las reservas de granos ya están muy bajas y las nuevas cosechas no se encuentran aún disponibles, las tasas de desnutrición infantil grave están ya por encima de los niveles de emergencia. Y debido a la pobreza y la deuda, la temporada de “vacas flacas” es cada año más larga. Incluso en las mejores épocas, los países del Sahel (Burkina Faso, Chad, Malí, Mauritania y Níger) sufren algunas de las tasas de desnutrición más altas del mundo. El año pasado fue uno de los peores para la región.

Signos preocupantes

A pesar de una buena cosecha reciente, muchas familias del Níger han vendido su cosecha de granos para pagar las deudas del año pasado, cuando las plagas de langosta y una sequía devastadora agravó la crisis del Sahel. Muchas personas han quedado reducidas a los medios más básicos de subsistencia: bayas, insectos y alimentos para los animales.

Ya hay signos preocupantes que podrían indicar que miles de niños y niñas podrían morir este año en el Sahel a menos que la ayuda llegue rápidamente. 

“La gente que visita los poblados para registrar casos de desnutrición moderada nos informan que algunos lugares están casi vacíos”, dice Ester Ruiz de Azúa, de la organización no gubernamental Acción Internacional contra el Hambre. “No hay comida, y esto significa que la situación va a ser bastante grave el próximo mes y el siguiente”.

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© UNICEF/HQ05-1055/Chalasani
Dos niños con sacos vacíos aguardan en un campo de mijo, un alimento básico del Níger, cerca de su hogar, que se encuentra en una de las zonas más afectadas por la crisis alimentaria de 2005.

Con un promedio de ocho niños por familia y un nivel de educación bastante bajo, muchas familias de Níger llevan una existencia precaria. Es difícil erradicar la mala planificación y los malos hábitos nutricionales. Las madres dejan de amamantar muy pronto y a menudo llevan a sus hijos a los centros de nutrición demasiado tarde.

Como resultado, existe una necesidad urgente de medidas fundamentales, entre ellas un seguimiento sistemático del crecimiento y una ampliación a mayor escala de los centros de alimentación terapéutica y suplementaria. Además, se necesitan programas de desarrollo para ampliar los servicios de nutrición y salud a los niños y niñas más jóvenes. 

Una intervención oportuna permite salvar vidas

Irónicamente, la crisis en Níger no se debe a una falta de alimentos. En los mercados de Maradi y Niamey hay pilas de legumbres frescas con colores brillantes y las pirámides de grano, especies y carne se acumulan en los callejones. Lo que hace falta, como ocurre en muchos otros países del Sahel, es acceso a la información, la atención de la salud y alimentos esenciales.

La crisis de la nutrición afecta sobre todo a los recién nacidos y a los niños menores de dos años, que sufren bajo peso al nacer, no reciben un amamantamiento suficiente, no ingieren alimentos complementarios adecuados y no tienen acceso a servicios básicos de la salud eficaces. Los niños son los más afectados por la crisis porque son los más vulnerables, quienes están más expuestos debido a las necesidades fisiológicas relacionadas con el crecimiento y el desarrollo, y los menos protegidos debido a que sus sistemas inmunológicos están débiles como resultado de la desnutrición.

El nuevo llamamiento de financiación de las Naciones Unidas tiene como objetivo cambiar lo que muchas veces ha parecido como un ciclo inevitable en la región del Sahel.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/HQ05-1282/Chalasani
Unas mujeres regresan a sus hogares cerca de Maradi, Níger, con sacos de mijo. UNICEF compró el grano por medio de un “banco de cereales” y lo distribuye entre los pobladores a precios subvencionados.

“Cada vez que esperamos, muchos niños pasan de un estado de desnutrición crónica a una desnutrición moderada, y, si no se toman medidas, estos casos se transforman muy rápidamente en desnutrición grave”, dice el Representante de UNICEF en Níger, Aboudou Karimou Adjibade. “Siempre que podemos invertir en las primeras etapas, sabemos que estamos salvando las vidas de miles y miles de niños”. 

Programa de nutrición para situaciones de emergencia

El llamamiento de hoy abarca 22 proyectos humanitarios en el Sahel en las esferas de la agricultura, la asistencia con alimentos, la nutrición y la salud. Los proyectos incluyen a varios organismos, entre ellos la Organización para la Agricultura y la Alimentación, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el Programa Mundial de Alimentos, la Organización Mundial de la Salud, el Fondo de Población de las Naciones Unidas, UNICEF y Afrique Verte.

Las organizaciones humanitarias están convencidas de que las medidas urgentes servirán de hecho para salvar muchas vidas en la región, y la experiencia del año pasado en Níger parece confirmarlo.

Desde julio hasta diciembre, a pesar de la lenta respuesta de la comunidad de donantes, 325.000 niños y niñas se beneficiaron de los programas de alimentación que reciben apoyo de UNICEF, con unas tasas de recuperación de alrededor de un 90%. UNICEF pudo también distribuir 4.259 toneladas de puré UNIMIX a los centros de alimentación terapéutica, más de 42 toneladas de leche terapéutica y 166 toneladas de Plumpy, una pasta de cacahuates rica en vitaminas. Este año, entre el 1 de enero y el 16 de marzo, un programa de nutrición para situaciones de emergencia que recibe apoyo de UNICEF admitió 33.895 niños y niñas desnutridos de Nigeria.

Entre los aliados que trabajan junto UNICEF y el gobierno de Níger en la campaña a gran escala para luchar contra la desnutrición se encuentran otros organismos de las Naciones Unidas y 24 ONG internacionales, entre ellas Acción Internacional contra el Hambre, Helen Keller International, Médecins Sans Frontières, Plan International y Save the Children.


 

 

Vídeo (en inglés)

28 de marzo de 2006:
La corresponsal de UNICEF Sarah Crowe informa sobre el llamamiento de las Naciones Unidas para financiar programas de nutrición en el Sahel, la amplia región de África occidental fronteriza con el Sahara.

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