Panorama: Níger

Los niños y las mujeres afrontan la peor parte de la crisis alimentaria del Níger

Imagen del UNICEF
© UNICEF Niger/2005/Barger
Souleymane, de 11 años, mendiga comida en las calles de Maradi y se alimenta de las sobras que dejan personas desconocidas.

Por Marlene Barger y Jihun Sohn

MARADI, Níger, 13 de julio de 2005 – Los niños y las mujeres del Níger afrontan la peor parte de la crisis alimentaria de este año, que se debe a la sequía y a la plaga de langostas que azotaron a África durante la temporada de cultivo del año pasado. En muchas aldeas de la región de Maradi, en el sur del Níger, la falta de alimentos ha obligado a los niños y las niñas a mendigar en las calles.

Desde hace dos meses, Souleymane Mahamane, de 11 años, vive en las calles de la ciudad de Maradi y duerme en la estación de autobuses. Él se protege del frío cemento del banco sobre el cual se acuesta cada noche cubriéndolo con un delgado trozo de cartón. Al medio día mendiga comida y, por las noches, se reúne con otros niños de la calle que trabajan para una mujer que vende arroz con salsa en la estación. Los chicos sirven la comida a los clientes y lavan los platos. A cambio, la mujer les permite comer las sobras. Ella a menudo paga a cada niño por su trabajo de la noche entre 100 y 150 francos CFA (entre 20 y 30 centavos de dólar).

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Los niños y las mujeres del Níger afrontan la peor parte de la crisis alimentaria de este año, que se debe a la sequía y a la plaga de langostas que azotaron el país el año pasado.

Souleymane salió de su aldea, Malamawa, y se fue a la ciudad porque las punzadas del hambre se habían vuelto intolerables. “A veces pasaban dos semanas en que no teníamos nada para cocinar”, dice. Y agrega: “Yo no podía seguir así. Sentía hambre todo el tiempo. Por eso, un día empecé a caminar hacia Maradi”. Aunque no conocía a nadie en la ciudad, pensaba que allí las condiciones serían mejores que en su hogar.

En Angoual Mata, no muy lejos del pueblo natal de Souleymane, no se ven mujeres por ninguna parte. Al preguntarle a un aldeano dónde están, contesta que están recogiendo hojas para alimentar a sus familias.

A pesar de que este año las lluvias empezaron temprano y han caído con regularidad, trayendo la esperanza de una cosecha mejor, no habrá alivio antes de la recolección de octubre. En este momento se está viviendo un período conocido como “etapa de vacas flacas” (entre abril y septiembre), durante el cual las reservas de alimentos están en su punto más bajo y los granjeros necesitan fuerzas adicionales para sembrar y cultivar los campos.

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UNICEF ha reabastecido los bancos de cereales de muchos de los pueblos y aldeas más golpeados por la crisis alimentaria del Níger. Los beneficiarios principales de esos bancos son las mujeres y los niños.

Para aliviar el problema de la inseguridad alimentaria, UNICEF ayudó a la aldea con la construcción de un banco de cereales, donde hace unos años las mujeres podían comprar el grano o tomarlo en préstamo. No obstante, como en Angoual Mata las cosechas del año pasado fueron insuficientes, los bancos de cereales quedaron prácticamente vacíos. Sin alimentos de ninguna clase, las mujeres se han visto obligadas a recoger hojas y a excavar termiteros en busca de granos. Esta es una labor peligrosa, y muchas mujeres ya han sufrido rasguños y cortaduras al trepar a los árboles.

UNICEF ha respondido a la actual crisis alimentaria del Níger reabasteciendo los bancos de cereales de algunas aldeas. Angoual Mata ya recibió diez toneladas de mijo. Los niños de la calle, como Souleymane, también están recibiendo ayuda en un centro para la juventud que funciona en Maradi y cuenta con el apoyo de UNICEF. Allí, Souleymane vive con otros niños que dejaron la calle, y todos tienen la intención de aprender un oficio – como carpintería – que les permita ganarse la vida. Los pensamientos de estos pequeños ya no están enfocados exclusivamente en conseguir algo de comer.

La grave escasez de alimentos que afronta el Níger afecta a cerca de 3,3 millones de personas – incluidos 800.000 niños y niñas menores de cinco años – en casi 4.000 aldeas. UNICEF ha suministrado 614 toneladas de grano, poro se necesita mucha más ayuda.

En vista de que en el Níger continúa la “emergencia silenciosa” en áreas cruciales como la salud, la nutrición, la educación y el acceso al agua apta para el consumo, UNICEF hace un llamamiento a los países donantes para que contribuyan con 812.600 dólares, a fin de responder en el corto plazo a las necesidades nutricionales de la niñez de ese país.


 

 

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