Panorama: Níger

Las malas cosechas y la plaga de langosta contribuyen a una grave escasez de alimentos

Imagen del UNICEF
© UNICEF Niger/2003/Pirozzi
En el centro de alimentación complementaria de Maradi, en Níger, este niño pudo alimentarse por su cuenta después de terminar con éxito un tratamiento contra la desnutrición grave. El centro recibe apoyo del UNICEF y Médicos sin Fronteras.

Por Marlene Burger

NIAMEY, Níger, 8 de abril de 2005 – Niños y familias de Níger se enfrentan en 2005 a una grave escasez de alimentos.

Después de las malas cosechas, casi 3,7 millones de personas –la mitad niños– no tienen suficiente para comer, y se espera que el número de afectados aumente. El año pasado, enjambres de langostas del desierto consumieron los sembrados de mijo y caupí, y la escasez de lluvias perjudicó las cosechas y puso en peligro el ganado.

Hay ya indicios de que las madres y los niños salen a recoger hojas y excavan los termiteros en busca de los escasos granos allí almacenados.

Muchas familias dependen de los bancos de cereales para que el grano sea accesible y asequible en las aldeas. Pero los bancos de cereales están vacíos. Quienes el año pasado obtuvieron préstamos de grano no pudieron devolverlos porque sus cosechas fueron insuficientes. Los gestores de los bancos de cereales no acertaron a prever la crisis y a estar preparados para afrontarla.

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La desnutrición grave es común en las zonas rurales de Níger, sobre todo durante el “periodo de escasez”, los meses de junio, julio y agosto, cuando las reservas de grano están en su punto más bajo y la cosecha todavía no ha comenzado.

Esta situación se ve agravada por el hecho de que, en condiciones “'normales”, un 40% de los niños y niñas de Níger ya están desnutridos. Cuando disminuye todavía más la cantidad y la calidad de las comidas, se ven mucho más expuestos a las enfermedades y a la desnutrición grave.

La inseguridad alimentaria también afecta la educación de los niños y las niñas. Algunos abandonan la escuela para trabajar y de este modo complementar los ingresos familiares. Otros emplean sus días en buscar comida.

Se necesitan fondos para tratar la malnutrición

El UNICEF de Níger ya ha invertido 270.000 dólares de sus recursos ordinarios para la adquisición de emergencia de 36 toneladas de alimentos terapéuticos con los que tratar durante seis meses a 14.000 niños gravemente desnutridos.

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En el centro de alimentación complementaria de Maradi, las madres reciben Plumpeanut, un alimento terapéutico utilizado para tratar a los niños desnutridos.

Si obtiene fondos adicionales, el UNICEF podría tratar durante seis meses a otros 15.000 niños gravemente desnutridos. Este proyecto aspira también a reducir en Níger la inseguridad alimentaria en los hogares y sus consecuencias. La organización busca reunir un total de 566.000 dólares para suministrar alimentos, reabastecer los bancos de cereales y ganado, proporcionar equipos y suministros agrícolas y formar a las comunidades en la prevención de la desnutrición grave.

Con estos recursos, hasta 29.000 niños gravemente desnutridos recibirán tratamiento por seis meses durante el punto más crítico de la hambruna en Níger. Madres y niños tendrán acceso a comida asequible por medio de los reabastecidos bancos de cereales y de verduras cultivadas en huertos irrigados.

Un ganado sano suministrará más leche, mejorando la calidad de la comida de los niños y las niñas. La migración familiar se verá reducida, permitiendo que los niños prosigan su educación, que es vital para su desarrollo y contribuye a proporcionar una sensación de seguridad y continuidad durante periodos de dificultad y tensión.


 

 

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