Nepal

El primer grupo de ex niños soldados maoístas inicia el proceso de reintegración en la vida civil en Nepal

Imagen del UNICEF
© AFP PHOTO/Prakash MATHEMA
Un grupo de ex combatientes maoístas nepaleses participa el 7 de enero de 2010 en una ceremonia de despedida en un campamento militar en Dudhali, en el distrito de Sindhuli, en el Nepal oriental. Más de 200 jóvenes cambiaron sus uniformes azules del Ejército de Liberación Popular (ELP) por ropas civiles y emprendieron el regreso a sus hogares tras una ceremonia oficial en el campamento de Sindhuli.

Por Sarah Crowe y Martin David Logan

DISTRITO DE SINDHULI, Nepal, 8 de enero de 2010 – En un marco de colores, flores y bendiciones, unos 200 jóvenes –algunos de ellos ex niños soldados– se alejaron definitivamente de las barracas del ejército maoísta del que formaban parte y reiniciaron sus vidas como civiles.

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Algunos sonriendo, otros riendo a carcajadas, los jóvenes saludaron desde los techos de los autobuses que les alejaron hoy definitivamente del campamento militar. Los ex soldados tenían guirnaldas de flores en el cuello y la tradicional marca roja de polvo “tika” en la frente. Cada uno también tenía 10.000 rupias nepalesas (equivalente a unos 140 dólares estadounidenses) suministradas por las Naciones Unidas y firmes esperanzas de poder estudiar o de obtener empleo. Sus ex compañeras de armas, igualmente conmovidas y emocionadas, saludaban desde las ventanillas de los abarrotados autobuses.

Los jóvenes fueron dados de baja esta semana tras ser descalificados para prestar servicio militar gracias a un proceso de las Naciones Unidas que comprobó su condición de menores de edad o de últimos reclutas, cuando se firmó el cese de las hostilidades que puso fin a la guerra civil en mayo de 2006. Sin embargo, las vidas de los jóvenes se mantuvieron en un compás de espera durante los últimos dos años debido a la demora de las negociaciones para su liberación. En los próximos meses también serán dados de baja los jóvenes descalificados de los seis cantones del resto del país que está inspeccionando el personal de las Naciones Unidas.

Comenzar una nueva vida

Entre los pasajeros de los seis autobuses que se pusieron en marcha haciendo rugir sus motores y se dirigieron al punto de desembarque, al que llegaron varias horas después, se distinguían los rostros apesadumbrados y llorosos de algunos jóvenes apenados por tener que alejarse de sus amigos. Sin embargo,  los jóvenes que estaban a punto de iniciar una nueva vida por lo general se despedían, saludaban a sus amigos o se asomaban por las ventanillas para estrechar las manos de quienes dejaban atrás.

Imagen del UNICEF
© AFP PHOTO/ Prakash MATHEMA
Un ex combatiente maoísta nepalés se despide de otros ex niños soldados que el 7 de enero de 2010 abandonaron un campamento de su grupo armado en Dudhali, en el distrito de Sindhuli, en el Nepal oriental.

Muchos jóvenes expresaron en privado su enojo por haber sido dados de baja. “Desperdicié dos años de mi vida”, expresó un joven desmovilizado. Pero otros se manifestaron felices de poder regresar a sus aldeas y familias.

Tras la finalización en 2006 de un conflicto de 10 años de duración entre el Gobierno y las fuerzas rebeldes maoístas, en el que perdieron la vida unos 16.000 nepaleses, el país afronta graves obstáculos. Se considera, sin embargo, que la liberación de los jóvenes de las filas rebeldes constituye el inicio de una era en la que comenzarán a sentirse los beneficios de la paz.

Mientras esperaban en los acantonamientos la finalización de las negociaciones, los jóvenes tuvieron pocas opciones. Algunos realizaron cursos de carpintería o inglés; otros pasaron el tiempo haciendo actividades físicas, mirando la televisión, jugando al bádminton o al voleibol, o criando niños. Muchos jóvenes establecieron relaciones muy estrechas durante el tiempo que pasaron juntos en filas, y en muchos casos formaron familias. En enero de 2010, había unos 60 niños de corta edad y 18 mujeres embarazadas.

A partir de ahora, gracias a la ayuda combinada de las Naciones Unidas, las fuerzas maoístas y el Gobierno del Nepal, los jóvenes que se reintegren en la vida civil tendrán más oportunidades y recibirán la capacitación y herramientas que necesitan para iniciar una nueva vida, como preparación laboral y equipos para poner en marcha sus propias operaciones comerciales en especialidades como soldadura, carpintería y peluquería. Además de ello, UNICEF les ofrecerá la posibilidad de continuar sus estudios escolares o no estructurados.

“Un futuro más estable y pacífico”

Para su licenciamiento, cuya finalización estaba prevista para mediados de febrero de 2010 en siete acantonamientos del país, forma parte de un Plan de acción firmado en diciembre de 2009 por el Gobierno de Nepal, el Partido Comunista Unificado de Nepal (Maoísta) y las Naciones Unidas. Cuando se verifique que el Partido ha cumplido íntegramente con el plan, se tendrá en consideración para su eliminación de la lista de partidos que reclutan y utilizan a niños, incluida en el informe anual del Secretario General de las Naciones Unidas sobre los niños y los conflictos armados

Antes de la ceremonia del jueves, estos jóvenes se licenciarion mediante un proceso realizado por varios organismos de las Naciones Unidas. Vestidos en chándales azul marino, recibieron información sobre las opciones de rehabilitación y se les entregó ropa civil y carnets de identidad. En los próximos meses, un equipo de Naciones Unidas se pondrá en contacto con las personas licenciadas para supervisar y evaluar el modo en que se adaptan a la vida civil. Casi 3.000 de los descalificados eran menores en el momento del alto el fuego producido el 25 de mayo de 2006. Hoy, aproximadamente una docena es menos de 16 años de edad y aproximadamente 500 tienen menos de 18 años. Aproximadamente un tercio son mujeres.

"La liberación de estos jóvenes envía un mensaje simbólico para el año nuevo", afirmó Gillian Mellsop, Representante de UNICEF en Nepal.

"Ahora, estos jóvenes no sólo pueden seguir finalmente con sus vidas, sino que esto también marca un nuevo principio al comienzo de una nueva década para Nepal, para que pueda avanzar hacia un futuro más estable, pacífico" añadió ella.

Supervisión y presentación de informes

Desde 2006, UNICEF ha trabajado con niños vinculados previamente con fuerzas y grupos armados en Nepal. Hoy, junto con sus aliados en la ejecución del proyecto, UNICEF opera en aproximadamente 40 distritos, mediante la prestación de apoyo a unos 7.500 niños vinculados previamente para la reintegración basada en la comunidad.

UNICEF y la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos copresiden el Equipo de tareas de Nepal para la supervisión y presentación de informes sobre niños víctimas de violaciones debidas al conflicto armado (Resolución 1612 del Consejo de Seguridad de la ONU). En su función, UNICEF ha estado supervisando las actividades en el país, junto con la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos en Nepal. Esto continuará en virtud del Plan de acción de diciembre de 2009 sobre el licenciamiento.

El Plan establece que la supervisión seguirá durante 12 meses después de que se licencie a las personas descalificadas definitivamente. Sólo entonces puede el Partido Comunista Unificado de Nepal (Maoísta) tenerse en consideración para ser eliminado del informe anual del Secretario General de las Naciones Unidas sobre los niños en los conflictos armados.


 

 

Audio (en inglés)

La Representante de UNICEF en Nepal, Gillian Mellsop, se refiere al proceso de transición que tienen por delante los ex niños soldados maoístas que se reintegran en la vida civil.
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