Nepal

La crisis de los alimentos y combustibles castiga principalmente a las familias más pobres del Nepal

Imagen del UNICEF
© UNICEF Nepal/2009/Sokol
En la aldea de Sawa Khola, una niña nepalesa come pequeños puñados de arroz bajo la mirada de otros niños. Debido a los aumentos de los precios de los alimentos, gran parte de la población del Nepal está amenazada por la desnutrición.

Por Sam Taylor y Sarah Crowe

DISTRITO DE MUGU, Nepal, 18 de mayo de 2009 – Sentada en la habitación principal con las paredes ennegrecidas por el humo, en su pequeña vivienda ubicada en una pronunciada y árida colina en la aldea de Sawa Khola, Nawa Dumchi Bikar no puede ocultar la honda preocupación que le embarga.

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La Sra. Bikar, que a pesar de tener sólo 36 años parece mucho mayor, debe alimentar a sus cinco hijos, a su marido y a su suegra, pero las provisiones son cada día más escasas. Debido a la sequía, la cosecha primaveral de trigo de los campos de la familia será paupérrima. El aumento de los precios de los alimentos también es motivo de preocupación. Este verano, la familia de la Sra. Bikar tendrá problemas para alimentarse de manera adecuada.

“Me parte el corazón no poder darle a mis hijos lo que necesitan”, comenta. “Todos los padres quieren dar a sus hijos una vida mejor, pero en estos días eso nos resulta imposible, y nos sentimos muy mal”.

Los más pobres entre los pobres
En el aislado distrito de Mugu, en la región de los montes Himalaya del Nepal septentrional, donde más de una cuarta parte de los niños y niñas de corta edad sufre desnutrición aguda o severa, la tierra sólo brinda alimentos seis meses al año en el mejor de los casos.

Casi la mitad de los niños y niñas menores de cinco años del Nepal tienen peso inferior al normal, y en Mugu la proporción de niños desnutridos es mucho mayor aún. Después de tres años de constante sequía, en este distrito que limita con la Región Autónoma del Tíbet en China, la capacidad de las familias de abastecerse de alimentos, que en circunstancias normales es bastante limitada, ha disminuido de manera alarmante.

Mugu, donde la tasa de esperanza de vida es de apenas 44 años, es la región más pobre de uno de los países más pobres de Asia meridional. Se trata de una región muy aislada del resto del Nepal, alejada de los sitios que frecuenta el turismo y con escasas posibilidades para obtener ingresos económicos aparte de la agricultura.

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Operación de descarga de arroz del Programa Mundial de Alimentos efectuada en abril en el distrito de Mugu, en Nepal septentrional, donde la combinación de tres años de sequía y un aumento del costo de los alimentos ha desatado una crisis alimentaria.

Para los aldeanos como la Sra. Bikar y su familia, la lejana crisis de los mercados financieros mundiales es una cuestión que les resulta totalmente ajena. Lo que ven en su vida cotidiana, sin embargo, es que muchas personas se han visto obligadas a aceptar empleos mal pagados con grandes terratenientes para poder adquirir la comida que no pueden permitirse pagar.

A eso se debe agregar el aumento de los precios de los combustibles. Muchos artículos de primera necesidad llegan a Mugu por avión, y el incremento de los precios del transporte aéreo de los últimos 18 meses se refleja en las cantidades que pagan los clientes de las tiendas locales, quienes, como resultado, compran menos.

Mayor peligro de desnutrición
 “Para poder comprar dos kilos de arroz, tenemos que trabajar dos días. Sin embargo, esa cantidad de arroz cubre apenas nuestras necesidades de alimentos de un día”, explica la Sra. Bikar.

Mientras que en el resto del mundo los precios de los alimentos han disminuido con relación a los niveles de 2008, en Mugu el costo de los alimentos básicos sigue aumentando. La familia Bikar, al igual que millones de otros nepaleses afectados por los altos costos de los alimentos, se ha visto obligada a sacrificar la calidad, la cantidad y la variedad de lo que come. Como resultado, es muy probable que aumenten las tasas de desnutrición.

 “Solíamos comer dos veces por día, pero ahora sólo comemos una”, explica Kusha Lal Bikar, el marido de la Sra. Bikar. “Antes podíamos comprar carne o pescado tres veces por mes. Ahora, lo único que comemos es arroz, frijoles, verduras de nuestro huerto y, ocasionalmente, roti (un tipo de pan de trigo)”.

Un programa de alimentos por trabajo

Si a todo eso se suman las cosechas perdidas debido a los tres años de sequía, se comprende por qué el Programa Mundial de Alimentos (PMA) alimenta actualmente a un 75% de los 44.000 habitantes del distrito de Mugu mediante un programa de alimentos por trabajo. Los pobladores trabajan durante 40 días en proyectos de infraestructura comunitarios a cambio de 160 kilogramos de arroz y 20 kilogramos de lentejas, lo que constituye una cantidad de alimento suficiente para cubrir las necesidades de una familia promedio durante unos dos meses y medio.

En un reciente informe sobre seguridad alimentaria, el PMA informó que uno de cada tres pobladores rurales del Nepal recurre a la venta de sus bienes, aunque la práctica reduce en gran medida su capacidad para hacer frente a futuros aumentos de precios.

La familia Bikar no es una excepción.

 “Hemos vendido dos de nuestros toros y casi todos mis anillos y collares”, explica la Sra. Bikar. “Los únicos bienes que nos quedan son esta casa y tres becerros que no son muy útiles porque no tenemos suficiente forraje para alimentarlos adecuadamente”.

Un programa de nutrición experimental

Con el fin de combatir la alarmante tasa de desnutrición de los niños de corta edad en el distrito de Mugu y otras regiones del Nepal, UNICEF pone en práctica un programa experimental orientado a resolver el problema en las aldeas.

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Una mujer nepalesa cierne manualmente arroz en la localidad de Ghamghadi, en el apartado distrito de Mugu.

En alianza con Action Contre la Faim y una organización no gubernamental local, UNICEF ha establecido un centro de rehabilitación alimentaria y dos programas de tratamiento de pacientes ambulatorios en el distrito de Mugu. Los equipos de contacto se han internado en las zonas más apartadas del distrito para capacitar a los agentes sanitarios voluntarios locales en materia de aplicación de métodos simplificados de detección de los niños y niñas más vulnerables.

“Hoy en día, la simple medición de la parte media de la región superior del brazo es una práctica mundialmente aceptada de evaluación del estado nutricional de los niños y de su necesidad de participar en programas de nutrición”, afirma Pragya Mathema, Especialista de Nutrición de la Oficina de UNICEF en el Nepal. “Esas mediciones indican de manera inmediata si el niño está gravemente desnutrido y necesita tratamiento”.

Cuando se establece que un niño está desnutrido se le deriva a un centro de tratamiento, donde recibe una combinación de leche enriquecida y un alimento terapéutico elaborado con cacahuates listo para su consumo. El programa también mejora las prácticas de alimentación de los niños y niñas ya que difunde mensajes sobre las prácticas adecuadas de destete y alimentación infantil.

Efectos en la educación escolar

Cuando los aumentos de precios afectan a las familias, también se resiente la educación de los niños y niñas.

De los cinco hijos de la Sra. Bikar, dos niñas y un varón están en edad escolar. Sin embargo, sólo el niño va a la escuela, porque los padres no cuentan con medios suficientes para comprar uniformes y libros para los tres.

“Por supuesto que nos gustaría poder enviar a las niñas a la escuela también”, señala la madre. “Pero no tenemos ninguna esperanza de poder hacernos cargo de tamaño gasto, y los precios siguen aumentando”.


 

 

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Sarah Crowe, de UNICEF, se refiere a los efectos de la crisis económica para los niños y familias más pobres de Asia meridional..
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