Namibia

Un programa de inmunización transfronteriza protege a namibios y angoleños

Imagen del UNICEF
© UNICEF Namibia/2011/Figueira
La enfermera Magdalena Kaute administra las vacunas en el puesto fronterizo de Oshikango, situado entre Namibia y Angola.

La Semana mundial de la inmunización se celebra del 21 al 28 de abril de 2012. Las oficinas de UNICEF en todo el mundo participan en campañas de inmunización y concienciación acerca de la importancia de las vacunas para la supervivencia infantil. UNICEF adquiere el mayor número de vacunas en el mundo para los países más pobres del planeta y ha suministrado vacunas a niños y niñas durante más de 50 años.

Por Elizabeth Terry

OSHIKANGO, Namibia, 26 de abril de 2012. El puesto fronterizo de Oshikango, entre Namibia y Angola, bulle de agitación en una tarde normal. El comercio entre Namibia y Angola ha prosperado desde que terminó el conflicto en Angola.

Mientras este bullicioso transito fronterizo resulta fantástico para los comerciantes de Namibia, hay al menos un problema aparejado: las enfermedades contagiosas pueden también atravesar la frontera. Namibia no registró casos de poliomielitis durante casi 10 años hasta 2006, pero entonces un brote mortal del virus salvaje importado golpeó el país.

El Ministerio de Salud y Asistencia social de Namibia movilizó urgentemente una respuesta, con el apoyo técnico, financiero y logístico de UNICEF, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros aliados. Una población entera de más de 2 millones de namibios fue el objetivo de la vacunación, con aproximadamente el 95% de cobertura.

Vacunación transfronteriza

Incluso pese a estos resultados impresionantes, Namibia no puede darse por satisfecha. El riesgo de importar el virus salvaje de la poliomielitis desde Angola persiste y por eso los funcionarios de salud deben estar atentos para salvaguardar al país de la enfermedad.

El Dr. K. Kashaija, director médico para el distrito de salud de Engela, explicó que hay un foro fronterizo en el que Angola y Namibia se reúnen para hablar de los problemas de las enfermedades transfronterizas.

El Ministerio de Salud y Asistencia social estableció un puesto de inmunización en la entrada de inmigración de Namibia, a donde llega la población de Angola, con el objetivo puesto en la vacunación de las mujeres en edad fértil y sus bebés. Kristine Hamalwa, que supervisa el programa de inmunización en la frontera, dijo que los niños menores de cinco años reciben varias vacunas, incluida una vacuna oral contra la poliomielitis, y las mujeres entre 15 a 49 años son vacunadas contra el tétanos.

Namibia, con el apoyo de UNICEF y otros aliados, hace grandes progresos para paliar la poliomielitis y otras enfermedades infantiles. Sin embargo, la campaña fronteriza es todavía nueva y afronta una variedad de desafíos.

Retos pendientes

La enfermera Magdalena Kaute administra las vacunas en el puesto fronterizo de Oshikango. Por término medio, vacuna a unas 20 mujeres y bebés todos los días, sin embargo, podría vacunar como mínimo hasta 50 personas. Sin un cartel visibile que promueva el servicio y sin el dominio de cualquiera de las lenguas de Angola, Kaute tiene problemas para atraer la atención de las personas que pasan apresuradamente por delante.

“No hay dinero para pagar un intérprete”, dijo. “Quiero aprender portugués para comunicarme mejor con las mujeres que vienen para las vacunas, pero no hay dinero para las clases”.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Namibia/2011/Figueira
Angelina Mariana trajo a su bebé Bartolomeu para que fuera vacunado en el el puesto fronterizo de Oshikango, situado entre Namibia y Angola.

La barrera de los idiomas es también problemática para aquellos que quieren ser vacunados.

Joventina Gasper y su hija de 9 meses, Zulmira, llegaron al puesto. Ambas fueron vacunadas por Kaute pero Gasper no sabía que clase de inmunización estaban recibiendo.

“No hablo oshiwambo y aquella mujer [Kaute] no habla portugués así que no podía comunicarse conmigo”, comentó Gasper. “Mi lengua materna es el umbundu, que es diferente del oshiwambo”.

No obstante señaló: “¡estoy muy contenta de que hayan vacunado a mi niño!”.

Evaluación y mejora

El programa se somete ahora a revisión. Kaute expone que “ahora es el momento para evaluar la funcionalidad del puesto fronterizo” con el fin de abordar sus fallos.

Está claro que el programa debe ser fácilmente accesible a aquellos que necesitan las vacunas y debe ser conocido por todos, pero sin tener que dificultar el tránsito en la frontera. Hay que superar la barrera de los idiomas para que los pacientes sean informados sobre los servicios que reciben. Además, hay que establecer directrices claras sobre qué vacunas son prioritarias y quién debería vacunarse.

Además, el Dr. Kashaija indicó que simplemente no hay bastante personal médico para proporcionar el nivel del servicio requerido. “En Ohangwena sólo tenemos a un doctor por aproximadamente 25.000 habitantes, mientras que el promedio para Namibia es de un doctor por aproximadamente 7.500 personas. La proporción de enfermeras por población es también baja aquí, con una enfermera para aproximadamente 2.500 personas, en comparación con las 1.000 personas del promedio namibio. Se trata de un problema grande para la región de Ohangwena”.

A pesar de estos desafíos, los esfuerzos ayudan a mantener los niños a salvo.

“Estamos orgullosos de decir que hemos cubierto el 80% de nuestro objetivo de inmunización para menores de cinco años aquí en la región de Ohangwena, y seguimos garantizando que los niños que cruzan la frontera desde Angola no plantean un riesgo para los namibios”, agregó el Dr. Kashaija.


 

 

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