Namibia

UNICEF y sus aliados responden ante el desplazamiento de decenas de miles de personas debido a las intensas lluvias

Por Suzanne Beukes

ONDANGWA, Namibia, 13 de abril de 2011. Una breve sucesión de días soleados hace posible que la población de la Namibia septentrional y central se recuperen en parte de las peores inundaciones que ha sufrido la región desde 2008, causados por las lluvias más intensas desde que se dispone de registro histórico.

VÍDEO (en inglés). 8 de abril de 2011: Suzanne Beukes, de UNICEF, informa sobre las catastróficas inundaciones en la Namibia septentrional y acerca de la ayuda humanitaria y la protección que brindan UNICEF y sus aliados a los niños, niñas y mujeres afectados.  Véalo en RealPlayer

 

Desde enero de este año, el saldo asciende más de 60 personas ahogadas y más de 37.000 desplazadas por los desastres naturales.

“Esta inundación es peor que todas las que habíamos sufrido hasta ahora”, señala Elina Ninkoti, Jefa de los trabajadores sociales del Ministerio de Igualdad de género y Bienestar de la infancia.

100.000 alumnos sin clases

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Hilma Mholongela, de ocho años de edad, y Eva, su madre, están albergadas en el campamento Leo Shoopala situado en Oshakati, una de las poblaciones más gravemente afectadas por las recientes inundaciones en Namibia. La niña pasa el día jugando porque no puede ir a la escuela.

Oshakati es una de las poblaciones más castigadas por la crisis y  en el campamento Leo Shoopala, Hilma Mholongela, de ocho años de edad, pasa el día jugando debido a que no puede asistir a la escuela.

Su madre Eva huyó de su hogar con la niña en medio de la noche cuando las aguas comenzaron a invadir su vivienda. Al igual que más de 100.000 niños namibianos, Hilma no puede ir a la escuela debido a que las inundaciones destruyeron o dañaron 324 escuelas de las cuales 163 tuvieron que ser clausuradas.

Desde que Hilma fue capaz de empuñar un lápiz, Todos los años, su educación escolar se ha visto interrumpida todos los años por las inundaciones. La madre, sin embargo, dice que en esta oportunidad los efectos del desastre natural han sido mucho más graves y que no está segura si podrán regresar a su hogar.

Consecuencias para la lucha contra el VIH

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Inmediatamente después de las catastróficas inundaciones de Namibia, UNICEF y sus aliados pusieron en marcha una serie de actividades destinadas a prevenir los brotes de enfermedades, especialmente de cólera y paludismo.

Las inundaciones también destruyeron caminos, puentes, viviendas y sembrados de cultivos básicos a lo largo y a lo ancho de Namibia.

Veintidós centros de atención de la salud aún están cubiertos por las aguas y el Gobierno nacional ha expresado preocupación ante el peligro de que las inundaciones afecten las labores de lucha contra el VIH, debido a que muchas personas infectadas no tienen manera de obtener los medicamentos antirretrovirales que necesitan para su tratamiento.

Las regiones afectadas figuran entre las más pobres del país y tienen las tasas más elevadas de infección con el VIH de todo Namibia.

Además, la Dirección de gestión y reducción del riesgo de desastres del país ha informado acerca de un aumento del número de casos de paludismo en las regiones afectadas por las inundaciones. Desde principios de este año se han registrado en ellas 400 casos nuevos.

Las condiciones de hacinamiento en los centros de refugiados, agravadas por las deficiencias en el suministro de agua y las instalaciones sanitarias, constituyen peligros adicionales para la salud, ya que pueden aumentar la amenaza de brotes de enfermedades diarreicas y la propagación de las enfermedades contagiosas.

Necesidad de ayuda y protección

 

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Decenas de miles de namibianos se han visto desplazados debido a las inundaciones causadas por las lluvias torrenciales.

A fines de marzo, el Gobierno de Namibia declaró el estado de emergencia sanitaria y asignó 4,4 millones de dólares estadounidenses para hacer frente a la crisis. El servicio meteorológico de Namibia, entretanto, pronostica más lluvias en las regiones central y septentrional del país.

Eso significa que la situación empeorará antes de que pueda comenzar a mejorar, ya que aumentará el número de damnificados que requerirán albergue y ayuda humanitaria, incluida la protección.

“Por supuesto que la atención de la salud es importante, al igual que la inmunización de los niños, y también es importante que no se produzcan brotes de diarrea ni de otras enfermedades transmitidas por el agua”, afirmó Elhadj As Sy, Director Regional de UNICEF para África Oriental y Meridional. “Pero en estas circunstancias, la población necesita que se tomen medidas que garanticen la protección de las niñas”.


 

 

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