Namibia

Cuando decrecen las inundaciones, otra crisis continúa

Imagen del UNICEF
© UNICEF Namibia/2004/Crowe
Algunos de los niños niñas más vulnerables de Caprivi.

CAPRIVI, Namibia, 3 de mayo — La prensa internacional se ocupó brevemente de Namibia esta semana, cuando el río Zambezi se desbordó, desplazando a miles de niños, niñas, mujeres y hombres de sus hogares, matando cientos de cabezas de ganado y arruinando numerosas cosechas. Pero hay otra crisis en la región que es más dañina que el desastre causado por las inundaciones: la propagación del VIH/SIDA, que ha dejado en Namibia a decenas de miles de niños y de niñas sin sus progenitores.

La pandemia del VIH/SIDA en África ha reducido la esperanza de vida en Namibia desde 61 años en 1995 hasta apenas 40 años hoy en día.

Un 43% de la población de Caprivi, Namibia, tiene VIH/SIDA, y más de un 20% de los jóvenes menores de 19 años han quedado huérfanos debido a que uno de los miembros de su familia ha muerto a causa del virus.

Grandes riesgos para los niños y las niñas que viven solos

Los niños y niñas sin familia se enfrentan a muchos peligros: a menudo pasan hambre, y se ven obligados a trabajar –a veces en la industria sexual– simplemente para conseguir dinero para comer.

Además, estos niños carecen de acceso a la educación y de atención de la salud, se enfrentan a traumas emocionales y corren un riesgo elevado de padecer malos tratos y explotación. Los niños y niñas que viven solos corren un peligro mayor de contraer el virus del SIDA.

El número de huérfanos aumenta de manera tan rápida que las comunidades no pueden hacerse cargo. El Gobierno de Namibia y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) han establecido un centro de atención de huérfanos en Mafuta –una comunidad rural en la punta oriental de la franja de Caprivi.

Bridgete Sikute, cuidadora del centro en Mafuta, tiene la dura tarea de actualizar la lista de huérfanos a su cuidado.

“Oficialmente, en nuestra comunidad hay alrededor de 180 huérfanos”, dijo la Sra. Sikute. “Pero pienso que el número es mayor. Ciertamente, aumenta todos los días”.

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© UNICEF Namibia/2004/Crowe
La cuidadora de huérfanos, Bridgete Sikute

Distribuir alimentos entre y los niños las niñas es fundamental

Tanto la Sra. Sikute como los 12 voluntarios que trabajan con ella no pueden ni siquiera comenzar a luchar contra las causas de la crisis de los huérfanos en la región, que incluyen la pobreza extrema, la sequía y las inundaciones periódicas y el aumento de la epidemia del VIH/SIDA.

Por el momento, lo único que pueden hacer es proporcionar atención, apoyo y alimentos para los huérfanos de su comunidad. Distribuir alimentos es fundamental: “En sus casas, estos niños no tienen nada que comer. Por eso decidimos crear este centro”, dice la Sra. Sikute. “En años anteriores, los huérfanos preferían quedarse en el monte el lugar de acudir a la escuela, porque tenían mucha hambre. Por lo menos ahora algunos de ellos van a la escuela”.

La Sra. Sikute espera ansiosamente el apoyo de un programa conjunto de socorro de emergencia del gobierno de Namibia, el UNICEF y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), que debe llegar en mayo de 2004.

Por lo general, las autoridades de Namibia han conseguido distribuir ayuda suficiente a las comunidades necesitadas, pero la escala de las inundaciones después de una grave sequía en otros lugares de Namibia ha obligado al gobierno a solicitar asistencia internacional.

“Es un año muy malo. Hay tantos niños que necesitan nuestra ayuda, pero solamente podemos alimentar a la mitad de nuestros huérfanos en este momento”, dijo la Sra. Sikute. “Con la ayuda de alimentos del PMA tal vez podremos darles a todos ellos por lo menos dos comidas al día”.

La analogía entre la guerra y el SIDA

La Directora Ejecutiva del UNICEF, Carol Bellamy, ha comparado la crisis del VIH/SIDA con “una guerra a gran escala. Pero… peor, porque es más fácil terminar una guerra que una pandemia. No hay un indicador mejor de su escala y su crueldad que la crisis de los huérfanos, y la vergonzosa incapacidad del mundo para responder hasta la fecha”, dijo recientemente.

Para la gente del norte de Namibia, esta analogía es muy real. Comparan la enfermedad con la guerra entre los combatientes de Sudáfrica y Namibia en Angola. “En aquella época rezábamos mucho para que terminara lo peor”, dijo Marianne Shalumbu, que en su capacidad de oficial jefe de enlace de comunicación de la Región Omusati es responsable de gestionar la crisis de los huérfanos. “Ahora hacemos lo mismo”.

Debido a que la tasa de infección del VIH aumenta, lo peor de la crisis de los huérfanos está aún por venir.


 

 

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