Namibia

Inundaciones crean grandes peligros

Imagen del UNICEF
© UNICEF Namibia/2004/Rhodes
Una vista aérea de las planicies de la región de Caprivi, Namibia, donde se han producido graves inundaciones.

Katimo Mulilo, Caprivi Region, Namibia, martes, 27 de abril -- El gobierno de Namibia trata desesperadamente de salvar las vidas de miles de cabezas de ganado que están a punto de morir ahogadas en las aguas del desbordado río Zambezi, y así evitar que surja un brote de cólera, disentería y paludismo en una de las zonas más pobladas del país.

Después de haber conseguido evacuar a alrededor de 3.000 personas con la ayuda de la fuerza de defensa de Zimbabwe, las autoridades del Namibia están tratando de establecer un plan para rescatar por lo menos 15.000 cabezas de ganado. Tratar de transportar el ganado por vía aérea o conducirlo mediante embarcaciones hacia las tierras de secano ha resultado una tarea imposible desde que el Zambezi se desbordó a comienzos de abril, e inundó una enorme zona de alrededor de 100 kilómetros, transformando de un día para otro esta tierra por lo general seca en un pantano.

“Si no logramos hacer algo ahora –como por ejemplo establecer puentes desde Zambia o cualquier otra parte para transportar el ganado hasta un terreno seco– el olor del ganado putrefacto será imposible de soportar, y la gente se enfermará gravemente debido a las aguas infectadas”, dijo Ndeutapo Amagulu, Secretario Adjunto Permanente del Ministerio de Medio Ambiente y turismo.

Desde el aire, el panorama es terrible: solamente se ven los cuernos o los hocicos del ganado en el agua, tratando desesperadamente de llegar a los lugares más elevados.

Después de varias temporadas de sequía, las lluvias no suponen ninguna ayuda

Antes de las inundaciones, la región había sufrido varios años a causa de la sequía y un clima inestable. Irónicamente, justo antes de estas inundaciones –las peores desde 1958– el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) habían lanzado un llamado conjunto de emergencia para ayudar al Gobierno de Namibia durante la sequía.

Estas inundaciones han supuesto un duro golpe para las actividades humanitarias destinadas a prestar asistencia a la población. Incluso cuando comenzaron las inundaciones, los organismos gubernamentales habían comenzado a distribuir materiales de socorro para paliar la sequía y prestar asistencia de alimentos a las comunidades. Hasta la fecha, sin embargo, el UNICEF no ha recibido ninguna respuesta al llamado y el PMA ha obtenido solamente un apoyo simbólico para asistencia alimentaria.

En Namibia, donde hay una población de 1,8 millones de habitantes, la diferencia entre los ricos y los pobres es enorme y hay 640.000 personas que necesitan alimentos. Una misión reciente de las Naciones Unidas a Namibia descubrió que la desnutrición aguda entre los niños y niñas menores de cinco años es de un 15% en las zonas afectadas, lo que revela una emergencia en materia de nutrición.

Las inundaciones han destruido la mayor parte de las cosechas de maíz y han dañado los nuevos cultivos. Ahora, si no es posible rescatar el ganado, miles de personas se enfrentan a una amenaza mayor y seguirán dependiendo de la ayuda alimentaria.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Namibia/2004/Rhodes
Evacuación de niños, mujeres y hombres desde las zonas más peligrosas

Buscar refugio contra las tormentas

En marzo, Zambia advirtió a Namibia sobre la posibilidad de inundaciones, y las autoridades actuaron con rapidez: establecieron un centro de emergencia, el jefe local anunció medidas por la radio e incluso los teléfonos celulares se utilizaron para advertir a la gente que abandonara sus hogares y buscara refugio.

Organizaciones humanitarias como la Cruz Roja Internacional y el UNICEF han distribuido tiendas para refugio; botes para establecer clínicas móviles; tabletas de purificación del agua; y mosquiteros tratados con insecticida para prevenir el paludismo.

En la región de Kabbe se han establecido campamentos a gran escala, entre ellos el de Lusese, que es el mayor con 1.118 personas. Esta respuesta rápida ha evitado numerosas muertes, pero dos mujeres jóvenes ha muerto durante la semana pasada, una a causa de la mordedura de una serpiente, y otra debido a que se ahogó cuando regresaba a casa desde la escuela.

Durante las inundaciones aumentan los peligros para las familias

Desde el helicóptero, con Zambia al este, Angola al oeste y Botswana al sur, el río Zambezi ha inundado la franja de Caprivi. Las aguas han alcanzado los 7 metros de altura, y en algunos casos los pobladores se vieron obligados a subir hasta los techos de sus casas mientras los cocodrilos merodeaban alrededor.

“Podíamos ver a los cocodrilos desde lejos y tuvimos que correr hasta el helicóptero”, dijo Grace Nchindo de 30 años. Grace, sus gemelos, y otros 19 miembros de sus familias han sido acomodados con más de otras 1.000 personas en tiendas de campaña en el campamento de Lusese, del distrito de Kabbe. “No sabemos lo que haremos cuando las aguas desciendan, porque hemos perdido nuestro maíz y nuestras cosechas”.

Esta semana solamente quedaban en algunos poblados los techos de las cabañas y algunas marcas en el agua que señalaban ganado sumergido. Había grupos aislados de cabañas y unos cuantos pobladores se habían quedado en la zona para velar por su propiedad y su ganado.

“Parece que la amenaza real ha disminuido, pero en realidad es el momento en que necesitamos más ayuda”, dijo said Khin Sandi Lwin, Representante del UNICEF en Windhoek.

“Es ahora cuando pueden comenzar los brotes de paludismo y las enfermedades transmitidas por el agua como la disentería y el cólera. La pandemia del VIH/SIDA ha debilitado ya a mucha gente. Las mujeres y los niños en particular pueden contraer otras enfermedades”, añadió.


 

 

Búsqueda