Myanmar, República de la Unión de

Dos niños describen la situación de emergencia en Myanmar mientras UNICEF y sus aliados redoblan sus esfuerzos de asistencia

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© UNICEF/2012/Than
Una clínica móvil en el campamento de Thet Kay Pyin para desplazados internos de Myanmar. El conflicto ha desplazado a alrededor de 110.000 personas, desde que en junio estallaron las tensiones étnicas en el estado de Rakhine.

Por Kaung Myat Than y Zafrin Chowdhury

ESTADO DE RAKHINE, Myanmar, 21 de noviembre de 2012. Desde que las tensiones étnicas estallaron en el estado de Rakhine en junio, el conflicto ha desplazado a alrededor de 110.000 personas.

La violencia ha tenido profundos efectos físicos y psicológicos en la infancia de Rakhine. Mientras UNICEF y sus aliados redoblan sus esfuerzos para llevar la asistencia de emergencia al estado de Rakhine (Myanmar) dos niños describen la situación.

Las historias propias de los niños

Mahmud Ali* (10 años)

Tengo 10 años y soy el cuarto de nueve hermanos. Vivíamos en Sittwe. Yo asistía al tercer grado en la escuela primaria Nº17. Desde que empezó el conflicto en junio, vivimos en el campamento rural para  desplazados internos de Thet Kay Pyin.

Antes del conflicto, mi padre era pescador y mi madre ama de casa, pero mi padre tuvo que dejar de trabajar cuando comenzó la crisis y nos vimos obligados a trasladarnos al campamento para desplazados internos.

El pabellón 2, donde vivíamos, se incendió en junio. Aunque nuestra casa no se quemó, con las prisas de huir del fuego quedamos separados y mi hermana más pequeña se quemó cuando el fuego se propagó.

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El campamento de Thet Kay Pyin para personas desplazados internos en el estado de Rakhine (Myanmar). UNICEF y sus aliados trabajan para prestar asistencia humanitaria a la población del estado de Rakhine.

Mi padre estaba en el mar. Yo también quedé separado de mi familia y me escondí detrás de unos arbustos en la costa hasta que mi madre me encontró por la tarde. Durante una semana permanecimos en la casa y mi padre regreso del mar.

Teníamos muy poco que comer y debíamos compartir la poca cantidad de arroz que quedaba. Mi hermana más pequeña murió como resultado de las quemaduras que había sufrido en el incendio ocho días antes. En tales circunstancias, no pudimos obtener ninguna ayuda médica.

Una semana después de regresar a nuestra casa, el pabellón 2 volvió a incendiarse. Esta vez nuestra casa también quedó reducida a cenizas yo sufrí una herida debido a un palo que se me clavó en el muslo izquierdo.

Después de ver tantas llamas, tantas quemaduras y heridas, me da mucho miedo incluso cuando veo un fuego para cocinar. A la vista del fuego siento necesidad de salir corriendo. Tengo pesadillas con el fuego y con las quemaduras, y me despierto temblando y bañado en sudor…

No estoy contento de vivir en el campamento. No puedo jugar ni moverme de un lado a otro.

Me gustaría poder ir al mercado como antes y ver a la gente y tantos automóviles. Me gustaría comer lo que quiera. Me gustaría jugar con mis amigos e ir a la escuela como ocurría antes. Todos los días le rezo a Alá para que me conceda mis deseos.

Thin Thin Hla (11 años)

Tengo 11 años y soy la más pequeña de cinco hermanos. Hemos vivido en el campamento urbano para desplazados internos de Min Gan desde que tuvimos que abandonar nuestra casa en el pabellón 1 de Set Yone Su en Sittwe, después del estallido del conflicto.

Mi padre tuvo que dejar de trabajar como herrero. Cuando quemaron nuestra casa perdió todas sus herramientas.

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El campamento de Min Gan para desplazados internos en el estado de Rakhine (Myanmar). Thin Thin Hla* (11 años) vive en el campamento de Min Gan con su familia y la esperanza de "volver a casa y permanecer allí" algún día.

Cuando la lucha comenzó, unas personas incendiaron nuestra casa. Tenía mucho miedo y no podía dejar de llorar. Corrimos hasta el aldea de Par Ta Late y nos quedamos con nuestros abuelos. Tenía mucho miedo y no podía dormir por la noche. Después de una semana, nos trasladamos al monasterio de Adate Htan y nos quedamos allí hasta que tuvimos que venir aquí.

Tenía fiebre y diarrea y recibía tratamiento en la clínica móvil. Mi familia recibió alimentos del [Programa Mundial de Alimentos], pero no me gusta comer todos los días las mismas cosas. No hay suficiente comida para toda la familia.Aquí en el campamento tengo algunos amigos, pero no podemos jugar pues no hay espacio ni nada con qué hacerlo. Antes de la crisis solía tener amigos musulmanes, pero no sé dónde están. Espero que estén bien.

Si esta situación continúa, mis padres no podrán enviarme más a la escuela. Tendré que encontrar un trabajo para ganar algo de dinero y ayudar a mi familia.

Me gustaría poder regresar a casa y quedarme allí. Espero que mi padre pueda conseguir pronto un trabajo para mantener a mi familia. Espero poder regresar a la escuela.

Asistencia de emergencia

UNICEF ha mostrado su preocupación sobre la situación de los niños y niñas en Rakhine desde hace muchos años. Los programas en el estado de Rakhine se han centrado en la salud, la educación, la protección infantil y la prevención del VIH.

Desde que estallaron los desórdenes en junio y se agravaron en octubre, UNICEF ha tratado de superar los problemas de acceso y de seguridad con el fin de prestar asistencia de emergencia, que incluye medicamentos vitales en botiquines de emergencia, materiales especiales para la alimentación terapéutica y apoyo nutricional para los niños.

En nombre de UNICEF, los aliados han distribuido en los campamentos conjuntos de agua y de higiene para las familias, lonas, materiales para letrinas, productos para la depuración del agua, filtros de agua y cisternas de agua de gran capacidad.

La respuesta de UNICEF en el estado de Rakhine recibe apoyo de la Oficina de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional de Asistencia para Desastres en el Extranjero , UNICEF y el Fondo central de respuesta en caso de emergencia.

Hay en marcha una evaluación de las necesidades de respuesta de emergencia a largo plazo.

*Los nombres son ficticios para proteger la identidad de los niños.


 

 

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