Mozambique

Historias reales

Los niños y las niñas de Mozambique crecen solos y vulnerables

Imagen del UNICEF
© UNICEF Mozambique/2004
Las hermanas Langa hacen parte de un creciente numero de niños y niñas que deben cuidarse a sí mismos.

Por DAN THOMAS

XAI XAI, Mozambique, 1 de junio de 2004 – Las hermanas Langa pasan todas las tardes estudiando a la sombra. Hoy los pájaros cantan y el sol brilla todavía durante el atardecer.

Para un observador superficial, parece una escena familiar perfecta: tres niñas de 14, 12 y 10 años que hacen la tarea tranquilamente y se preparan para el día siguiente en la escuela.

Pero en África, hoy en día, las apariencias engañan. Estas tres niñas son huérfanas que viven solas en la casa de sus progenitores.

Durante los últimos seis meses, Laura, Cremilda y Anastacia Langa han visto morir a su padre y a su madre. Ahora tratan de salir adelante sin ellos lo mejor que pueden.

Hace tres meses, poco después de la muerte de su madre, alguien robó las pocas posesiones que tenían en la casa, una estructura simple de bambú en las afueras de la ciudad.

“No sabemos quién nos robó, pero es una desgracia para nosotras”, explica Laura, de 14 años. “Nos dejó muy preocupadas cuando pasó, porque aquí estamos solas”.

“Esto es un problema cada vez mayor en Mozambique, y en el resto de África, donde hay niños y niñas que han perdido a sus padre y a sus madres y tienen que dirigir a sus familias demasiado pronto”, dice Felix Cossa, de la oficina del UNICEF en Mozambique.

“Estas niñas son también muy vulnerables al abuso sexual, que puede ocurrir en cualquier momento, ya que viven solas sin que nadie se ocupe de ellas.

“El SIDA es una enorme epidemia que ha crecido de tal manera que ahora está provocando un efecto como éste”, añade.

Nadie sabe si el Sr. y la Sra. Langa murieron por causas relacionadas con el SIDA, pero Mozambique es un país donde ya hay alrededor de 470.000 niños y niñas que han quedado huérfanos debido a la enfermedad. En 2010, el número de niños y niñas huérfanos a causa del SIDA en Mozambique podría llegar al millón, según las proyecciones.

La oficina del UNICEF en Mozambique dice que el aumento en las muertes debido al SIDA, así como las repercusiones de tres años consecutivos de sequía, han creado una crisis que supera la capacidad de las familias y las comunidades.

Como parte de una respuesta más amplia de las Naciones Unidas, el UNICEF promueve un programa multisectorial para intentar proteger los derechos y el bienestar de niños y niñas como las hermanas Langas y conseguir que permanezcan en sus casas, escuelas y comunidades.

Aquí en Xai Xai, un distrito de la costa a tres horas al norte de Maputo, el UNICEF financia y apoya una asociación sin fines de lucro de personas que viven con VIH/SIDA denominada Kuvumbana (“Mantenerse unido” en el idioma local, shangane).

Voluntarias seropositivas como Perpetua Mawai y Fatima Abdul Ali viajan por el distrito para identificar, supervisar y orientar a familias y niños y niñas vulnerables que han quedado huérfanos.

“Trabajamos estrechamente con los dirigentes comunitarios. Ellos son quienes nos orientan y nos indican las casas donde hay huérfanos y entonces tratamos de averiguar qué problemas tienen, como por ejemplo: ¿Van a la escuela? ¿Están completamente vacunados? ¿Utilizan mosquiteros? ¿Están enfermos? ¿Tienen comida suficiente”, explica Perpetua Mawai.

“Necesitan este apoyo para darse cuenta de que, aunque han perdido a sus progenitores, no están solos. Hay gente que se puede ocupar de ellos”, añade Fatima Abdul Ali.

Pero los casos que tienen a su cargo estas voluntarias son tan numerosos que se ven obligadas a realizar un esfuerzo enorme para visitar todas las semanas 124 hogares vulnerables, cinco de ellos encabezados por niños y niñas.

“El UNICEF apoya a la comunidad para que pueda ocuparse de estos niños”, dice Felix Cossa, “y está habilitando a la comunidad para que resuelva sus propios problemas”.

El año pasado, la oficina del UNICEF en Mozambique empleó 2,3 millones de dólares para apoyar a los huérfanos y otros niños y niñas vulnerables a causa del VIH/SIDA, pero las necesidades de comunidades como Xai Xai son cada vez mayores.

No hace mucho, huérfanos como la familia Langas eran un trágico pero reducido ejemplo de las repercusiones del VIH/SIDA. Hoy en día, niños y niñas como ellos están por todas partes, tratando de salir adelante lo mejor que pueden.

Después de la escuela, las hermanas Langa trabajan en un pequeño huerto cerca de la casa y luego se sientan a la sombra en una larga estera para repasar los libros de texto mientras Laura, la mayor, cocina.

“Yo misma preparo la comida”, dice. “Comemos dos o tres veces al día. Comemos maíz, frituras y a veces algunas hojas para acompañarlo.

“Los trabajadores comunitarios nos dan materiales para la escuela, libros de texto y algo de comida. Nos hacen sentirnos mejor”, añade.

Cuando le preguntamos si a ella y a sus hermanas les falta algo, piensa por un tiempo antes de responder: “No tenemos uniformes escolares y los necesitamos para la escuela”.


 

 

Ver el vídeo reportaje (en inglés)

Thomas Nybo del UNICEF reporta la crisis de los huérfanos en Mozambique.

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