Panorama: México

La ayuda a los damnificados por las inundaciones se orienta a las necesidades inmediatas de la niñez en Tabasco y Chiapas

Imagen del UNICEF
© UNICEF Mexico/2007/Alleyne
Pobladores damnificados por las inundaciones en la localidad de Villahermosa, en Tabasco, hacen cola en uno de los centros de distribución de suministros de emergencia.

Por Richard Alleyne

VILLAHERMOSA, México, 9 de noviembre de 2007 – Aun en los sitios donde las aguas se han retirado, las inundaciones han dejado los caminos que conducen a Villahermosa, la capital del Estado de Tabasco, cubiertas de lodo y sacos de arena semivacíos. En las calles de los barrios suburbanos, algunas familias se niegan a abandonar sus viviendas a pesar de los daños causados por las aguas y han construido precarias estructuras de cartón y lona para proteger sus pertenencias.

En la semana transcurrida desde que las lluvias torrenciales provocaron las peores inundaciones que se hayan registrado en esta región en los últimos 50 años, diversos puntos del Estado de Tabasco permanecen aún bajo más de un metro de agua. Bajo la dirección del Ejército, se siguen realizando en la región operaciones de rescate. Las inundaciones han afectado a más de un millón de pobladores, de los cuales una tercera parte son niños y niñas.

El Ministerio de Educación informó que unos 400.000 estudiantes de todo el estado sufren las consecuencias de la crecida de las aguas, que han causado daños a unos 2.500 establecimientos escolares. Las inundaciones también castigaron al vecino estado de Chiapas. UNICEF envió dos equipos de expertos para establecer cuáles son las necesidades inmediatas en ambos estados mexicanos.

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© UNICEF Mexico/2007/Alleyne
Una madre con su hijo y un integrante del personal de UNICEF en un centro de suministros de emergencia para los damnificados por las inundaciones en Tabasco.

En los albergues se presta ayuda

El albergue El Toreo, que se encuentra en Villahermosa, es uno de los 276 refugios administrados por el gobierno donde se presta ayuda de emergencia a los damnificados por las inundaciones. En las calles que rodean el albergue, equipos de hombres jóvenes descargan de camiones cargamentos de agua embotellada, sucedáneos de la leche materna y alimentos envasados.

Unas 150 personas esperan en fila en el estacionamiento del edificio. Pese a que las actividades de entrega de los suministros están bien organizadas, los damnificados tienen un aspecto sombrío y parecen agotados.

UNICEF pone en práctica un programa de ayuda a los niños y niñas en los albergues con el objeto de garantizar que reciban apoyo emocional y que cuenten con un ámbito seguro. Entre las actividades planificadas figura una serie de cursos prácticos mediante los cuales se brindará capacitación en materia de orientación psicológica a los maestros y al personal de los refugios.

Además de ello, UNICEF distribuirá conjuntos de materiales de recreación y unos 4.200 conjuntos de elementos básicos para las labores escolares, mochilas y materiales de instrucción para docentes y estudiantes.

Nunca vimos nada parecido

Ana y Gonzalo, su marido, llegaron a El Toreo desde la aldea de Ranchería, localizada a una hora de viaje, con su hija de dos años de edad. Ana está embarazada de siete meses.

“Jamás le habíamos pedido ayuda a nadie”, señala Gonzalo. “Pero nunca vimos nada parecido a esto. Necesitamos ayuda”.

Ana y Gonzalo explican que cuando comenzaron las lluvias la semana pasada, ambos suponían que se producirían inundaciones, pero que jamás se habrían podido imaginar lo que estaba por suceder. “Inesperadamente, el agua comenzó a invadir el interior de nuestra vivienda”, recuerda Ana. “Buscamos refugio en la casa de unos amigos, y cuando regresamos las aguas llegaban hasta las ventanas de nuestro hogar”.

Unos 20.000 pobladores del estado, entretanto, se niegan a alejarse de sus hogares. Gonzalo comenta que sintieron temor de que su pequeña vivienda resultara saqueada si él y Ana permanecían alejados de la misma durante mucho tiempo. Pero, agrega, decidieron acudir de cualquier manera al albergue porque, con una hija tan joven y otra criatura por nacer, no se podían arriesgar a quedarse sin alimentos.


 

 

Audio (en inglés)

9 de noviembre de 2007: Susanna Sottoli, Representante de UNICEF en México, se refiere a las labores de ayuda a los niños y niñas afectados por las inundaciones en los estados de Tabasco y Chiapas.
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