BEIRUT, GINEBRA, NUEVA YORK, 12 de julio de 2007 – Un año después que se desencadenara el conflicto en la región meridional del Líbano, las posibilidades de que los niños se recuperen completamente y prosperen están seriamente comprometidas debido a la inestabilidad política y las amenazas a la seguridad que aquejan al país.
Desde hace varios meses, la inestabilidad y las crisis repentinas –desde los estallidos de bombas en diversos puntos del país hasta los enfrentamientos armados y el resultante desplazamiento de los pobladores de los campamentos de refugiados palestinos de la parte septentrional del país– han generado en la niñez libanesa una nueva sensación de inseguridad y sentimientos de profunda ansiedad.
La guerra que el año pasado enfrentó durante 34 días a las fuerzas de Hezbollah e Israel se desató el 12 de julio de 2006 y sumió al Líbano en una súbita y grave situación de emergencia humanitaria. Según datos suministrados por el Gobierno del Líbano, en el conflicto murieron más de 1.100 personas, otras 4.000 resultaron lesionadas o heridas y unas 900.000 debieron abandonar sus hogares en la región meridional del país.
“Las señales de recuperación del conflicto de 2006 son evidentes, como la reconstrucción de los depósitos de agua y el hecho de que los niños y niñas hayan terminado el año escolar”, comenta Roberto Laurenti, Representante de UNICEF en el Líbano. “Sin embargo, cuando evaluamos lo que se ha logrado y lo que queda por hacer, es importante recordar que esos niños y niñas aún sufren lesiones invisibles. La recuperación emocional de esos niños requiere mucho más tiempo que la reconstrucción de un puente, y en un país crónicamente en crisis como éste, esa recuperación será un proceso constante y prolongado”.
Miles de niños y niñas sufrieron los efectos de la situación de emergencia, y UNICEF, en colaboración con la Cruz Roja del Líbano, respondió rápidamente a las necesidades de las familias que habían quedado aisladas en la región meridional del país, así como las de quienes tuvieron que huir por la fuerza de sus aldeas. En esas labores de socorro se dio prioridad a la atención de la salud de los niños mediante el suministro de agua potable, botiquines médicos y de higiene de emergencia y medicamentos pediátricos esenciales, así como a la vacunación contra el sarampión y la poliomielitis.
Cuando las familias comenzaron a regresar a sus hogares inmediatamente después del cese del fuego del 14 de agosto, UNICEF les entregó botellas de agua y folletos donde se les advertía cómo detectar y eludir más de un millón de minibombas en racimo sin estallar que podían encontrar en los caminos, los campos y las viviendas durante el retorno. Además, se emplearon carteles y anuncios breves de radio y televisión para advertir a los padres y madres sobre los síntomas de alteración que podían manifestar sus hijos e hijas como consecuencia del conflicto.
Tras el regreso de los desplazados a sus lugares de origen, UNICEF amplió su red de aliados en las zonas afectadas a fin de satisfacer las enormes necesidades de ese sector de la población. La ayuda humanitaria, que hasta entonces se había concentrado en las operaciones de socorro de emergencia, dio prioridad a partir de entonces a las labores de recuperación en materia de suministro de agua y saneamiento ambiental, higiene, salud, educación y protección de los niños, niñas y jóvenes. Entre los logros más importantes que se obtuvieron en esas esferas prioritarias figuran:
En los próximos meses, UNICEF y sus aliados aprovecharán las bases que sentaron con esas actividades de recuperación de emergencia para ampliar la infraestructura en pro del bienestar de los niños y niñas no sólo en la región meridional del Líbano, que sufrió los efectos más graves del conflicto, sino en el resto del país. Las medidas siguientes consistirán en:
“La guerra alteró profundamente las vidas de miles de niños y niñas”, afirma Laurenti. “Pero esos niños y niñas tienen una asombrosa resistencia, y sabemos que avanzan hacia la recuperación. Sin embargo, la niñez libanesa vive ahora bajo la amenaza constante de la inestabilidad política y es necesario que todos nosotros –desde las organizaciones humanitarias hasta las familias, y desde el sector privado hasta los altos funcionarios del gobierno– tengamos presente constantemente su bienestar. Porque todos somos responsables de su marcha hacia el futuro”.
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Acerca de UNICEF:
UNICEF trabaja sobre el terreno en más de 150 países y territorios para ayudar a los niños y niñas a sobrevivir y avanzar en la vida desde la primera infancia hasta la adolescencia. El mayor proveedor de vacunas para los países en desarrollo, UNICEF apoya la salud y la nutrición de la infancia, el abastecimiento de agua y saneamiento de calidad, la educación básica de calidad para todos los niños y niñas, y la protección de los niños y las niñas contra la violencia, la explotación y el SIDA. UNICEF está financiado en su totalidad por las contribuciones voluntarias de individuos, empresas, fundaciones y gobiernos.
Para obtener más información, sírvase dirigirse a:
Nicole Ireland, Oficina de UNICEF en el Líbano, móvil: +961 70 908 368, nireland@unicef.org
Patrick McCormick, Sección de Medios de Comunicación de UNICEF, Nueva York, tel. +2123267426, pmccormick@unicef.org
Veronique Taveau, Sección de Medios de Comunicación de UNICEF, Ginebra, tel.: +41 22 909 5716, vtaveau@unicef.org
Vídeo (en inglés)
11 de julio de 2007:
Natacha Ikoli corresponsal de UNICEF informa sobre el progreso y los desafíos que afrontan los niños del Líbano un año después del comienzo de la guerra entre Hezbollah e Israel a partrir de un artículo de Nicole Ireland.