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Comunicado de prensa

Después de años de combate, un día de diversión

En Liberia, niños excombatientes intercambian las pistolas por pelotas de fútbol; su ídolo, el futbolista George Weah, les entrena para la vida

MONROVIA, 23 de abril de 2004 – Menos de una semana después de haber entregado sus armas a las fuerzas de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, cientos de muchachos de una ciudad remota de Liberia declararon hoy que no volverán a combatir nunca más y luego se pusieron en fila para estrechar la mano y conversar con su ídolo, la estrella mundial de fútbol y Embajador de Buena Voluntad del UNICEF, George Weah.

La escena, que se desarrolló en un centro de cuidado temporal de la ciudad de Gbarnga, a unos 100 kilómetros al noroeste de Monrovia, fue una nueva señal de esperanza en el camino hacia la paz que ha comenzado a recorrer este país.

Weah, que visitó su patria por segunda vez este año en nombre del UNICEF, voló durante una hora en helicóptero para reunirse con cientos de muchachos que habían entregado sus armas durante los últimos días como parte del programa de Liberia denominado “Desarme, desmovilización, rehabilitación y reintegración”. Miles de excombatientes, tanto niños como adultos, se han inscrito ya en el programa, que ha generado una gran dosis de optimismo.

“Ustedes y yo estamos aquí para reconstruir nuestro país”, declaró Weah a más de 100 muchachos en el centro de cuidado temporal. “Las cosas que ustedes hayan hecho en el pasado no fueron sus errores, fueron nuestros errores”, dijo. “Pero trabajando juntos podemos construir un gran futuro. Aprovechemos esta oportunidad para vivir en paz y curar las heridas de nuestra tierra”.

En tres visitas similares realizadas hoy en Liberia, Weah –conocido aquí como “el Rey”– entusiasmó a miles de sus compatriotas con un mensaje de trabajo y esperanza. “Yo soy un deportista”, dijo. “Conseguí el éxito gracias a la disciplina, el esfuerzo, el compromiso, y la suerte de vivir en países que se encontraban en paz. Todos nosotros tenemos ahora la misma posibilidad en Liberia, y no debemos permitir que se nos escape”.

En un centro a las afueras de Monrovia que recibe apoyo del UNICEF, un excombatiente de 17 años cantó una canción para Weah que refleja los cambios que este joven ha experimentado desde enero, cuando fue uno de los primeros en desarmarse como parte de un programa piloto de desmovilización. “No quiero volver a luchar más”, cantó en un pabellón donde Weah se reunió con 80 muchachos.  “No queremos ver sangre en nuestra tierra”.

La Representante del UNICEF en Liberia, Angela Kearney, dijo que el cambio que habían experimentado estos jóvenes era espectacular. “Sólo hace unos cuantos meses estos muchachos estaban endurecidos por la guerra y el abuso. Ahora están interesados en acudir a la escuela y aprender un oficio. Es increíble lo que se ha logrado aquí en sólo 12 semanas”.

En su primera visita del día, en el centro de atención para niños excombatientes de Gbarnga, Weah estuvo acompañado por el Representante Especial de las Naciones Unidas en Liberia, Jacques Paul Klein, quien calificó a los muchachos de “héroes”.

“Les queremos”, dijo. “Queremos que tengan una casa, queremos que les quieran, queremos que no corran peligro”. Klein se unió a Weah en la donación al centro – dirigido por el Christian Children’s Fund– de materiales recreativos y pelotas de fútbol proporcionados por el UNICEF, y luego observó cómo Weah se puso una camiseta y se unió a los jóvenes en un improvisado y polvoriento campo de fútbol.

Weah dijo los excombatientes que podían llegar a ser todo aquello que quisieran si tenían disciplina, recibían una educación y se concentraban en la paz. “Ustedes pueden ser agricultores, carpinteros, comerciantes, médicos, maestros, cualquier cosa”, dijo. “Y quién sabe, a lo mejor uno de ustedes puede convertirse en una gran estrella del deporte”. Este comentario desató el entusiasmo de su público.

Un muchacho agradeció a Weah “por luchar por nuestros derechos”. Otro le dio las gracias por volver siempre a Liberia para ayudar en tiempos de necesidad.

Weah fue recibido como un héroe en todas partes, y al final del día estaba visiblemente emocionado por el valor de los muchachos que había conocido y la fuerza y la devoción de los adultos que se ocupan de ellos.

“Me siento un poco abrumado”, dijo en una recepción que le ofrecieron miles de liberianos en un campamento para personas desplazadas ubicado a 30 minutos de Monrovia. “Todos tenemos mucho que hacer para reconstruir nuestro país y nuestras familias. Pero sé que lo podemos lograr. Ustedes nos inspiran optimismo y decisión. Marchemos todos juntos hacia la paz”.

*  *  *

Conocido mundialmente como una estrella del fútbol, el Sr. Weah ha trabajado en favor del UNICEF desde 1994. Fue nombrado Embajador mundial de Buena Voluntad del UNICEF en 1997, y durante todo el año viaja para concienciar y recaudar fondos en apoyo a la labor del UNICEF en favor de la infancia.

El viernes visitará dos nuevos centros para niños y niñas desmovilizados en los últimos días. 

Si desea obtener más información, sírvase dirigirse a:

Alfred Ironside, UNICEF Media, NY, 646 247 2975


 

 

 

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Audio (en inglés)

23 de abril de 2004: La Representante del UNICEF en Liberia, Angela Kearney, describe la visita de George Weah al corresponsal del UNICEF Francis Mead.

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