Mauritania

A medida que se alivia la crisis de nutrición en Mauritania, una madre trata de obtener atención para su bebé enfermo

Imagen del UNICEF
© UNICEF Mauritania/2012
Gracias a un programa respaldado de UNICEF en la Mauritania rural Sidiahmed (9 meses) ha recuperado la salud. Hace un mes, el niño padecía desnutrición y a menudo no reaccionaba.

A finales de 2011, una crisis de la nutrición asoló la región del Sahel y afectó en todo en parte a nueve países: Burkina Faso, Camerún, Chad, Gambia, Malí, Mauritania, Níger, Nigeria y Senegal. Toda una subregión sufrió las causas de la escasez de lluvias y las malas cosechas.

Cuando advirtió por primera vez sobre esta crisis en diciembre de 2011, UNICEF indicó que 1,1 millones de niños y niñas necesitarían tratamiento contra la desnutrición grave aguda, que amenazaba sus vidas. Esta cifra era considerable al tratarse de una subregión que permanece vulnerable todo el tiempo.

Un informe sobre los progresos de UNICEF presentado hoy indica que se esperaba que más de 850.000 niños y niñas recibieran tratamiento vital para la desnutrición grave aguda en los nueve países durante el año 2012. Sin embargo, a lo largo del año se presentaron problemas considerables, entre ellos el desplazamiento debido al conflicto en Malí, la inseguridad y las inundaciones graves.

La respuesta ha sido una de las mayores medidas en materia de nutrición realizada hasta la fecha y ha evitado una catástrofe. Sin embargo, sirve para destacar que siempre habrá niños que, por diversas razones, pueden quedar desatendidos. En última instancia, una mayor seguridad para los niños vulnerables se garantiza mediante una mejor prestación de servicios de salud y de otros tipos.

Por Jessica Mony

TINIZAH, Región de Kaedi, Mauritania, 12 de diciembre de 2012. Tarareando suavemente, Fatimatou acuna a su hijo Sidiahmed, de 9 meses, que sonríe pletórico de salud en su regazo. Hace bastante tiempo que no podía relajarse y jugar con él.

Hace solamente un mes, Sidiahmed estaba desnutrido y había dejado de reaccionar. “Había dejado de moverse. Había dejado de jugar. Había dejado de mamar. Simplemente, ya no quería comer”, dice Fatimatou.

Sin una red de apoyo

Fatimatou es madre soltera. Su marido se divorció de ella justo antes de que Sidiahmed naciera. En una zona rural con un bebé a punto de nacer –y sin una red de apoyo– Fatimatou decidió mudarse a vivir con su tío y su familia.

El divorcio se produjo en un momento en que resultaba difícil la supervivencia para las familias en todo Mauritania. “Muchos animales murieron. La gente no tenía nada para comer. Fue muy duro para todos nosotros”, comenta. Sin medios para mantenerse, Fatimatou dependía de la caridad de sus familiares, incluso a pesar de que ellos también tenían dificultades. En el peor momento, Fatimatou dio a luz a Sidiahmed, su primer hijo.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Mauritania/2012
Sidiahmed y su madre Fatimatou asisten a una sesión para ayudar a las madres a abordar las cuestiones relacionadas con la desnutrición. Establecido por UNICEF y Save the Children, el centro es un refugio para las madres.

Algún tiempo después, cuando ya parecía que había pasado todo lo peor, Fatimatou comenzó a preocuparse cuando Sidiahmed se puso enfermo. Ella y su hermano le llevaron a un centro de nutrición ambulatorio de CRENAS, que recibe apoyo de UNICEF.

Tratamiento para Sidiahmed

Fatimatou comenzó a recibir ayuda desde que llegó. Mari, una enfermera llena de energía, había visto a cientos de madres angustiadas cruzar las puertas del centro durante todos estos meses e inmediatamente trató de calmarla. A pesar de la traumática experiencia que supuso ver a su hijo tan enfermo, Fatimatou logró tranquilizarse.

“Me puse muy contenta cuando llegué al centro de CRENAS”, dice. “Mari me dijo que mi bebé estaba muy frágil y muy débil. También me dijo que le administraría el tratamiento y que todo estaría bien”.

Una vez que recibió tratamiento, Fatimatou seguía estando preocupada, ya que Sidiahmed no se movía como debía hacerlo un bebé de su edad. Sin una nutrición adecuada, el desarrollo de los niños se ve afectado y a menudo no consiguen realizar actos importantes como sonreír, gatear o caminar.

Afortunadamente, poco después de que Sidiahmed comenzara a asistir semanalmente al centro, se estableció una zona bajo tiendas de campaña donde los niños desnutridos podían jugar y las madres aprender técnicas para contribuir a estimular a sus bebés. Establecido por UNICEF y Save the Children, este espacio es un refugio para las madres que acuden al centro. Trabajadores de la salud capacitados por UNICEF dirigen clases aquí varias mañanas a la semana después de que las madres han llevado a sus bebés a que les pesen y les administren tratamiento.

“¡Ahora vive!”

Con una amplia sonrisa en el rostro, Fatimatou entrega a Sidiahmed una guitarra de juguete, que el pequeño sacude para emitir un sonido. Al otro lado de la alfombra se producen escenas similares de madres que interactúan con sus bebés.

Después de un debate sobre prácticas seguras de salud e higiene, los trabajadores de la salud capacitados por UNICEF enseñan a las madres cómo aplicar masajes para estimular a los bebés. Cuando el trabajador de la salud realiza un masaje a Sidiahmed, éste comienza a dormirse. Fatimatou ríe mientras escucha con atención las técnicas que los trabajadores de la salud le enseñan. Combinadas con el tratamiento para la nutrición, las repercusiones de las actividades psicosociales sobre el desarrollo de Sidiahmed son claras. “Antes ni siquiera se movía. Siempre estaba tumbado. Ahora está comenzando a gatear. ¡Ahora vive!”

Fatimatou se muestra animada cuando explica los beneficios de las sesiones. “La diferencia ahora es que, a medida que juegan, comienzan a comer de nuevo. Les “abre” su apetito. Si tienen apetito, son felices. Sienten que quieren jugar y moverse. Creo que la actividad es muy importante”.

Ahora que Sidiahmed se recupera y finalmente han llegado las lluvias, Fatimatou puede comenzar a pensar en el futuro. Mientras mira a su hijo gatear con energía a lo largo de la alfombra, dice: “Espero que pueda tener una buena salud. Quiero que sea listo y que vaya a la escuela. Quiero que su rendimiento sea buena. Quiero que llegue a ser un hombre”.


 

 

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