Mauritania

UNICEF y sus aliados prestan asistencia integrada en Mauritania a los refugiados de Malí

Imagen del UNICEF
© UNICEF Mauritania/2012
A Habibi (2 años) le fue diagnosticado una desnutrición aguda grave en febrero de 2012. En mayo y poco después de dos meses de tratamiento en Mauritania, Habibi se ha recuperado completamente.

Por Ines Lezama

M’BERA, Mauritania, 12 de junio de 2012. A Habibi (2 años) le fue diagnosticado una desnutrición aguda grave el pasado febrero. Se trata de una condición que pone en peligro su vida.

El Dr. Ahmed Ould Aida, de la oficina de UNICEF en Mauritania, lo trató en un campamento temporal para refugiados situado en Fassala, donde Habibi y su familia permanecían después de haber huido del conflicto en el norte de Malí.

Después de más de dos meses de tratamiento con alimento terapéutico, que incluyó una pasta enriquecida a base de cacahuete, Habibi se ha recuperado completamente: un cambio tan espectacular que resulta difícil creer que se trate del mismo niño.

Una red de atención

Hoy, al ver al niño feliz y sano, Nanni Ouel ed Faghi –la abuela de Habibi– se siente aliviada y agradecida por la atención que ha recibido el niño.

Muchas personas y organizaciones participaron en la recuperación de Habibi. En el centro de salud principal de M’Bera recibió tratamiento bajo la dirección del jefe médico local del gobierno. La mayoría de los miembros del personal que prestan servicios de nutrición son voluntarios procedentes de la comunidad de refugiados. Los médicos de UNICEF brindan tratamiento y UNICEF suministra alimento terapéutico, así como capacitación para el personal sanitario.

Los motivos detrás de la desnutrición infantil no están siempre claros. La desnutrición viene provocada a menudo por una combinación de factores que incluyen alimentación insuficiente, una dieta poco variada y condiciones insalubres que aumentan la incidencia de la diarrea y las infecciones. Las crisis como la vivida por la familia de Habibi exacerban estos factores.

Las duras pruebas del refugiado

La familia de Habibi huyó de un ataque perpetrado en su poblado maliense y condujo toda la fría noche hasta llegar a Mauritania. Durante el trayecto, Habibi empezó a toser, pronto desarrolló una infección respiratoria y empezó a experimentar una diarrea grave, es decir, dio comienzo a un círculo vicioso de enfermedades que contribuyen a la desnutrición. Conforme empeoraba su desnutrición, su sistema inmunitario se debilitó dejándolo más vulnerable frente la enfermedad.

La recuperación de los niños refugiados y desnutridos a menudo es muy difícil. Las familias de refugiados sufren un estrés enorme por afrontar condiciones de vida difíciles y la incertidumbre sobre su futuro. Desconocen cuándo podrán regresar a casa o qué les espera cuando retornen. Quizás también se hayan visto separados de otros familiares, sin saber su paradero o si están vivos. Ambos progenitores y los niños a menudo necesitan apoyo psicosocial. Como resultado del estrés, los progenitores refugiados a veces no llevan a sus hijos desnutridos a las clínicas o abandonan el tratamiento.

Estos factores agravantes convierten la plena recuperación de Habibi en un logro aun mayor.

Esfuerzos integrados de auxilio

UNICEF y sus aliados prestan asistencia integrada a los refugiados malienses que viven ahora en Mauritania.

Los voluntarios de centro de salud van a la comunidad todos los días en busca de niños que pudieran estar desnutridos y hablan con sus familias para alentarles a que busquen y continúen el tratamiento para sus hijos.

Se han abierto diez escuelas en tiendas de campaña (con cuatro más en construcción) para brindar educación a aproximadamente 3.000 niños y niñas de primaria. Estas escuelas también ofrecen una sensación de normalidad, rutina y seguridad para los niños.

Además, los programas de agua, saneamiento e higiene están mejorando el acceso de las familias al agua potable y las letrinas, lo que ayuda a reducir la incidencia de la enfermedad.

Sin embargo, con más de 65.000 refugiados de Malí que viven ahora en Mauritania, UNICEF necesita ampliar sus operaciones para garantizar que los niños como Habibi obtengan la ayuda que necesitan con urgencia.


 

 

Búsqueda