Malí

De puerta en puerta para que los niños vuelvan a la escuela

Imagen del UNICEF
© UNICEF Mali/2013/Dicko
“Ni siquiera los padres tienen derecho a interferir en el aprendizaje de los niños”, dice Mohamed Alhousseyni Cissé.

Por Ismail Maiga and Cindy Cao

Un maestro en el norte de Malí lucha contra el trabajo infantil enviando a los niños de nuevo a la escuela, incluso cuando ello significa ir a los cuarteles del ejército para encontrarlos.

TOMBUCTÚ, Malí, 3 septiembre 2013 – Un lunes por la mañana muy temprano, un hombre con un turbante y envuelto en un gran manto supervisa el aula en el centro de estrategia para el aprendizaje acelerado del distrito de Hamabangou, en las afueras de Tombuctú.

Camina lentamente, observando los nombres de los niños que están ausentes. Mantiene un registro de la asistencia, y si los niños no acuden a clase, no duda en ir de puerta en puerta y preguntar a sus padres. Todo el mundo lo conoce.

Entre las comunidades pobres de Hamabangou se envía a los niños a trabajar para ganar dinero, en lugar de enviarlos a la escuela. Como presidente del Comité de gestión del centro, Mohamed Alhousseyni Cissé tiene como objetivo que los niños vuelvan a la escuela y eliminar la práctica del trabajo infantil.

“Ni siquiera los padres tienen derecho a interferir en el aprendizaje de los niños”, dice.

A veces incluso va al campamento militar cercano para traer de vuelta a los niños que han ido a los cuarteles.

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© UNICEF Mali/2013/Dicko
Como parte de la campaña de Regreso a la Escuela, UNICEF está ayudando a reforzar la capacidad de los maestros en el norte de Malí.

“Quiero que todos tengan éxito”, dice. “La Estrategia de Aprendizaje Acelerado busca obtener justicia para los niños de las familias pobres”.

No hay tiempo que perder

El centro representa una segunda oportunidad para los niños que se han quedado atrás en el sistema educativo; las clases son de 8 a 5 todos los días, seis días a la semana. Es mucho tiempo, pero es necesario para conseguir el nivel adecuado a fin de entrar en el sistema escolar oficial.

“No hay tiempo que perder”, exclama el Sr. Cissé, rebosante de energía. “No sólo por la edad de los alumnos, sino debido al ritmo al que necesitan trabajar”.

Las clases tienen entre 25 y 30 alumnos, es decir, son lo suficientemente pequeñas como para impartir un aprendizaje de alta calidad. El curso tiene una duración de nueve meses y está diseñado para ayudar a los niños a adquirir capacidades básicas en el uso de las lenguas locales y un programa de aprendizaje acelerado para el francés. El programa trata de promover el derecho a la educación, con un hincapié en las cuestiones relacionadas con el género.

Desde que el proyecto comenzó en 2008, más de 550 niños han sido transferidos desde el sistema de aprendizaje acelerado al grado en el que normalmente estarían, con una tasa de éxito de casi el 80%. El Sr. Cissé sonríe con orgullo ante el resultado: “Nuestros primeros alumnos ya están en la segunda etapa de la educación primaria. Tras un año de aprendizaje, los niños pueden compensar el tiempo perdido e incorporarse al tercer o cuarto año”.

En una región afectada por la pobreza y los conflictos, la educación de los niños es un reto diario. Comedores escolares, profesores y material escolar son sólo algunos de los recursos que faltan. Como parte de la campaña de regreso a la escuela, UNICEF está ayudando a reforzar la capacidad de los maestros de todas las escuelas de la región. En Tombuctú ya se han distribuido más de 37.000 conjuntos escolares, pedagógicos y recreativos, y hay más en camino. También están en marcha proyectos de desarrollo destinados a los niños más pequeños.


 

 

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