Malí

La crisis trae oportunidades inesperadas para los niños desplazados en Malí

Los niños desplazados por la crisis en el norte de Malí tienen una nueva oportunidad de aprender y sanar en los centros de aprendizaje temprano que reciben el apoyo de UNICEF.

 

Por Alex Duval Smith

Para los niños malienses desplazados por la crisis, los centros de aprendizaje temprano proporcionan una oportunidad para aprender  y sanar.

Siribala, Malí, 8 de julio de 2013 - El conflicto en el norte de Malí puede haber cambiado la vida de Fatoumata Touré y Djeneba para siempre.

Las dos niñas, de 5 y 3 años, se encuentran entre las 527.000 personas que han sido desplazadas por la crisis en el norte de Malí, según la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA). Han perdido sus negocios, sus cosechas e incluso sus hogares. Muchos están viviendo en campos de refugiados en los países vecinos, principalmente en Burkina Faso, Mauritania y Níger. Pero la mayoría son de familias como los Tourés, quienes soportan condiciones de hacinamiento mientras viven con familiares o en viviendas alquiladas en el centro y el sur de Malí. La mayoría de los desplazados son mujeres y niños.

La vida era sencilla en su ciudad natal de Niafunké cerca de Timbuktu. "Vivíamos en una casa con una oveja, una cabra y un caballo, un caballo blanco," dice Fatoumata.

En abril de 2012, la familia se vio obligada a huir cuando estalló el conflicto entre el ejército y los rebeldes separatistas. Su casa se enfrentó a un campamento militar. “Los hombres armados saltaron por encima del muro [en el patio], e hicieron un ruido, ‘boom, boom’, dice Fatoumata.”

Aprendizaje integrado

Un año después, a pesar de las dificultades financieras de sus padres provocadas por el desplazamiento, Fatoumata y Djeneba están disfrutando de la vida como no lo podían hacer antes. Todas las mañanas se ponen túnicas de color rosa y parten hacia un centro de aprendizaje temprano aquí en la región de Segou del centro-sur de Mali.

 

Imagen del UNICEF
© UNICEF Video
Creado bajo un techo de paja en el campo de juego del preescolar comunitario de Siribala, este centro de aprendizaje temprano es uno de los 18 en Malí y cuenta con 60 alumnos.

El centro fue fundado por UNICEF y construido por la ONG Plan Malí. Creado bajo un techo de paja en el campo de juego del preescolar comunitario de Siribala, este centro de aprendizaje temprano es uno de los 18 en Malí y cuenta con 60 alumnos.

La integración con la comunidad de acogida es un objetivo primordial, por lo que dos tercios de los alumnos son niños desplazados, mientras que el resto son locales, incluyendo seis con discapacidad física o mental. La asistencia es gratuita, y todo el mundo recibe un plato a media mañana de avena, un beneficio real en un país en donde el jardín de infantes es un lujo costoso, generalmente reservado para niños de familias profesionales urbanas.

La directora de la escuela, Kadiatou Sylla, dice que es evidente que acoger al centro de aprendizaje temprano ha sido la decisión correcta. "Estos niños están muy traumatizados", dice ella. "A menudo, si se hace ruido cerca de los niños desplazados, a ellos no les gusta. Salen corriendo."

Una profesora señala que ha visto niños desplazados correr y esconderse cuando ven un avión en el cielo.

Responder a las necesidades

Los juegos educativos provistos por UNICEF son un gran atractivo para los alumnos. Están cantando y aplaudiendo, ahora están aprendiendo los nombres de los animales. Para garantizar la respuesta a las necesidades de los niños, tres profesoras del centro, todas madres locales, han sido entrenadas para identificar signos de trauma y abordar estas cuestiones a través del juego.

El contador Aliou Sidibé, abuelo de Fatoumata y Djeneba, acoge a las chicas en su casa en Siribala, y le da la bienvenida al centro de aprendizaje temprano.

Imagen del UNICEF
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Los niños reciben una comida gratis en el centro de aprendizaje temprano, un incentivo adicional para los familiares para enviarlos allí. Los profesores también están entrenados en la detección de signos de desnutrición.

"Esto es bastante para estas niñas de Niafunké", dice. "No sólo están experimentando la educación a temprana edad, lo cual no habían podido hacer en el norte, sino que están conociendo niños de la localidad, y su trauma está siendo abordado."

Se da cuenta de cómo han sufrido sus nietas. "He visto que tienen pesadillas y saltan de la cama por la noche. Su madre también ha sido afectada, y no está en las mejores condiciones para apoyarlas, porque se ha vuelto sobreprotectora", dice.

Una oportunidad extraordinaria

Souleymane Traoré, Oficial de Educación de UNICEF,  ha ayudado a crear 10 centros de aprendizaje temprano, lo cual ve como un éxito enorme. “Habíamos trabajado con un estimado de 50 niños por centro, pero en algunos de ellos asisten hasta 75 niños”, dice. "No sólo reciben una comida, lo cual es un incentivo para que los familiares los envíen allí, sino que hemos proporcionado capacitación en la detección de los signos de desnutrición a los maestros y estamos cerrando un vacío."

Considera que asistir a un centro de aprendizaje de temprana edad puede ser un cambio de vida para niñas como Djeneba y Fatoumata.

"En el contexto de Malí del norte, donde el matrimonio temprano sigue siendo una realidad para las niñas, la oportunidad de despertar a la educación es extraordinaria", dice el Sr. Traore. "Bien podría tener un impacto positivo en las decisiones de sus padres en los próximos años."


 

 

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