Malasia

Malasia trata de interrumpir el ciclo de transmisión del VIH de madre a hijo

Imagen del UNICEF
© UNICEF 2007/Malaysia/Steve Nettleton
Un grupo de niños malasios termina sus tareas escolares en una hogar para niños y niñas afectados por el VIH y el SIDA.

Por Steve Nettleton

KUALA LUMPUR, Malasia, 22 de marzo de 2007 – Puteri, una niña de 12 años de edad, toma una tableta grande de color naranja y se la lleva a la boca. Para poder tragarla, la niña debe tomar dos sorbos de agua. Con el ceño fruncido, Puteri mira el pequeño recipiente con tres píldoras más de diversos tamaños y colores que sostiene en la mano.

Pese a que tomar sus medicamentos no es su actividad cotidiana favorita, Puteri (no es su nombre real) sabe que los necesita para sentirse mejor. Añora el día en que podrá dejar de tomar las píldoras y en que su delgado cuerpo se transformará en el de una preadolescente saludable.

“Sueño con curarme”, afirma.

Los niños y las mujeres en peligro

Puteri nació con VIH. Tanto su padre como su madre murieron de enfermedades relacionadas con el SIDA cuando ella era muy pequeña. Puteri vivió con su abuela en el estado septentrional de Kedah hasta diciembre de 2006, cuando su salud se puso tan delicada que su abuela no pudo prestarle los cuidados especializados que la niña requería. Se trataba, además, de una atención que insumía mucho tiempo, y la abuela de la niña también debía ayudar a las dos hermanas adolescentes de Puteri.

Debido a ello, la niña fue a vivir a una residencia en Kuala Lumpur donde los niños y niñas afectados con el VIH y el SIDA reciben atención especial. La transición ha resultado difícil para la niña.

“A veces me siento asustada y ansiosa, y no sé por qué “, comenta Puteri. “A veces me siento triste. Extraño a mis padres y a mi familia”.

La educación y los medicamentos antirretrovirales previenen el contagio

Como Puteri, la mayoría de los 14 niños y niñas alojados en este establecimiento ha perdido a uno o ambos progenitores debido al VIH/SIDA. Otros han sido abandonados, y todos han sufrido, de una manera u otra, las consecuencias de esa enfermedad.

Según cálculos oficiales, por lo menos un millar de niños y niñas malasios están infectados con el VIH. Las agrupaciones dedicadas a las cuestiones relacionadas con el SIDA creen que hay varios centenares más cuya inspección no ha sido detectada. Una alta proporción de los nuevos casos del VIH corresponde a mujeres. Debido a ello, crece el número de niños y niñas que nacen con el VIH.

Imagen del UNICEF
© UNICEF 2007/Malaysia/Steve Nettleton
Una madre infectada con el VIH sostiene en brazos a su hija de nueve meses de edad que recibe atención médica y que hasta ahora no ha mostrado síntomas de haberse infectado con el virus.

Se trata de una espiral que no debería seguir ascendiendo.

Malasia ha redoblado sus esfuerzos para prevenir la transmisión de madre a hijo. Como parte de un programa que lleva a cabo el Ministerio de Salud, las mujeres embarazadas que acuden a las clínicas gubernamentales son sometidas a la prueba del VIH, y las que están infectadas reciben orientación psicológica y tratamiento con medicamentos antirretrovirales durante el embarazo.

Las mujeres que participan en ese programa reciben de manera gratuita tratamiento con medicamentos antirretrovirales durante el resto de sus vidas. Sus hijos recién nacidos también reciben tratamiento, y son sometidos periódicamente a la prueba del VIH.

Medicamentos para salvar a mi bebé

Siti (nombre ficticio), una mujer con cinco hijos que vive en la isla de Langkawi, guarda la esperanza de que el programa haya protegido a sus hijos del VIH. Siti, que contrajo el VIH de su marido, que murió en enero, sólo se enteró de que estaba infectada durante el embarazo de su cuarto hijo, que ya tiene cinco años.

“Cuando me enteré de que estaba embarazada e infectada con el VIH, perdí toda esperanza. Tenía miedo de transmitir el virus a mi hijo”, cuenta Siti. “Pero los integrantes del equipo médico me explicaron que me iban a suministrar un medicamento que salvaría a mi bebe. Recién entonces comencé a sentirme más feliz, cuando me dijeron que había esperanzas de que mi hijo por nacer no estaría infectado con el VIH”.

Gracias al tratamiento, el hijo que esperaba Siti nació libre del virus. Cuatro años más tarde, Siti quedó embarazada con su hija menor. La niña, que ya ha cumplido nueve meses de edad, fue sometida a la prueba del VIH, que dio resultados negativos. Sin embargo, los médicos no tendrán la certeza de que no está infectada hasta que la niña no cumpla dos años.

Al brindar a las mujeres como Siti acceso al tratamiento con medicamentos antirretrovirales, UNICEF y el Gobierno de Malasia esperan reducir el número de niños y niñas que deben crecer en instituciones especiales y librarlos de una niñez dominada por la enfermedad y el estigma que pesa sobre el VIH/SIDA.


 

 

Vídeo (en inglés)

Marzo de 2007:
Steve Nettleton, corresponsal de UNICEF, informa sobre los esfuerzos que se llevan a cabo en Malasia para prevenir la transmisión del VIH de las madres a los hijos.

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