Madagascar

Katy Perry ve avances en la educación, la nutrición, el saneamiento y la higiene de los niños de Madagascar

Por Eva Gilliam

ANTANANARIVO, Madagascar, 8 de abril de 2013 – En una habitación con poca luz en el corazón de un barrio de tugurios, la cantante y compositora estadounidense Katy Perry escucha a una joven que explica tímidamente su situación.

“Me dijo que me amaba y que quería estar conmigo”, explica Mariana, de 17 años. “Pero cuando quedé embarazada, todo aquello cambió”.

© UNICEF VIDEO
(Video en inglés) UNICEF informa sobre la reciente visita de la cantante y compositora Katy Perry a Madagascar para visitar los lugares donde están en marcha los programas de UNICEF. Producción de Eva Gilliam.  Véalo en RealPlayer

 

Centro de Protección de la infancia brinda apoyo

La Srta. Perry pasó varias horas en el centro Ilaiko para la protección de la infancia, que recibe apoyo de UNICEF, hablando con un grupo de mujeres y con sus hijos, la mayoría de las cuales habían sufrido malos tratos, abandono o negligencia, y que tienen dificultades para llegar a fin de mes. El centro brinda apoyo legal y social, así como formación en competencias básicas, de modo que una joven como Mariana puede encontrar trabajo para mantenerse a sí misma y a su bebé.

“Lo que me sorprende es que muchos de estos problemas fundamentales tienen una dimensión universal”, dijo Perry. “Ya sea en Madagascar o en los Estados Unidos, muchas mujeres experimentan lo mismo. Pero aquí está claro que es más difícil conseguir apoyo, y por eso es sorprendente que aquí haya centros así que ayudan a la gente”.

UNICEF apoya las intervenciones de protección de la infancia en todo el país, en colaboración con las autoridades nacionales y con los servicios médicos, jurídicos y psicológicos.

Hora de jugar para la Srta. Perry y los niños

Madagascar tiene una población de más de 20 millones de personas, el 68% de los cuales se considera que viven en la pobreza.

Durante su visita de cuatro días al país, una isla tropical, la Srta. Perry habló con cientos de niños y niñas malgaches acerca de sus retos, necesidades y éxitos, así como con maestros, trabajadores comunitarios de salud y trabajadores sociales del gobierno, en los lugares donde están en marcha los programas del UNICEF.

 

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2013-0168/Holt
El 5 de abril, Katy Perry, quien presta su apoyo a UNICEF, bombea agua en una escuela primaria en el pueblo de Ampihaonana, en la región de Analanjirofo. El acceso al agua limpia y segura es uno de los mayores retos en Madagascar.

En la escuela preescolar Sahavola, en Analanjirofo, en la costa este, más de 50 niños de 3 a 6 años saludaron a la cantante con una canción.

“¡Bailamos arriba! ¡Bailamos abajo! ¡Bailamos de ese lado, y bailamos de este otro!”

Después de la canción, los niños y la Srta. Perry se pusieron a pintar con lápices de colores y papel de construcción.

La Srta. Perry comentó sobre los dibujos de los niños, utilizando un poco de la lengua malgache que había aprendido: “Tara ¡eso es hermoso! Tara”

Avances en la educación, y en la higiene y el saneamiento

Madagascar ha logrado importantes avances hacia el logro de la meta de la educación primaria universal para el año 2015, pero sigue habiendo problemas. Programas como el que la Srta. Perry visitó en Sahavola son esenciales para establecer una cultura de la enseñanza.

A los niños en edad preescolar se les anima a practicar una higiene adecuada. Para promover la higiene y el saneamiento, UNICEF ha construido letrinas y sumideros en la escuela.

“¡Yo quiero lavarme las manos, también!”, dijo la Srta. Perry a los niños, y luego esperó pacientemente su turno, mientras cada niño se enjabonaba y enjuagaba las manos en los grifos afuera del salón de clase.

El acceso al agua limpia y segura es uno de los mayores retos en Madagascar. En las zonas rurales, sólo el 34% de las familias utilizan fuentes de agua potable mejoradas, y sólo un 12% usa instalaciones mejoradas de saneamiento; la defecación al aire libre es la práctica habitual. Debido a los problemas de salud que causa esta situación, las tasas de retención en las escuelas de Madagascar son muy bajas.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2013-0170/Holt
El 6 de abril, la Srta. Perry habla con dos niñas gemelas y su madre durante una visita a un centro de nutrición en el pueblo de Androranga Vola, en la región de Analanjirofo. Dirigido por un trabajador comunitario de salud, el centro determina los casos de desnutrición infantil y trabaja con las madres para mejorar su situación nutricional.

“Es muy alentador lavarse las manos cuando se sabe que, más tarde, es hora de la merienda”, dijo la Srta. Perry, con un guiño.

Escuelas a prueba de agua

La Srta. Perry visitó una escuela primaria en Ampihaonana que había sido reconstruida por UNICEF después de que un ciclón la destruyera en 2011.

En 2012, UNICEF completó 240 aulas de primaria y cuatro de preescolar con bloques de letrinas asociadas. En más del 40% de esta construcción se utilizaron ladrillos de tierra comprimida entrelazados que no requieren mortero, en lugar de los ladrillos tradicionales que se cuecen con leña y aumentan la tala de árboles. Además de reducir el impacto sobre el medio ambiente, esta construcción está diseñada para soportar algunas de las peores condiciones climáticas.

“En nuestros países damos a menudo por sentado el derecho a una educación”, explicó la Srta. Perry. “Por lo menos, eso es lo que ocurrió conmigo, hasta que llegué aquí y vi lo mucho que estos niños aprecian la posibilidad de acudir a la escuela, porque no todos los niños tienen aquí la posibilidad de hacerlo.

“Muchos de ellos deben abandonar la escuela para ayudar a su familia a una edad temprana, o no pueden ir a la escuela por otras razones”, continuó. “Los que lo hacen tienen que caminar durante 45 minutos para llegar hasta aquí, y deben salir de casa ¡a las 6 am! Aquí, en lo alto de esta colina, realmente puedo ver que UNICEF trabaja a largo plazo”.

Lucha contra la desnutrición crónica

En el centro de salud comunitario de 2 pies por 8 en el poblado de en Androranga Vola cuelga un cartel lleno de imágenes pegadas con velcro de alimentos como el arroz, las espinacas y la carne roja.

“Pon una foto de las naranjas, también podríamos comer naranjas ese día”, dice en voz alta una de las 10 mujeres que se encuentran sentadas en una estera de hierba. Estas mujeres están aprendiendo acerca de la combinación de alimentos para mejorar la nutrición de ellas mismas y de sus hijos.

En un país con una de las tasas más altas de desnutrición crónica en el mundo entre los niños menores de 5 años, este aprendizaje es esencial.

“Por cada dos niños, uno sufre de desnutrición crónica en este país”, explica la Coordinadora del Programa y Representante Adjunta de UNICEF en Madagascar, Sara Bordas-Eddy. “Los resultados de la desnutrición crónica son el retraso en el crecimiento y un desarrollo insuficiente del cuerpo, y también puede tener repercusiones sobre el desarrollo cognitivo del niño”.

La Srta. Perry visitó el centro, donde supo cómo los niños reciben tratamiento para la desnutrición y cómo se educa a las mujeres sobre la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida del bebé.

“Aprendí sobre otras formas en que estas mujeres pueden incluir vitaminas en su dieta”, dijo. Y UNICEF proporciona suplementos para reforzar la inmunidad del niño.

“Realmente, en este pueblo pequeño hay muchas actividades educativas”, agregó.

Apoyo a las víctimas de abusos

La Srta. Perry terminó su visita con una reunión con los niños víctimas de abuso que obtienen apoyo psicosocial por medio de un programa de bienestar social que recibe asistencia de UNICEF, seguida de otra visita al Centro de la Juventud Tamatave, donde los adolescentes habían preparado presentaciones especiales para ella.

El día terminó de manera especial con una versión malgache de “Electric Slide”. La Srta. Perry se unió a la canción.

“En menos de una semana aquí en Madagascar, pasé de barrios marginales hacinados en la ciudad a los pueblos más remotos, y mantuve los ojos muy abiertos”, dijo la Srta. Perry. “Y también me di cuenta de que la población malgache tiene una alegría genuina”.


 

 

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