Madagascar

En Madagascar, UNICEF y la alianza GAVI trabajan para proteger los avances logrados en materia de salud para los niños de corta edad

Por Suzanne Beukes y Shantha Bloemen

ANKARIERA, Madagascar, 7 de junio de 2011. Ya ha transcurrido la mañana en el centro de salud de Ankariera. La pequeña clínica de tres salas –único centro en un radio de 10 km a la redonda– está lista para una jornada bulliciosa.

VÍDEO (en inglés): 20 de mayo de 2011. Suzanne Beukes, de UNICEF, informa sobre una campaña de vacunación fundamental efectuada en Madagascar.

 

Las madres con niños pequeños agarran sus rosadas cartillas de salud infantil a las afueras del centro mientras buscan sombra a resguardo del sol caliente. Al lado de la clínica, las mujeres más ancianas y los hombres se arremolinan con productos diferentes que han traído para vender en el mercado local adyacente que tiene lugar todas las semanas.

Entre todo el revuelo se encuentra la paramédico Hantamalala Ramanandraibe, la única trabajadora de la salud del centro médico. En el cargo desde hace sólo unos meses, Ramanandraibe es responsable de aproximadamente 4.600 personas.

Se ocupa de todo, desde vacunar a adultos y niños hasta los partos de los bebés. Se trata de un trabajo oneroso para esta mujer joven llena de dedicación. No tiene agua corriente ni electricidad en la clínica y tiene muy limitadas las comunicaciones con el hospital de consulta más cercano.

 

Imagen del UNICEF
© UNICEF Madagascar/2011/
En Madagascar, un lactante espera su vacuna. Gracias al apoyo de UNICEF, el país ha estado en condiciones de disminuir su tasa de mortalidad hasta el 60% durante las dos últimas décadas.

“Como hoy es día de mercado todo el mundo viene a la clínica,” comenta Ramandandraibe tranquilamente. “De modo que hoy voy a pasar consulta y ocuparme a la vez de las vacunaciones para la planificación familiar".

Salvaguardar la supervivencia infantil

Durante las dos últimas décadas, Madagascar ha sido uno de un puñado de países que han reducido su tasa de mortalidad infantil en un 60%. La tasa de mortalidad infantil de menores de cinco años de edad ha descendido desde 167 muertes por cada 1.000 nacidos vivos en 1990 a 58 por cada 1.000 nacidos vivos en 2009. Esto ha sido posible en parte por la ejecución acertada del programa de inmunización nacional del país.

Sin embargo, muchos de estos avances están en peligro y los datos recientes indican una tendencia a la baja. La crisis política dio como resultado un gobierno no reconocido internacionalmente y por consiguiente un descenso en la ayuda al desarrollo.

Antes de la crisis, alrededor del 70% del presupuesto de Madagascar estaba financiado por la ayuda al desarrollo. Los gastos gubernamentales destinados a la atención médica alcanzaron el año pasado su mínimo en 10 años con sólo dos dólares estadounidenses por persona. “Si no logramos mantener la tasa de cobertura corremos el riesgo de ver la tasa de mortalidad infantil subir otra vez”, expone Marie Thérèse Baranyikwa, Especialista de Inmunización de UNICEF en Madagascar.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Madagascar/2011/
Hantamalala Ramanandraibe, una paramédico de un centro de salud en Anakariera, al sur de Madagascar. La única trabajadora de la salud en la clínica, que atiende a 4.600 personas, Ramanandraibe siempre está atareada.

UNICEF, la Alianza Mundial para Vacunas e Inmunización (GAVI, por sus siglas en inglés) y la Organización Mundial de la Salud colaboran para mantener activo el programa de inmunización nacional y brindar a todos los niños –en particular los más pobres y más vulnerables– la protección que necesitan contra enfermedades mortales y sin embargo evitables, como el tétanos y la hepatitis B.

GAVI –una alianza mundial en favor de la salud, financiada por gobiernos, fundaciones, el sector privado y otras instituciones– financia vacunas nuevas y económicas para los países del mundo más pobres. “La realidad es que los países más pobres que necesitan la mayor parte de la ayuda todavía son sin embargo los que más desafíos plantean, pues cuentan con los sistemas de salud más débiles y una financiación limitada para costearse nuevas vacunas”, manifiesta Ed Harris, Gerente de Medios de la GAVI. “La inmunización es todavía uno de los modos más directos y exitosos para salvar la vida de un niño y reducir la mortalidad infantil”.

En Madagascar, la financiación de la GAVI promueve inyecciones seguras e introduce nuevas vacunas como la vacuna pentavalente, que previene contra cinco causas de mortalidad infantil –incluido el tétanos y la difteria– con un pinchazo. Gracias a la financiación adicional, el próximo año se introducirá una nueva vacuna contra la enfermedad pneumocócica.

Vacunas para las zonas más apartadas

En el almacén central de vacunas de la capital, Antananarivo, un equipo especial gestiona la distribución nacional por todo el país. Marius Rakotomomga, Jefe de vacunación del Departamento de Salud de Madagascar, está agradecido por las dos nuevas cámaras frigoríficas proporcionadas por UNICEF, que mantienen segura su reserva central de vacunas y a la temperatura adecuada.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Madagascar/2011/
Una madre trase a su niño para que lo vacunen al sur de Madagascar.

Sin embargo, le preocupan otros desafíos logísticos que afrontan en la adquisición de las vacunas para los 700.000 niños del país con edad inferior a los 12 meses. “No tenemos recursos suficientes,” explica. “Además sólo tenemos un camión y tenemos que depender de los vuelos comerciales para trasladr las vacunas por todo el país”.

La financiación de aliados como UNICEF y GAVI ha sido decisiva en mantener activo el sistema de salud y garantizar que las vacunas llegan hasta los centros médicos distantes, como la clínica de Ramandandraibe en Ankariera.

La escasez de fondos significa que la capacidad de los trabajadores de salud también se ha puesto a prueba y muchas clínicas y puestos de salud se han quedado sin personal. Para ayudar a mitigar esto, UNICEF y la alianza de GAVI brindan apoyo para campañas de vacunación rutinarias y las semanas de la salud maternoinfantil cada seis meses, donde miles de trabajadores de la salud van de puerta en puerta para complementar las vacunas ofrecidas semanalmente en la clínicas.

Una inversión fundamental

UNICEF ha doblado el gasto adjudicado a la inmunización para cubrir las deficiencias de financiación nacional, sobre la base de que no hay otra opción más que garantizar que el sistema no se sature. “Las consecuencias de una epidemia son muy graves y las complicaciones para los niños malgaches revisten gravedad” explica Baranyikwa. “Ellos ya son vulnerables y están mal alimentados”.

Esta inversión fundamental en vacunas ayuda a asegurar que los niños de Madagascar queden protegidos. De vuelta en la clínica de Ramandandraibe, otra joven madre trae a su bebé para la vacunación. No cabe duda de que esta pequeña intervención que salva vidas asegurará hoy una vida más sana para mañana.


 

 

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