Madagascar

La desnutrición amenaza la supervivencia de la niñez en Madagascar meridional

Imagen del UNICEF
© UNICEF/2007/Chinyama
Varias madres y sus hijos e hijas de corta edad esperan frente a un centro terapéutico de nutrición en la localidad de Ambovombe, en la región meridional de Madagascar.

Por Victor Chinyama

ANTANANARIVO, Madagascar, 14 de mayo de 2007 – Al enterarse de que el equipo de periodistas había llegado al polvoriento conjunto de edificaciones en que funciona el hospital Amboasary, el Dr. Ranto Andriantsara se dirigió apresuradamente a su oficina. El médico parecía sorprendido, ya que no esperaba que sus visitantes llegaran tan temprano. Amablemente, les invitó a que entraran.

El grupo estaba compuesto por los integrantes de un equipo de filmación local y un periodista de la agencia Reuters, quienes investigaban lo que la Oficina de UNICEF en Madagascar denomina la “emergencia silenciosa”, una crisis de desnutrición crónica que afecta a grandes regiones de esta vasta isla en el Océano Indico y sobre la que no se difunde suficiente información.

En su carácter de jefe del hospital regional, el Dr. Ranto es la persona indicada para explicar las causas y características de la emergencia silenciosa.

“Las tres regiones que componen Madagascar meridional –Anosy, Androy y Suroeste– sufren desde hace tiempo sequías reiteradas e inseguridad alimentaria”, señaló el funcionario. “Por lo tanto, la desnutrición es un problema crónico en la región. Casi la mitad de los niños y niñas menores de cinco años sufre desnutrición. En las épocas de sequía grave, como la del último trimestre de 2006, se registra un aumento notable del número de niños y niñas gravemente desnutridos. En este hospital, desde octubre de 2006 hemos brindado tratamiento a unos 140 niños”.

Señales de peligro de sequía

Como indicó el Dr. Ranto, la región meridional de Madagascar sufrió una grave sequía a fines del año pasado. Las primeras señales de peligro se conocieron en junio de 2006, cuando los organismos de socorro advirtieron sobre la reducción de las cosechas de maíz, sorgo y mandioca.

Las encuestas de nutrición que se llevaron a cabo en las tres regiones en diciembre de 2006 revelaron que las tasas de desnutrición aguda de los menores de cinco años llegaban al 13%, y que en algunas zonas superaban ese índice. Esos estudios indicaron también que unos 6.000 niños y niñas menores de cinco años estaban emaciados, señal de que habían sufrido recientemente una gran pérdida de peso, fenómeno al que se relaciona por lo general con la carencia de alimentos o las enfermedades graves.

Asimismo, las encuestas dejaron al descubierto que otros 85.000 niños y niñas de corta edad y 25.000 mujeres embarazadas o lactantes estaban amenazados por la desnutrición.

El gobierno de Madagascar hizo un llamamiento de ayuda en enero de 2007. El Programa Mundial de Alimentos y diversas organizaciones no gubernamentales incrementaron las operaciones de distribución de alimentos, mientras que UNICEF y el Ministerio de Salud establecieron centros de alimentación terapéutica para el tratamiento de los niños y niñas desnutridos. Para fines de marzo, en esos centros se había brindado terapia nutricional a más de 5.000 menores, de los cuales 500 habían llegado a los mismos gravemente desnutridos.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/2007/Chinyama
Una abuela y su nieto frente a un centro de alimentación terapéutica que funciona en Ambovombe. El niño quedó al cuidado de su abuela porque su madre se trasladó a otra población en búsqueda de trabajo.

Tras las lluvia, la siembra

La Sra. Dauphine, una agricultora de 26 años de edad de la región de Ambovombe, afirma que las cosechas deficientes del año pasado se debieron a la falta de lluvia.

Paradójicamente, los ciclones que se abatieron sobre la región meridional del país a principios de año trajeron consigo las ansiadas lluvias que permitieron que los agricultores sembraran maíz, sorgo y mandioca.

Las precipitaciones, sin embargo, no fueron suficientes para que la región obtuviera cosechas considerables.

“Gracias a ese ciclón pudimos comenzar a cultivar. Por supuesto, lo que cosecharemos no será suficiente”, explicó la Sra. Dauphine.

Las causas subyacentes de la crisis

La desnutrición se debe a diversos factores, aparte de las sequías y la carencia de alimentos. Antoine Deligne, Director de Proyectos de GRET, una ONG financiada por la Unión Europea, apunta que la desnutrición infantil crónica es un indicador de problemas estructurales sociales más profundos. Entre las causas subyacentes de la desnutrición figuran las deficiencias en materia de transporte y comunicaciones, la ausencia de una infraestructura de riego adecuada y el acceso deficiente al agua potable y al saneamiento ambiental.

“El sur de Madagascar es una región semiárida con regímenes de lluvias impredecibles”, explicó el Sr. Deligne. “También se trata de una zona muy aislada, prácticamente carente de medios de comunicación. Los pobladores viven de lo que producen”.

Muchos malgaches comen arroz tres veces por día. Aunque ese cereal es rico en carbohidratos, contiene muy pocos minerales, proteínas y vitaminas. Esa deficiencia debilita las defensas –especialmente las de los niños y niñas– contra diversas enfermedades como el sarampión, el paludismo y la diarrea.

Soluciones a largo plazo

Según Paola Valenti, Oficial de Nutrición de la Oficina de UNICEF en Madagascar, es necesario enfrentar ese problema con soluciones a largo plazo que apunten a la naturaleza crónica de las crisis. Entre esas soluciones figura la realización semestral de las Semanas de la Salud Maternoinfantil, durante las cuales las madres y sus hijos e hijas menores de cinco años reciben suplementos de vitamina A y tabletas antiparasitarias.

La funcionaria añadió que mediante el suministro de hierro a las embarazadas, la prevención y el tratamiento del paludismo, el fomento del amamantamiento exclusivo de los lactantes y la vacunación de todos los niños y niñas de corta edad se garantiza que las familias estén mejor preparadas para hacer frente a futuras crisis de desnutrición.

“También incrementamos la capacidad de las comunidades de vigilar el crecimiento y el estado nutricional de los niños y niñas”, agregó la Sra. Valenti. “De esa manera, las comunidades podrán individualizar a los niños y niñas vulnerables y prestarles ayuda antes de que sean presa de la desnutrición grave y, posiblemente, la muerte”.


 

 

Vídeo (en inglés)

11 de mayo de 2007:
Amy Bennett, corresponsal de UNICEF, informa sobre la “emergencia silenciosa” de la desnutrición crónica que amenaza a Madagascar.

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