Madagascar

Una campaña para inscribir a 2,5 millones de niños en Madagascar

Imagen del UNICEF
© UNICEF Madagascar/2005
Jean Rakotonindrina, un niño malgache de 13 años de edad, fue uno de los 350 menores inscritos en el registro civil durante una multitudinaria ceremonia que tuvo lugar en la localidad de Manandona, Madagascar.

Por Sarah Crowe

MANANDONA, Madagascar, 14 de junio de 2005 –Jean Rakotonindrina, de 13 años de edad, ha vivido toda su vida en una casa ubicada en la cumbre de una colina que domina un exuberante valle cubierto por arrozales. Sin embargo, el niño no había tenido hasta hoy existencia jurídica en su propio país.

Hoy, Jean y otros 350 niños de todas las edades de su aldea conquistarán su derecho a la identidad cuando el gobierno inscriba oficialmente sus nacimientos.

Descalzo y orgulloso, Jean desciende por el sendero que surge frente a la simple vivienda con techo de paja de su familia. Seguido por sus padres, avanza con las manos en los bolsillos hacia el centro comunitario, donde ya han izado la bandera blanca, verde y roja de Madagascar. La multitud entona el himno nacional con recogimiento y luego todos se toman las manos para cantar una canción acerca de la importancia de tener "una copia", como se denomina popularmente al certificado de nacimiento.

Un día de renacimiento

Para Jean y otros 2,5 millones de malgaches, no tener una "copia" ha significado la imposibilidad de recibir una educación escolar real, de rendir exámenes reales, de ser dueños reales de la tierra y de vivir una vida real.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Madagascar/2005
Jean se dedicó a las tareas domésticas porque no podía ir al escuela. Sin su certificado de nacimiento, Jean no tenía acceso a la educación.

“Jean no tenía certificado de nacimiento porque su padre me abandonó cuando di a luz", afirma la madre del niño, Georgette Rasoamampionona. “Jean fue a la escuela dos años, pero al final tuvo que dejar estudiar porque no tenía certificado de nacimiento”.

Ese breve paso por escuela inspiró en Jean sueños de ser maestro. Los sueños del niño en su aldea malgache estaban muy alejados de la realidad... hasta hoy.

De manera que para Jean ésta es una jornada de renacimiento en más de una manera. Jean se pone en fila con los demás en el salón comunitario de Manandona e inscribe su nacimiento frente al juez. Poco después, en una tranquila ceremonia en la que participan el joven alcalde y la madre de Jean, que periódicamente se seca las lágrimas, el padrastro del niño lo adopta oficialmente. Jean tiene ahora plena existencia legal y jurídica.

La inscripción del nacimiento significa disponer de derechos y protección

 “Los niños que no tienen certificado de nacimiento carecen de existencia jurídica en Madagascar, y esto facilita una vasta serie de violaciones de los derechos del niño", afirma Barbara Bentein, Representante de UNICEF en Madagascar. "Existen grandes peligros debido a la trata de niños y a las adopciones ilícitas. Y más adelante, cuando los niños crecen, necesitan un documento de identidad para obtener la ciudadanía y poder votar".

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© UNICEF Madagascar/2005
Jean Rakotonindrina posa orgullosamente junto a sus padres con sus documentos. ¡Por fin tiene existencia oficial!

La inscripción del nacimiento de un niño es una medida fundamental con respecto a la prevención de abusos y al futuro del niño. "El certificado de nacimiento da acceso a los derechos, a la educación y a la protección contra las violaciones de esos derechos", afirma la Sra. Bentein.

Según los datos más recientes del informe sobre el Estado Mundial de la Infancia, un 25% de los niños de Madagascar no están inscritos en el registro civil. El gobierno de ese país ha dado prioridad a la inscripción de los nacimientos y ha puesto en marcha una campaña masiva que cuenta con el apoyo de UNICEF y que tiene como objetivo la inscripción de unos 2,5 millones de niños que no fueron inscritos al nacer, además de garantizar que se imponga en todo el país la costumbre de que los padres inscriban a sus hijos en los 12 días posteriores al nacimiento.

Sin embargo, la campaña tiene un déficit de casi 5 millones de dólares estadounidenses, lo que significa que durante mucho tiempo Madagascar probablemente tendrá que avanzar lentamente en materia de inscripción de nacimientos.

Se necesitan fondos

 “Aún sin contar con los fondos tradicionales, la campaña ha movilizado una gran caudal de energía", explica la Sra. Bentein. “La campaña es un importante acontecimiento de carácter nacional, porque se trata de un esfuerzo conjunto de diversos ministerios del gobierno y de la sociedad civil”.

 “Por supuesto", agrega, "la campaña crea expectativas. Se trata de una de las principales prioridades del gobierno, y si no recibe los fondos que necesita, no logrará los resultados esperados. En ese sentido, podría ser causa de desilusión".

Mientras continúan las labores de cabildeo en pro de la obtención de los fondos, Jean es uno de los muchos malgaches que no está desilusionado. El niño continuará cultivando la tierra, cuidando al ganado y ayudando a sus padres con las labores del hogar. Pero a partir de ahora podrá ir a la escuela, y por primera vez existen posibilidades de que sus sueños de ser maestro se hagan realidad.


 

 

Vídeo (en inglés)

14 de junio de 2005:
Sarah Crowe, de UNICEF, informa sobre la campaña de inscripción de 2,5 millones de niños en Madagascar

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