Liberia
Historias reales
Gran preocupación por la situación de las mujeres y niños obligados a abandonar
BLAMACEE, agosto de 2003 - En la primavera de 2002, Tenneh, de 18 años de edad, su esposo y sus dos hijos huyeron de su hogar, situado en la región montañosa de Cape Count, en Liberia, cuando la guerra civil que vive el país se extendió por la zona.
El marido de Tenneh murió en los combates, y ella se quedó sola, con dos niños y embarazada de un tercero.
Al igual que decenas de miles de otras mujeres que se han visto obligadas a huir de sus hogares a causa del conflicto, Tenneh acudió a un campamento de desplazados y refugiados, en su caso, el campamento de Blamacee, a unos 15 kilómetros de distancia de la capital, Monrovia.
Si bien las condiciones en Blamacee distaban mucho de ser ideales para criar a sus hijos, al menos el "Espacio amigo de los niños" patrocinado por el UNICEF le permitió a Tenneh tomarse un descanso. El espacio se utilizaba para impartir conocimientos sobre el desarrollo del niño en la primera infancia, proporcionar servicios psicosociales, así como para ofrecer un espacio recreativo y educativo para los niños. También funcionaba como guardería.
"Quiero a mis hijos, y las mujeres del Espacio amigo de los niños nos enseñan a cuidarlos mejor", afirmó Tenneh en una entrevista el 15 de mayo.
Sin embargo, pocos días después, cuando los combates se extendieron por Monrovia, Tenneh y los demás refugiados del campamento de Blamacee se vieron obligados a huir. No se sabe nada de su paradero, ni del de sus hijos, ni del de ninguna de las personas que vivían en el campamento.
El UNICEF está extremadamente preocupado por lo que les haya podido ocurrir a los refugiados de Blamacee.
El UNICEF tiene la convicción de que impartir conocimientos sobre el desarrollo del niño en la primera infancia es una de las mejores maneras de garantizar la salud general de los niños y niñas así como su bienestar psicológico. Sin embargo, los combates que tienen lugar recientemente en Monrovia y por toda Liberia han provocado la suspensión de estos programas. La salud de miles de niños y niñas está en peligro como consecuencia de ello.
En el campamento de Blamacee, Teeneh pudo dejar a sus hijos al cuidado de la guardería patrocinada por el UNICEF mientras lavaba ropa en el campamento a cambio de alimentos y de dinero con el que mantener a su familia. También se le proporcionó agua potable, y sus hijos tuvieron un lugar seguro en el que jugar y aprender. Las personas que se encuentran en una huida constante no pueden tener acceso a ninguno de esos servicios.
A menos que se alcance un verdadero alto el fuego y que el UNICEF pueda retomar su trabajo para garantizar que las necesidades sanitarias, higiénicas y nutricionales de las mujeres y niños están cubiertas, puede que los hijos de Tenneh y de muchas otras mujeres no consigan sobrevivir a más traumas y perturbaciones en sus vidas.














