Lesotho

La crisis alimentaria agrava los acuciantes problemas sociales que afronta Lesotho

Imagen del UNICEF
© UNICEF Lesotho/2012
La escuela primaria de Mohlakoana en Quthing (Lesotho). Para la mayoría de estos niños y niñas, las dos comidas que reciben como parte del programa de alimentación de la escuela es a menudo lo único que consumen durante el día.

Por Suzanne Beukes

VAN ROOI, Lesotho, 28 de noviembre de 2012. Desde que perdió a sus dos hijas debido al VIH/SIDA – “esta enfermedad que está afectando a todo el mundo”, dice– Puseletso Tsiu (75 años) se ha visto obligada a realizar pequeños trabajos con el fin de tratar de ganarse la vida para ella misma y sus tres nietos huérfanos.

La mujer comienza a llorar mientras describe lo difícil que resulta poner comida en la mesa desde que la crisis alimentaria se instalara en Lesotho, un pequeño país montañoso sin acceso al mar.

En épocas desesperadas, los escasos recursos no bastan

En Lesotho, los efectos de dos años consecutivos de inundaciones y fuertes lluvias seguidos por una sequía se han sumado al aumento del precio de los alimentos, especialmente de los más comunes como el maíz. Familias como las de Tsiu, a quien ya resultaba difícil llegar a fin de mes, ahora tienen mayores problemasincluso.

El gobierno calcula que alrededor de 725.000 personas, una tercera parte de la población, necesitan asistencia humanitaria. Los graves problemas sociales que afronta el país, entre ellos el VIH/SIDA, agravan la crisis alimentaria. El país registra la tercera incidencia más elevada en el mundo de VIH, que afecta a alrededor de un 23,6% de los adultos de 15 a 19 años.

El poblado de Van Rooi, donde vive la familia de Tsiu, se encuentra en una situación desesperada. Ubicado a una hora en automóvil desde la capital, Maseru,, la erosión del suelo a lo largo del camino refleja muchos años de condiciones climáticas inestables y de métodos agrícolas deficientes. Apenas se puede ver ningún terreno cultivado. No hay árboles.

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© UNICEF Lesotho/2012
Puseletso Tsiu rompe a llorar mientras describe lo difícil que resulta poner comida en la mesa de sus tres nietos huérfanos, desde que comenzó la crisis alimentaria en el país.

Tsiu es ingeniosa y utiliza todo lo que tiene para mantenerse ella y sus nietos. De vez en cuando, puede invertir 100 maloti (unos 12 dólares estadounidenses) en la compra de un cerdito. Una vez que lo engorda dentro de su pocilga casera, un automóvil blanco Mazda estropeado que tiene las ventanas cubiertas por alambre de púas, sacrifica al animal y vende su carne.

Pero en estos tiempos resulta muy difícil mantenerse con lo poco que hay.

Apoyar a los hogares más vulnerables, y a los niños y niñas más vulnerables

Tsiu se beneficia de un programa infantil de subvenciones que UNICEF y el Ministerio de Desarrollo Social gestionan desde 2007 para ayudar a los hogares más vulnerables a adquirir sus necesidades básicas. Cada trimestre recibe 360 maloti (40 dólares).

El programa, que ya presta apoyo a más de 10.000 hogares, se ha ampliado debido a la crisis para ofrecer 800 maloti (94 dólares) entre septiembre y diciembre a más de 15.000 hogares. Tsiu dice que este dinero añadido que recibe como parte de la respuesta de emergencia le ha permitido comprar papa (un alimento a base de maíz), cuyo precio, según dice, ha aumentado a “alrededor de 50 maloti (6 dólares)  por una bolsa de 12,5 kg”, aceite y azúcar. Ha podido asimismo comprar zapatos para que los dos niños más pequeños vayan a la escuela.

Otra forma en que la asistencia llega a los niños y niñas es por medio del programa de alimentación escolar. En una escuela de un poblado montañoso que se encuentra a 180 km de Maseru, el maestro Khali Khali explica la forma en que el VIH ha afectado a las familias: alrededor de la mitad de los 243 alumnos son huérfanos.

Para la mayoría de estos niños, el único alimento que consumen durante el día son las dos comidas que reciben en la escuela como parte del programa de alimentación patrocinado por el Programa Mundial de Alimentos. Estas comidas son una gran motivación para que los niños y niñas asistan a la escuela, especialmente durante la crisis.

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© UNICEF Lesotho/2012
El agricultor Makana Makana practica una agricultura de la conservación, uno de los métodos que promueven UNICEF y sus aliados para establecer una resistencia a largo plazo frente a las inestables condiciones climáticas.

El programa es también una manera de mitigar las altas tasas de desnutrición que hay en Lesotho. Un informe de 2009 indicó que alrededor del 39% de los niños y niñas menores de 5 años de la etnia basotho tienen retraso en el crecimiento.  Durante la crisis, las Naciones Unidas estiman que 8.640 niños y niñas sufren desnutrición aguda o grave y necesitan alimentación terapéutica en un centro de salud.

Fomentar la capacidad para sobreponerse

El Gobierno de Lesotho, UNICEF y sus aliados responden actualmente a la crisis con asistencia de socorro que incluye seguridad agrícola y alimentaria, nutrición, protección social y alimentación escolar. Aunque también se centran en las estrategias a largo plazo que en última instancia ayudarán a la población a mostrar una mayor capacidad para sobreponerse durante las épocas de inestabilidad climática.

Un método es la agricultura de conservación. El agricultor Makana Makana es un apasionado de este método. Muestra con orgullo el campo de maíz que cultiva junto a otras tres familias. Es la temporada de siembra, y ha recibido semillas y fertilizantes de un depósito de semillas de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.

Makana explica en qué consiste la agricultura de la conservación: “Hago un agujero pequeño. Luego utilizo esta varilla de metal de 75 cm para calcular la distancia entre este agujero y el próximo”. Luego echa fertilizante y abono orgánico. Cuando llueve, planta las semillas y espera a que crezcan. “No permitimos que los animales pasten aquí porque eso lleva a la erosión del suelo”, dice

Lesotho está tratando de conseguir que su gente no pierda sus medios de vida. A medida que empeora la crisis, es preciso tomar mayores medidas para garantizar que la población de Lesotho reciba asistencia vital durante esta época difícil y que se apliquen estrategias sostenibles para garantizar que las familias más vulnerables tengan una mayor resistencia a largo plazo.


 

 

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