Panorama: Líbano

Brindando aprendizaje a los niños refugiados sirios en el Líbano

Vea cómo los niños, los padres y los profesores hablan sobre las dificultades de los niños refugiados sirios para volver a aprender a través de clases “no estructuradas” en el Líbano.

 

“Un niño en la escuela es un niño protegido.” – Annamaria Laurini, Representante de UNICEF en el Líbano

BEIRUT, Líbano, 10 de enero de 2014  – Muchos de los niños más pequeños tienen dificultades para sostener el bolígrafo. Algunos no saben cómo hacerlo, mientras que otros se han olvidado.
 
“Esta es la primera vez que he ido a la escuela en dos años”, dice Hanaa, una refugiada siria. Está sentada en la arena en el asentamiento informal del este de Líbano que ella y su familia denominan “casa”. Hanaa ha empezado a asistir a las clases “no estructuradas” que se ofrecen en el asentamiento. Quiere ser maestra o doctora cuando sea mayor.

Rafah es una joven refugiada siria. También participa en las actividades educativas disponibles en el asentamiento donde vive en el Líbano. Tiene problemas de la vista, y en su país natal asistió a una escuela especial para ciegos. Ahora no tiene acceso al braille en el asentamiento, pero puede seguir aprendiendo a través de las actividades. Rafah quiere ser maestra cuando sea mayor.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Video
UNICEF y sus aliados están ampliando las actividades pedagógicas, brindando aprendizaje a los asentamientos de tiendas de campaña. Por medio de las clases, los niños más vulnerables pueden aprender y jugar juntos, y recibir apoyo psicosocial en un ambiente seguro.

Ghazi es un refugiado sirio que se encuentra con su familia en el Líbano. Su madre envía a Ghazi y a su hermano a que reciban lecciones “para que sean capaces de hacer algo con sus vidas”, dice ella. Para Ghazi, que ha perdido un ojo, las actividades educativas le han permitido salir de casa y pensar en algo diferente; también tiene nuevos amigos y esperanza en el futuro. Su madre dice que aunque había comenzado a mostrarse silencioso, Ghazi ha empezado de nuevo a hablar con los demás.  

Una crisis de la educación

En la República Árabe Siria, casi 2,3 millones de niños han dejado de asistir a la escuela. En la región, más del 60% de los 735.000 niños refugiados en edad escolar no acuden a la escuela.

En el Líbano, menos del 25% de los niños sirios están matriculados en la educación pública. Según la Directora Regional de UNICEF para Oriente Medio y el Norte de África, Maria Calivis, “el mayor problema para un niño sirio en el Líbano es, sin duda, la educación”.

La mayoría de los niños refugiados sirios llevan uno o dos años sin estudiar, como Hanaa. Para ellos, estar fuera de la escuela significa un aumento del riesgo de explotación y abuso, mientras disminuyen sus perspectivas de un futuro mejor. El prolongado conflicto en su país está poniendo en peligro a toda una generación de niños. 

Sin embargo, los obstáculos a la educación de estos niños son muchas. Los costos de transporte y matrícula pueden ser demasiado onerosos para las familias. En el Líbano, algunas asignaturas se imparten en inglés y francés, idiomas que los niños sirios no saben hablar. Algunas familias se muestran reacias a enviar a sus hijos a la escuela debido a la preocupación por su seguridad.

Las propias escuelas están al borde de su capacidad. “Las escuelas públicas están llenas de gente y no tienen espacio suficiente para acomodar al gran número de refugiados sirios”, dice la Sra. Calivis.

Llevar a los niños sirios de regreso a la escuela

El año pasado, el Ministerio de Educación y Educación Superior, en colaboración con los agentes humanitarios, facilitó que cerca de 30.000 niños sirios se matricularan en el sistema de escuelas públicas. Otros 45.000 niños vulnerables –entre ellos niños sirios, libaneses y repatriados de poblaciones libanesas vulnerables– tuvieron acceso a la educación no estructurada. 

Este año escolar, el Ministerio facilitará el acceso de otros 90.000 niños al sistema público, con el apoyo de la comunidad internacional.

Llevar la escuela a los niños sirios

La apertura de segundos turnos en las escuelas públicas ha contribuido a dar cabida a más y más niños en el sistema. Pero, todavía hay una gran necesidad de educación alternativa. Como Hanaa, Rafah y Ghazi, unos 500.000 niños sirios necesitan acceder a la educación fuera del sistema oficial.

 

Imagen del UNICEF
© UNICEF Video
Para Ghazi, que ha perdido un ojo, las actividades educativas le permiten pensar en cosas diferentes, y le aportan amigos y esperanza en un futuro. Su madre dice que aunque había comenzado a mostrarse silencioso, Ghazi ha empezado de nuevo a hablar con los demás.

UNICEF y sus aliados, entre ellos las ONG locales Beyond y Sawa, han ampliado las iniciativas de educación no estructurada para dar cabida a los niños que no han podido entrar en el sistema escolar público. Una de las iniciativas ha sido la de llevar la educación no estructurada a los asentamientos de tiendas de campaña como los que albergan a Hanaa y Rafah. Por medio de las clases, los niños más vulnerables son capaces de aprender y jugar juntos, y recibir apoyo psicosocial en un ambiente seguro. 

Un maestro que trabaja para Sawa en una tienda de campaña conversa acerca de los cambios que ha visto en los niños desde que comenzaron las sesiones. Después de la violencia que los niños han presenciado o experimentado, puede que se vuelvan agresivos con los demás debido a su angustia. A través de la educación no formal, que incluye apoyo psicosocial y actividades recreativas, los niños vulnerables aprenden cómo hacer frente a sus experiencias y comportarse con los demás. 

“Recientemente, hemos visto enormes diferencias”, dice el maestro. “Han dejado de golpearse entre ellos, se han hecho amigos y las cosas están mejorando”.

“La educación es la única manera de romper el círculo vicioso de la pobreza y devolver la esperanza”, dice la Sra. Laurini.

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En el marco de la campaña “Que no se pierda una generación”, UNICEF y sus asociados están impulsando el esfuerzo global coordinado que se necesita para proteger el futuro de niños sirios como Hanaa, Rafah y Ghazi. Estos agentes internacionales se han unido para ampliar el acceso al aprendizaje y el apoyo psicosocial, fortalecer la cohesión social y la consolidación de la paz, y restaurar la esperanza en el futuro.

Mediante la asistencia para protegerlos contra la violencia, el abuso y la explotación; mediante la educación para fomentar su mente y aumentar su resiliencia; y mediante el apoyo para curar sus heridas ocultas, los #ChildrenofSyria podrán construir un futuro mejor para sí mismos, sus familias y sus sociedades.

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