Panorama: Líbano

En el Líbano, una niña refugiada siria de origen palestino busca su camino

A Aya, una niña refugiada siria de 10 años de edad, le resulta muy difícil adaptarse a la vida en un campo de refugiados palestinos en el Líbano.  Descarga este vídeo

 

Por Miriam Azar

Una niña palestina que huyó del conflicto sirio con su familia trata de adaptarse a la vida en un campamento de refugiados en Beirut, pero los desafíos son enormes . 

BEIRUT, Líbano, 6 de enero de 2014 – Aya barre cuidadosamente el suelo de la habitación sombría donde ella, sus cuatro hermanos y sus padres viven desde que llegaron al Líbano procedentes de la República Árabe Siria. 

“Siento dolor”, dice Aya en voz baja. “Mis padres están cansados y no tienen nada”.

A pesar de la constante preocupación por sus padres, Aya, de 10 años, ha logrado mantener el ánimo. Su sonrisa natural y sus ojos brillantes iluminan la habitación sombría, como si quisieran relejar las lentejuelas de su camisa.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Video
Los padres de Aya dicen que sus niños han estado sin ir a la escuela durante dos años. En el Líbano no pueden permitirse el lujo de mandarlos a estudiar, ya que la familia apenas tiene lo suficiente para pagar el alquiler.

Aya es una de los cerca de 51.000 palestinos que han huido de la República Árabe Siria hacia el Líbano, según cifras de noviembre de 2013. Más de la mitad se han refugiado en los 12 campamentos de refugiados palestinos superpoblados y empobrecidos, algunos de los cuales llevan en pie desde 1948. Las condiciones de vida son extremadamente difíciles: casas húmedas y sin ventilación, calles estrechas, y el alcantarillado que se desborda sistemáticamente en invierno.

Antes del conflicto sirio, el Líbano, un país de alrededor de 4,2 millones de personas, acogió a unos 260.000 refugiados palestinos. La afluencia de palestinos de Siria ha puesto a prueba los ya limitados recursos, la infraestructura deficiente y la sobrecarga de servicios disponibles en estos campamentos palestinos.

Aya recuerda cuando solía tener su propia habitación con sus juguetes e incluso una computadora. Aquí, en el Líbano, pasa el tiempo sola frente a la habitación que alquila su familia, haciendo rebotar una pelota.

Prevalece el miedo

“Huimos porque estábamos preocupados por nuestros hijos, sobre todo los más pequeños”, explica la madre de Aya. “Mi hija menor empezó a tener miedo de todo, algo que no había pasado antes”.

Incluso en este campamento de refugiados en Beirut, el miedo prevalece.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Video
"Me gustaría poder estar en Siria en estos momentos", dice Aya.

Aya y su familia se sienten fuera de lugar, a pesar de que viven entre otros palestinos.

“Hay discriminación contra nosotros”, dice el padre de Aya. “Si usted es sirio, se le considera diferente, incluso a pesar de que yo me siento palestino, de la misma carne y sangre que ellos”.

Al igual que su padre, Aya se siente aislada en este lugar desconocido y restringido.

En Siria, Aya solía pasear mucho. En el Líbano, lucha por encontrar su camino a través del laberinto del campamento, mientras esquiva los cables eléctricos caídos y los charcos de agua a lo largo de los caminos serpenteantes. 

“Miro alrededor y me encuentro en un lugar diferente, no tengo idea de cómo llegué aquí”, dice Aya.

Deja escapar un largo y profundo suspiro: “Aquí, no tengo amigos”.

Esperanza para el futuro

Los padres de Aya ponen en ella sus esperanzas para lograr un futuro más brillante: quieren que sea doctora. Pero ella y sus hermanos no han ido a la escuela desde hace dos años.

“Mi hijo ni siquiera sabe cómo sostener un lápiz”, dice la madre de Aya.

Aya extraña a su maestro en Siria. Echa de menos las flores, los pájaros, ir al jardín y visitar a sus amigos.

“Me gustaría poder estar en Siria en estos momentos. ¡Ahora, ahora!”
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Después de que se llevara a cabo esta entrevista, un colega UNICEF indicó a los padres de Aya dónde debían inscribir a sus hijos para que fuesen a la escuela. Aya ahora asiste a 4º grado, y su hermano asiste al 1er grado en las escuelas de UNRWA en el campamento palestino.

 


 

 

Fotografía UNICEF: Crisis en Siria

 

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