Panorama: Líbano

Un programa invernal se centra en los refugiados de Siria atrapados por unas temperaturas brutales en el Líbano

Por Soha Bsat Boustani y Souleyma Mardam Bey

VALLE DE BEKAA, LÍBANO, 21 de diciembre de 2012. En Dalhamieh, un pequeño poblado del valle de Bekaa, los refugiados sirios no dejan de llegar a un campamento informal, donde las tiendas de campaña improvisadas se multiplican diariamente. Hasta el 19 diciembre, este campamento ha acogido a unos 698 refugiados, de los cuales 86 eran niños y niñas menores de 2 años.

VÍDEO: Ildefonso González, corresponsal de UNICEF, informa sobre los refugiados sirios en el Líbano que luchan contra el invierno en sus tiendas de campaña improvisadas.  Véalo en RealPlayer

 

Las personas que viven aquí, o más bien que sobreviven, han cruzado la frontera libanesa con escasas pertenencias y ahora se enfrenta al invierno, cuando las temperaturas descienden a menudo por debajo de 0° y la nieve cae con regularidad.

El día antes, la lluvia se filtró en las tiendas de campaña, complicando aún más una condiciones de vida ya de por sí difíciles. Construidos con cajas de cartón, plásticos y piedras, estos refugios apenas resisten los envites del clima. Los niños caminan con bolsas de plástico que cubren sus zapatos para evitar que se malogren con el barro.

Temperaturas extremas

Para el 19 diciembre 2012, el ACNUR había estimado que el número de refugiados sirios registrados o a la espera de su inscripción en el Líbano era de más de 163.000.

Sin embargo, se cree que los números reales sean considerablemente más altos debido a que muchos sirios han decidido no inscribirse por razones de seguridad o de otro tipo, con lo que el Líbano es uno de los países que recibe el mayor número de refugiados sirios en la región.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Lebanon/2012/Juez
Un joven refugiado sirio frente a una tienda de campaña improvisada en el valle de Bekaa. A medida que el frío invernal y la amenaza de nieve comienzan a sacudir el Líbano, es muy posible que estas tiendas de campaña no logren resistir.

Aproximadamente 35.000 niños sirios desplazados de entre 0 y 14 años se encuentran en las regiones del norte y del valle de Bekaa en el Líbano, unas zonas donde se registran condiciones invernales extremas. La última semana, alrededor de 270 sirios refugiados en el Líbano fueron hospitalizados, prueba de las desesperadas y precarias condiciones de vida a las que tienen que hacer frente muchas familias refugiadas sirias. Una prioridad clave para UNICEF, a medida que se acerca el invierno, es mantener a estos niños calientes, seguros y sanos.

Hacer lo que se puede

Yahya* (12 años) y su familia llevan refugiados en este campamento desde septiembre de 2012. No disponen de mantas y combaten el frío sólo con una chimenea construida originalmente para quemar madera. La familia de Yahya quema plásticos que encuentra en los montones de basura o en la carretera. No tienen dinero para comprar leña.

“No tenemos calefacción. La gente quiere mantenerse caliente, pero no puede. Necesitamos mantas para no pasar frío; pero no tenemos”, dice. Yahya viste la ropa con la que llegó al Líbano, que no es suficiente para hacer frente al frío y a la lluvia.

Hanan y su familia carecen de instalaciones básicas de higiene y saneamiento. Los retretes son rudimentarios y consisten a menudo en un simple agujero en el suelo.

La letrina de Lina se ha inundado y ha convertido el lugar donde viven en una cloaca abierta. “¡Esta anegada! Cuando llueve, el agua penetra e inunda el agujero, y los residuos se desbordan. Así que tenemos que cavar otro agujero. ¿Qué podemos hacer?”, se pregunta.

Riesgo de enfermedad

Debido al desbordamiento de las letrinas, al peligro de transmisión de gérmenes y a la imposibilidad de mantener una higiene y saneamiento adecuados, este campamento supone un gran riesgo de contagio de enfermedades transmitidas por el agua, como la hepatitis A y el cólera.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Lebanon/2012/Juez
Hanan (nombre ficticio) enciende un calentador. Debido a que apenas hay dinero para comprar combustibles, los refugiados no pueden permitirse encender los calentadores por la noche, cuando las temperaturas son más bajas.

En otros lugares del valle de Bekaa, en la pequeña aldea de Adous, Abood Mustafa, un residente libanés, dice que las admisiones en el hospital han aumentado y teme que aumenten aún más durante los meses de invierno. “Estamos tratando de ayudar, hemos talado algo de leña y tratamos de hacer que las cosas funcionen (…). Todavía hay gente sin depósitos de agua, sin filtros de agua, sin mantas ni colchones. La gente que cruzó la frontera hacia el Líbano no tiene absolutamente nada”, dice.

Llegar a las familias en peligro

UNICEF y sus aliados han puesto en marcha un programa invernal en el Líbano para proporcionar conjuntos invernales para los refugiados de Akkar, el norte del Líbano y el valle de Bekaa. UNICEF ha comenzado a entregar a los niños refugiados ropa de invierno. La organización se centra en 30.000 niños y niñas, la mitad de los cuales recibirán conjuntos que incluyen zapatos, medias, pantalones, una chaqueta, una gorra, guantes y mallas, y la otra mitad recibirá vales para comprar ropa en un mercado cercano.

Los refugiados sirios recibirán también mantas, láminas de plástico y conjuntos de higiene familiar y para bebés. Asimismo está previsto distribuir medicinas y suministros alimentarios.

Según el especialista de Suministros y logística de UNICEF en el Líbano, Olivier Mulet, el tiempo es importante porque la situación de los refugiados empeora cada día: “Por ello hemos considerado la disponibilidad en los mercados locales y utilizado el sistema de vales, que permite una respuesta muy rápida”.

Muchos niños refugiados sirios están desbordados, ya que nunca habían imaginado la posibilidad de estar atrapados en una situación así. “Hemos huido de la violencia en Siria con casi nada. No tuvimos tiempo de hacer las maletas y algunos de nosotros ya habíamos perdido todo con el bombardeo de nuestras casas. Además, el clima allí era extremadamente cálido cuando nos fuimos y nadie pensaba que íbamos a pasar un exilio largo ni a necesitar ropa para las próximas estaciones”, dice Samir (10 años).

* Los nombres se han cambiado para proteger la identidad de las personas.


 

 

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