Panorama: Líbano

Los niños sirios refugiados en Líbano recogen los pedazos de la educación que dejaron atrás

Por Simon Ingram

MASHTA EL HAMMOUD, Líbano, 17 de abril de 2012. Al bajarse de su minibus en la montañosa aldea de Mashta el Hammoud, al norte de Wadi Khaled, un grupo de niños corretean por los escalones de piedra hasta sus aulas. Si bien la perspectiva de clases sobre matemáticas o lengua árabe podría parecer aburrida, no cabe duda de la impaciencia de estos jovencitos por la tarde que les aguarda.

VÍDEO: La corresponsal de UNICEF, Concha Grijalba, informa de una ONG en Líbano, que cuenta con el respaldo de UNICEF y que ayuda a los niños refugiados sirios a recuperar las clases que tuvieron que abandonar cuando huyeron de sus hogares.  Véalo en RealPlayer

 

Existe un motivo especial para su entusiasmo: muchos de los alumnos son sirios y esta visita semanal al centro de la ONG los ayuda a recobrar las clases que se vieron obligados a abandonar cuando huyeron de la violencia que atenaza su país de origen.

Se estima que 20.000 refugiados de Siria han huido a Líbano. Más de 9.000 viven en la zona de Wadi Khaled. Muchos refugiados en Líbano se muestran reticentes a inscribirse para recibir ayuda, por temor a represalias contra ellos o sus familiares que todavía permanecen en Siria. No obstante, sus niños necesitan asistencia, incluido el acceso a la educación y la ayuda para sobrellevar las pérdidas y la agitación que han experimentado.

Adaptarse a una nueva vida

Ahmed* (12 años) ha asistido a clases de recuperación en el centro de la ONG –la Asociación para potenciar el papel de la mujer y apoyar a la infancia– desde comienzos de año. Según él, han hecho grandes progresos para ayudarle a adaptarse al plan académico que cursa actualmente en una escuela local libanesa. 

“Todas las lecciones que aprendo en la escuela me las repiten aquí para que las comprenda", afirmó. "Eso me ha ayudado mucho".

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2012-0226/Brooks
Una clase que integra a niños locales libaneses y a refugiados sirios se imparte en un centro de una ONG sita al norte de Líbano. El centro atiende en la actualidad a 80 niños.

Aunque Ahmed ha conseguido entablar algunas nuevas amistades todavía echa de menos a sus amigos sirios, y se esfuerza con las nuevas asignaturas que se le exigen en Líbano, tales como la lengua francesa (en las escuelas sirias, el inglés es el principal idioma extranjero que aprenden los alumnos).

En una de las aulas más pequeñas sigue su curso una clase de francés. Las niñas y los niños están hacinados en los estrechos pupitres, muestra de la lucha que mantiene el centro por dar abasto al creciente número de niños sirios que necesitan asistencia. Hoy han llegado dos hermanas procedentes de la ciudad de Homs, deshecha por el conflicto, con lo que la cifra de niños en el centro asciende a más de 80, una subida desde los 30 registrados a mediados de 2011.

La Asociación para potenciar el papel de la mujer y apoyar a la infancia es una de un pequeño número de ONG locales que reciben apoyo de UNICEF y Save the Children, con el fin de proporcionar actividades educativas y de otra índole para los niños sirios desplazados y para la niñez de la comunidad de acogida.

Prestar apoyo psicológico

“Para los niños sirios, los beneficios de estas actividades consisten en que no sienten que son refugiados", afirmó Sahar Dendash, directora de la ONG. "Se los integra con otros niños y asisten a clases de recuperación mientras que, al mismo tiempo, no están sentados con los adultos frente a la televisión y en medio de esa atmósfera política".

A pesar de esto, resulta difícil escapar a la repercusión de los acontencimientos que tienen lugar a tan sólo unos kilómetros al otro lado de la frontera. Una de las salas más bulliciosas del centro está habilitada como "espacio acogedor para la infancia", un entorno seguro para que los niños jueguen y participen en actividades creativas y de otro tipo. Uno de los importantes propósitos de este entorno es, sin embargo, permitir que el personal identifique a los niños que necesitan asesoramiento u otra clase de ayuda, para sobrellevar los efectos de la violencia de la que fueron testigos o que experimentaron en su casa.

Dendash afirma que tales niños suelen ser fáciles de reconocer. "Cuando los niños llegan por primera vez, en el momento de realizar trabajos artísticos, empiezan dibujar bombas, armas y violencia. De modo que ahora puede verse la transformación que está sucediendo aquí cuando empiezan a dibujar flores y otros objetos más normales".

No obstante, muchos niños todavía lidian con las implicaciones que la huida desde Siria ha tenido en sus esperanzas y proyectos. Sana* (17 años), una alumna brillante con sueños de convertirse en profesora de árabe, tuvo que abandonar su hogar tan sólo unos meses antes de presentarse a sus importantes exámenes finales.

“Me preparé lo mejor que pude para aprobar los exámenes pero debido a esta situación no podré hacerlo", afirmó. "Todavía digo a mi padre que quiero regresar para hacer los exámenes. Él dice que si quiero perder la vida que entonces me puedo ir. Por supuesto que no puedo... siento que las cosas van hacia atrás y que no parece haber futuro".

*Los nombres de los niños se han modificado para proteger su identidad.


 

 

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