Panorama: Líbano

Un año después de la guerra en el Líbano, aún hay heridas que no cierran

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© UNICEF/HQ07-0797/Toutounji
Un año después del principio de la guerra que comenzó en verano de 2006, Líbano se reconstruye pero las cicatrices emocionales de los niños perduran, y la inestabilidad actual hace su recuperación más difícil.

Por Nicole Ireland

BEIRUT, el Líbano, 12 de julio de 2007 – Ha transcurrido un año desde el inicio de la guerra de 34 días entre Hezbollah e Israel, que sumió al Líbano en una repentina y profunda crisis de emergencia humanitaria.

Según estadísticas del gobierno del Líbano, en el conflicto murieron más de 1.100 personas, más de 4.000 resultaron lesionadas o heridas y unas 900.000 debieron abandonar sus hogares en la región meridional del país. Se calcula que una tercera parte de las personas afectadas por el conflicto fueron niños y niñas.

A partir del 14 de agosto de 2006, cuando cesaron los enfrentamientos armados, los pobladores que habían huido del Líbano meridional se apresuraron a regresar a sus hogares. En muchas aldeas, las instalaciones de infraestructura básica –como los sistemas de suministro de agua y las escuelas– habían sufrido graves daños o estaban destruidas.

La sensación de normalidad

Durante el año transcurrido desde entonces, UNICEF y sus aliados han colaborado para reducir la amenaza de más de un millón de minibombas en racimo y otra munición sin explotar que ponen especialmente en peligro a los niños y niñas de corta edad.

UNICEF también ha ayudado a las autoridades, contratistas y organizaciones no gubernamentales especializadas en la gestión del agua a restaurar 37 sistemas de suministro de ese líquido que abastecen a más de 300.000 personas en el Líbano meridional. Asimismo, UNICEF ha ayudado a devolver la normalidad a las vidas de los niños y las niñas mediante su apoyo a diversos programas de educación y recreación.

Pero a pesar de que ya ha transcurrido un año desde aquel conflicto, las lesiones emocionales que causó el mismo no han desaparecido. Además, las posibilidades de que los niños y niñas se recuperen completamente y prosperen están gravemente amenazadas debido a la inestabilidad política y a la situación de inseguridad, que se caracteriza, por ejemplo, por la continuación de los bombardeos y la crisis en los campamentos de refugiados palestinos en la parte septentrional del país.

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© UNICEF 2007/Toutounji
Christine, 13 de años, participa en un programa apoyado por UNICEF en el Líbano meridional en el cual los adolescentes ayudan a niños más jóvenes a enfrentarse con el estrés.

Los niños ayudan a los niños

Christine, de 13 años, vive en la región de Nabatiyeh, en la parte meridional del Líbano. “Aunque el estado de ánimo de los chicos está cambiando mucho, todavía tienen miedo”, explica la niña. “Durante la guerra escuchamos muchos bombardeos, muchos ruidos ensordecedores y aterradores, y me parece que por eso no pueden quitarse esos sentimientos de la cabeza”.

Christine y otros niños y niñas de su edad participan en un programa de verano que ejecuta la ONG InterSOS con el apoyo de UNICEF. Los niños asisten todas las mañanas a un centro comunitario en Nabatiyeh, donde cada día aprenden acerca de un tópico específico, desde primeros auxilios hasta la protección del medio ambiente. Tras las lecciones, los niños y niñas se organizan en varios grupos para elaborar actividades interactivas mediante las cuales otros niños de menor edad aprenderán sobre ese mismo tópico en horas de la tarde.

Hace algunos días, el tema matutino fue los derechos de la niñez, y el grupo del que formaba parte Christine elaboró un proyecto artístico en el que luego participaron los niños más jóvenes. Otro grupo compuso una pequeña pieza teatral sobre el derecho al juego para que los niños menores lo pusieran luego en escena.

Refiriéndose a los niños de menor edad, comenta Christine: “Cada vez que aprenden algo nuevo se sienten muy felices. Nos parece que todos los días llegan ansiosos por aprender algo nuevo”.

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Varios niños se sientan junto a una pared acribillada por la metralla durante una sesión interactiva dirigida por jóvenes voluntarios en una escuela del Líbano meridional.
Un sitio realmente mágico

Esa misma tarde, Christine y al resto de los jóvenes viajaron hasta un parque localizado en la cercana aldea de Ziftar para trabajar con los niños de esa zona, y era evidente que todos disfrutaban de las actividades.

Después de trabajar en grupos separados durante un rato, todos los participantes formaron un círculo y compartieron los dibujos que habían hecho, representaron sus breves piezas teatrales y cantaron las canciones que habían compuesto. El entusiasmo de los facilitadores adultos, los jóvenes y los niños era palpable. Durante unas breves horas, los sonidos de los cantos, las risas y los aplausos de los niños convirtieron al parque en un refugio aislado de los recuerdos de la guerra.

“Yo vine a Ziftar desde Beirut”, cuenta Zahra, de 12 años de edad, “y estoy pasando las mejores vacaciones de verano de mi vida. Este es un sitio realmente mágico”.

Mientras el Líbano continúa recuperándose de la guerra del año pasado, sigue confrontando la actual situación de inestabilidad, UNICEF brinda su apoyo a iniciativas basadas en la comunidad que, como ésta, son de enorme importancia. El fomento de la tolerancia y la paz entre los pobladores de religiones y orígenes sociales diversos resulta fundamental para garantizar la estabilidad futura del Líbano. Y nada mejor que empezar fomentando la paz y la tolerancia entre los niños.


 

 

Vídeo (en inglés)

11 de julio de 2007:
Natacha Ikoli corresponsal de UNICEF informa sobre el progreso y los desafíos que afrontan los niños del Líbano un año después del comienzo de la guerra entre Hezbollah e Israel a partrir de un artículo de Nicole Ireland.
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