Panorama: Lao, República Democrática Popular

UNICEF y la Unión Europea unen sus fuerzas con el Gobierno de la República Democrática Popular Lao para combatir la desnutrición

Por Guy Hubbard

TONGWAI, República Democrática Popular Lao, 20 de diciembre de 2012. Los arrozales están listos para la cosecha. Cuando las espigas están maduras, el color de los arrozales cambia de verde a dorado, y los granjeros trabajan sin descanso cosechando, trillando y moliendo los granos.

VÍDEO (en inglés): Guy Hubbard, corresponsal de UNICEF, informa sobre la alianza que estableció la a organización internacional con la Unión Europea y el Gobierno de la República Democrática Popular Lao para combatir la desnutrición.  Véalo en RealPlayer

 

El arroz es el alimento básico de más de la mitad de la población del mundo y en ninguna otra región del planeta forma parte más integral del régimen alimentario y la cultura que en el sudeste asiático.

Alto en calorías, bajo en valor nutritivo

La República Democrática Popular Lao tiene una de las tasas más elevadas de consumo de arroz per cápita del mundo. En las regiones rurales, el arroz aporta un 80% de las calorías que consume un habitante promedio. Una prueba de la importancia del arroz en la cultura lao es que el verbo “comer” se traduce directamente como “comer arroz”.

Pero a pesar de que se trata de una rica fuente de energía, el arroz no contiene todos los elementos necesarios para una nutrición adecuada. La dependencia excesiva de ese alimento básico ha dado lugar a que los niños y niñas de este país figuren entre los más desnutridos de la región. El 31% de los niños menores de cinco años de la República Democrática Popular Lao tiene peso inferior al normal y el 48% retraso en el crecimiento. La desnutrición afecta tanto el desarrollo físico como el cognitivo de los niños y más de una tercera parte de las muertes de niños menores de cinco años en los países en desarrollo, como la  República Democrática Popular Lao, se debe a carencias nutricionales.

Sing Sanyalad es el subdirector de la clínica de Tongwai, donde se diagnostican y tratan casos de desnutrición todos los días.

“Los padres no alimentan adecuadamente a sus hijos porque no saben nada sobre nutrición”, explica. “Y cuando los niños se enferman, no saben a qué se debe. Por eso es tan importante examinar a todos los niños de las zonas rurales, para detectar la desnutrición”.

Imagen del UNICEF
© UNICEF video
Sing Sanyalad, subdirector de la clínica de salud de Tongwai, mide la circunferencia de la parte superior del brazo de Mord (11 meses de edad), que sufre desnutrición grave aguda. La desnutrición afecta el desarrollo físico y cognitivo de los niños y la primera línea de defensa contra ella son los exámenes para su detección.

Tratar la desnutrición

Sing y su equipo forman parte de una fuerza de más de 200 agentes sanitarios que trabajan en las tres provincias más gravemente afectadas por la desnutrición. Su labor consiste en detectar casos de desnutrición grave y brindar tratamiento a los niños afectados. Los agentes sanitarios, con base en clínicas como la de Tongwai, también prestan servicios en localidades apartadas, donde colaboran estrechamente con voluntarios comunitarios que llevan a cabo labores de detección temprana de la desnutrición mediante la medición de la circunferencia de la parte superior de los brazos de los niños.

Hoy, los integrantes del equipo llegaron a la aldea de Bantongyao, situada en la jurisdicción de la clínica de Tongwai, para realizar exámenes de desnutrición. Tras pasar consulta a los niños de la aldea, los agentes sanitarios diagnosticaron siete casos de desnutrición grave moderada y otros dos de desnutrición grave aguda.

Entre los que sufren desnutrición grave aguda figura Mord, un niño de 11 meses de edad que ha llegado aquí con su tía. Su caso es muy similar al de muchos otros niños menores de cinco años del país. Tras ser amamantado durante sus primeras semanas de vida, Mord comenzó a comer arroz y ahora ése es exclusivamente su alimento.

“Cuando descubrimos casos de desnutrición grave aguda”, explicaba Sing, “les entregamos a los progenitores alimento terapéutico listo para el consumo suficiente para dos semanas. Se trata de alimento que recibimos de UNICEF. A las dos semanas, volvemos a examinar al paciente para ver si ha aumentados de peso o no”.

Eaya, la tía de Mord, recibe los alimentos para las dos semanas, además de información sobre la mejor manera de alimentar a su sobrino.

Imagen del UNICEF
© UNICEF video
Las integrantes de la Unión de mujeres de la Rep. Popular Lao han recibido capacitación de Health Poverty Action, una organización aliada de UNICEF, para enseñar las prácticas adecuadas de nutrición e higiene a mujeres embarazadas y madres.

“El doctor me dio consejos sobre la salud de mi sobrino”, explicó la mujer. “Me dijo que está desnutrido y que necesita tratamiento. Por eso quiere que regrese con él dentro de dos semanas. También me dijo que si Mord sigue sufriendo desnutrición va a tener problemas de salud. Por eso, a partir de ahora, además de darle esta pasta le pondremos carne, huevos, fruta y verduras en la comida, para que Mord sea más saludable”.

La solución a largo plazo: educación

Los exámenes de detección y los tratamientos forman parte de un programa que se lleva a cabo con la colaboración de UNICEF, la Unión Europea y el Gobierno de la República Democrática Popular Lao. El objetivo del programa consiste no sólo en suministrar tratamiento a quienes sufren desnutrición sino también educar a las comunidades acerca de las causas de la misma.

A largo plazo, la educación tendrá una importancia fundamental. En el marco del programa, las integrantes de Health Poverty Action, una organización aliada de UNICEF, han sido capacitadas por el organismo internacional para brindar educación a las mujeres embarazadas y las madres en materia de prácticas adecuadas de nutrición e higiene. Mensualmente, esas mujeres participan en sesiones donde reciben nuevas lecciones y consejos.

“En el pasado, muchas mujeres y niños sufrían desnutrición”, explicó Vone, jefa de la filial de la Unión de mujeres de la Rep. Popular Lao en la aldea de Navienhong. “Aunque en la aldea no faltaba comida, las madres no sabían cómo alimentarse adecuadamente ni cómo darles de comer a sus hijos. No sabían cuáles eran los mejores alimentos para ellos. Yo recibí capacitación en nuestras oficinas centrales de distrito y ahora ofrezco educación sobre la salud a las mujeres de mi aldea. Les enseño prácticas correctas de higiene y educación. He notado que desde que comenzamos esos cursos hay menos enfermedades en la aldea y que los niños están más saludables y mejor alimentados”.

La Unión Europea, el Gobierno y UNICEF esperan que este creciente grado de conciencia de la población sobre la nutrición ayude a modificar los hábitos de alimentación en la República Democrática Popular Lao. Y tienen también la esperanza de que sirva para poner fin a la desnutrición.


 

 

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