Kirguistán

Las visitas domiciliarias facilitan la ayuda social a las familias damnificadas por la violencia en Kirguistán

Por Rob McBride

OSH, Kirguistán, 23 de julio de 2010 – Desde el exterior, la residencia amurallada de la familia Kozybaeva no parece haber sufrido muchos daños, lo que hace pensar que, al contrario que la mayoría de las viviendas vecinas, el hogar esté intacto. Sin embargo, a pocos metros del portón de entrada se pueden ver los restos calcinados de lo que fue el automóvil de la familia, y más allá, las ruinas de la casa principal.

VÍDEO: 2 de julio de 2010 - El corresponsal de UNICEF, Rob McBride, informa sobre un programa de visitas domiciliarias para evaluar las necesidades de los niños, niñas y familias afectados por los recientes episodios de violencia en Osh, Kirguistán.

 

Mientras tratan de reconstruir sus vidas, los integrantes de las tres generaciones de la familia Kozybaeva residen por ahora en una tienda de campaña instalada en el patio delantero de la residencia.

Los Kozybaeva –entre ellos la matriarca de 83 años de edad de la familia, Shaarkan Kozybaeva, , su nuera Gulnara y varios de sus seis hijos– recibieron recientemente al personal de UNICEF y funcionarios de protección social del Gobierno de Kirguistán. La visita domiciliaria se realizó como parte de un programa destinado a evaluar mejor la situación de las familias afectadas por los recientes enfrentamientos interétnicos y a brindarles más acceso a la asistencia social.

Sentado a la sombra de un árbol en el patio de la casa, un trabajador social comenzó a interrogar a los integrantes de la familia a fin de determinar sus necesidades en materia de beneficios sociales, tomando nota cuidadosamente de las respuestas.

Ayuda a las familias más afectadas

Desde los terribles sucesos que destrozaron esta comunidad a mediados de junio, UNICEF y sus aliados locales han descubierto que en muchos casos las familias, como la de los Kozybaeva, tienen demasiado miedo para ir hasta las oficinas gubernamentales a solicitar asistencia social como habrían hecho en el pasado. Además, algunas familias perdieron todos los documentos pertinentes debido a los incendios y saqueos que sufrieron muchos hogares.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2010-1352/Estey
Temirbek, de 11 años de edad, y su hermana Akbermek, de seis, frente a los restos de su hogar en el vecindario de Furkat de la ciudad de Osh, en el Kirguistán meridional, que resultó destruido por las llamas durante el reciente conflicto que azotó la región.

Mediante las visitas domiciliarias se trata ahora de garantizar que la ayuda llegue a las familias que más la necesitan.

“Desde que se desató la situación de emergencia, en el Departamento de Protección Social estamos recibiendo cada vez más solicitudes”, afirma Saguyn Mambyetova, trabajador social. “Por eso buscamos métodos que nos permitan acelerar el proceso de inscripción de las familias en el programa de asistencia social”.

Burul Sharshenova, jefa del Departamento de Protección Social del Estado, llegó recientemente desde Bishkek, la capital de Kirguistán, para ayudar a sus colegas locales con sus tareas. “Estamos estudiando las normas y los requisitos en materia de beneficios estatales con el fin de simplificar y acelerar el proceso de ayuda a las familias damnificadas”, explica la funcionaria.

Necesidades urgentes en Osh

Debido a que miles de familias fueron desplazadas por la violencia y perdieron sus hogares y sus medios de subsistencia, tanto los habitantes de la ciudad de Osh como los de las comunidades vecinas de esta región meridional de Kirguistán necesitan ayuda de manera urgente. Muy pocas familias de la región lograron eludir los efectos de los disturbios.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2010-1352/Estey
Temirbek se sienta en el interior de una tienda de campaña frente a su hogar en ruinas en el vecindario de Furkat, de la ciudad kirguisa de Osh. Todos los integrantes de su numerosa familia comparten la tienda de campaña.

Prueba de ello es el caso de Sahiba, una trabajadora social de la oficina de Osh del Departamento de Protección Social que se encarga de evaluar las necesidades de las familias afectadas teniendo en cuenta el número de niños, las propiedades y los ingresos de cada familia. Durante los episodios de violencia, la vivienda de Sahiba también quedó reducida a escombros.

A juzgar por el tamaño de las ruinas y los restos del mobiliario de la vivienda, Sahiba vivía en una casa amplia y confortable. La mujer explicó que su hogar, que la familia fue construyendo con tiempo y esfuerzo, terminó destruido en una noche. Durante una reciente visita al lugar Sahiba rompió en llanto al ver las ruinas y sus colegas tuvieron que consolarla.

“Sahiba también es víctima de la violencia”, señala Gulsana Turusbekova, Oficial de Política Social de UNICEF, “y tendremos que evaluar la situación de su familia para determinar si tiene derecho a recibir ayuda”.

Preocupación por la educación

UNICEF y los aliados locales con los que colabora en pro de la recuperación de las familias sienten especial preocupación por la educación de los niños y niñas afectados.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2010-1345/Estey
Sahiba, una trabajadora social gubernamental, llora al observar las ruinas de su hogar, localizado en un vecindario de población mayoritariamente uzbeka de la ciudad de Osh, en el Kirguistán meridional.

Además del temor de dejar sus viviendas, que impide que muchas personas acudan a las oficinas gubernamentales a solicitar ayuda social, se suma el miedo de muchas familias a que sus hijos e hijas se alejen de sus hogares para ir a la escuela. Se trata de un problema grave que será necesario resolver rápidamente ya que el nuevo año escolar comenzará el 1 de septiembre.

“Les dejaré ir a la escuela si la situación se ha normalizado cuando comiencen las clases”, explica Gulnara Kozybaeva. “Pero falta mucho para que volvamos a la normalidad, de manera que se trata de un tema que me preocupa”.

Debido a la importante función que desempeña la educación escolar con respecto a la recuperación de los niños y niñas durante las situaciones de emergencia, UNICEF hará todos los esfuerzos a su alcance para que todos los niños de Kirguistán vayan a la escuela el primer día de clases. UNICEF y sus aliados esperan que el aumento de las oportunidades en materia de asistencia social genere en la comunidad una sensación de mayor estabilidad, y que eso, a su vez, aliente a las familias a enviar a sus hijos a clases.


 

 

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