Kirguistán

Las familias de Kirgistán gravemente afectadas por la recesión mundial

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Los niños, niñas y familias de Kirguistán sufren los efectos de la recesión mundial, que ha dado lugar a una disminución de las remesas de dinero enviadas por los habitantes de ese país que trabajan en el exterior, especialmente en Rusia. Esas remesas constituían hasta ahora el principal pilar de la economía del país.

En vísperas del vigésimo aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño, un histórico acuerdo internacional sobre los derechos humanos básicos de todos los niños y niñas, UNICEF presenta una serie de artículos acerca de los avances logrados y los obstáculos que quedan por superar.

Por Peter George

BISHKEK, Kirguistán, 6 de agosto de 2009 - Todos los días,  Turganaly Kenjebaev espera en un puente a la vera de una importante carretera que alguien se detenga y le ofrezca trabajo temporal. Con suerte, puede ganar hasta 4 dólares por jornada de trabajo.

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Casi todos los días, en ese puente también esperan unos 70 hombres y mujeres. Cuando llueve no hay mucha demanda del tipo de trabajo que puede realizar Kenjebaev, como las labores agrícolas, el trabajo de construcción y las operaciones de carga y descarga. En pocas horas, tanto él como el pequeño grupo de personas que le acompañan, y que están tan desesperadas por conseguir trabajo como él, estarán absolutamente empapados, y seguirán desempleados.

Una oportunidad de escapar de la pobreza

Kenjebaev vive en bullicioso pueblo ubicado a unos 40 kilómetros de Bishkek, la capital de Kirguistán. Al igual que la mayoría de los habitantes de la localidad, Kenjebaev está constantemente preocupado por conseguir trabajo, especialmente porque está criando sólo a sus cuatro hijos.

Debido a que es un padre abnegado, quiere que sus hijos se alimenten, tengan vestimenta adecuada y reciban educación, de manera que tengan oportunidad de escapar de la pobreza. Sin embargo, hay pocas probabilidades de que eso ocurra, ya que  Kirguistán padece las consecuencias de la recesión mundial y recibe muchos menos envíos de dinero de los kirguisos que trabajan fuera del país, especialmente en Rusia, que constituyen el pilar principal de la economía nacional.

Llegó la recesión

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En breve entrarán en vigencia leyes que exigen el enriquecimiento con hierro, vitaminas y otros micronutrimentos esenciales de toda la harina panificable que se expenda en Kirguistán, lo que representará un paso importante en pro del desarrollo físico y mental de los niños y niñas.

Se calcula que de los 5,3 millones de habitantes de Kirguistán, medio millón trabaja fuera del país. El dinero enviado por los emigrados ha sido uno de los sostenes de la economía nacional desde la época en que formaba parte de la Unión Soviética.

“El monto de esos envíos ha comenzado a disminuir, y esperamos reducciones aún mayores durante el año próximo”, señala Timothy Schaffter, Representante de UNICEF en  Kirguistán. “Eso tendrá consecuencias muy graves para las familias, muchas de las cuales viven en zonas pobres”.

“Uno de los efectos más graves ha sido el astronómico aumento de los precios de los alimentos, que desde 2007 han subido un 50%”, agrega. “Eso está provocando una situación de inseguridad alimentaria para grandes segmentos de la población, y es motivo de profunda preocupación”.

Abrumado por las necesidades básicas

Kenjebaev está demasiado ocupado tratando de conseguir trabajo y de dar de comer a sus hijos como para mantenerse al tanto de lo que ocurre en el resto del mundo.

“Llego muy tarde a casa y no tengo tiempo para leer los diarios. En lo único que puedo pensar es en alimentar a mis hijos”, explica. “Eso, por supuesto, resulta cada vez más difícil, porque no hay trabajo. Si hubiera trabajo, estaría trabajando”.

Kenjebaev afirma que pese a todo, está decidido a que sus hijos sigan estudiando. Su mayor preocupación es que no reciben alimentos suficientes y que lo comen no les brinda una nutrición adecuada.

“Muchas familias tienen dificultades para comprar alimentos, y hay familias que están en peor situación que la mía”, explica. “Yo, por lo menos, puedo pedir comida a préstamo, como una bolsa de harina, y luego trabajar para pagar esa deuda. Pero hay familias que ni siquiera pueden hacer eso”.

Para que los niños sigan saludables

La Convención sobre los Derechos del Niño establece que todos los niños y niñas del mundo tienen derecho a la alimentación nutritiva.

UNICEF colabora con el Gobierno de Kirguistán para lograr la aprobación de normas jurídicas que ayuden a superar las carencias nutricionales que preocupan a muchas personas como Kenjebaev. En breve entrarán en vigencia leyes que exigen el enriquecimiento con hierro, vitaminas y otros micronutrimentos esenciales de toda la harina panificable que se expenda en Kirguistán, lo que representará un paso importante en pro del desarrollo físico y mental de los niños y niñas.

Como apunta Schaffter: “Debido al creciente costo de los alimentos, la población come cada vez más pan. Afortunadamente, ese pan estará enriquecido con esos micronutrimentos fundamentales”.


 

 

Vídeo (en inglés)

El corresponsal de UNICEF, Peter George, informa sobre los efectos de la recesión mundial en las familias de Kirguistán.
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