Kenya

Un pozo ofrece esperanza para el futuro en la Kenya rural

Por Thomas Nybo

DADAAB, Kenya, 20 de diciembre de 2012. Han pasado años desde que Fatima Suthi vio llover. A sus 51 años, esta madre de ocho hijos vive en el campamento para refugiados de Dadaab al noreste de Kenya.

VÍDEO (en inglés): El corresponsal de UNICEF, Thomas Nybo, informa sobre un programa que trae esperanza a una comunidad azotada por la sequía al noreste de Kenya.  Véalo en RealPlayer

 

Suthi ha luchado continuamente por sobrevivir en una tierra donde escasea el agua. Aquí, la sequía ha matado todo su ganado y le obligó a adaptarse, al igual que a otras familias de pastores.

El agua trae esperanza

Suthi se ha asentado en una pequeña choza con sus niños. El clima es tan hostil y las hojas tan escasas, que el único modo que tiene la familia de obtener algo de sombra contra el sol de la tarde es cubrir con bolsas de plástico el árbol contiguo a su cabaña.

Con este brutal paisaje como telón de fondo, el proyecto hidráulico respaldado por UNICEF le ha traído la esperanza.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Video
Las familias que viven cerca del campamento para refugiados de Dadaab se benefician del programa de UNICEF que les ha dotado con un sistema de bombeo para el agua.

En una escuela cercana construida por UNICEF con fondos del Gobierno de Japón, UNICEF ha perforado un pozo que abastece de agua a una mayor comunidad.

Las vidas de Suthi y sus niños se cuentan entre las beneficiadas.

“Sin agua, no hay vida", afirma. "Ahora, mis hijas pueden acudir a clase. Antes, tenían que emplear sus días yendo a por el agua. Este proyecto hidráulico ha cambiado mi vida".

Beneficio duradero por generaciones

UNICEF instaló un puesto de suministro de agua en los terrenos de la escuela. Por el agua se cobra una pequeña tarifa. Los ingresos se emplean para el combustible de la bomba de agua, el salario de los maestros, el pago de un guardia de seguridad y los gastos escolares de los niños necesitados.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Video
El pozo ha posbilitado que las niñas vayan a clase, pues ya no tienen que emplear horas al día transportando agua.

Mohamued Abdi Osman es el presidente de la escuela y administra también el puesto.

“La vida aquí era muy difícil antes", comenta. "Las familias envían ahora a los niños a la escuela porque el agua está aquí mismo. Después de que murieran muchos animales durante la sequía, la única esperanza para las familias nómadas era obtener educación para sus hijos. El puesto de distribución de agua, justo aquí en la escuela, hace que eso sea posible".

La comunidad goza de mejor salud, está más feliz y mejor preparada para hacer frente a la continua sequía. Además, muchos niños reciben educación por primera vez en su vida: lo que supondrá un beneficio duradero por generaciones.


 

 

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