Kenya

Una nueva iniciativa que lleva agua potable a la comunidad representa un cambio en las vidas de los poblados de Turkana (Kenya)

Por Daisy Serem

TURKANA, Kenya, 29 de noviembre de 2012. En el poblado de Namukuse, en el distrito central de Turkana, al noroeste de Kenya, el paisaje arenoso conduce hasta las orillas del lago Turkana. Se trata del cuarto lago más grande de África y una fuente de ingresos para la comunidad de pescadores que vive a lo largo de sus riberas.

 

Sin embargo, pese al enorme recurso hídrico puesto a sus pies, el acceso al agua potable ha sido un problema para la comunidad durante muchos años.

El agua presenta riesgos para la salud

Con altos niveles de fluoruro, el agua del lago Turkana es salada y no es potable para el consumo. Sin embargo, a falta de alternativas, los residentes se han visto obligados a beberla para sobrevivir.

Según el funcionario de Salud pública del distrito, Innocent Sifuna, el consumo continuo de agua del lago provoca deformación en las extremidades debido a la alta salinidad y el fluoruro. Se ha registrado un elevado número de casos de cólera en la región, con brotes devastadores que han afectado principalmente a los niños.

“Los estudios han demostrado que estas condiciones son consecuencia del uso de agua del lago Turkana”, expone Sifuna.

Junto a la falta de acceso al agua potable, la escasez de instalaciones y prácticas de saneamiento e higiene adecuadas han sido un gran problema. Las enfermedades diarreicas son comunes; los brotes recurrentes han contribuido a las altas tasas de mortalidad infantil en Turkana.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Kenya/2012/Gangale
Pese al enorme recurso hídrico puesto a sus pies, el acceso al agua potable ha sido un problema para la comunidad durante muchos años. Las enfermedades y deformaciones físicas por el consumo del agua del lago son comunes.

Jacinta Asinyen, madre de seis hijos, se sienta bajo una palmera frente al lago, mientras teje una cesta para venderla. Su hijo menor Sunday (3 años) se sienta junto a ella mientras contempla la artesanía.

Tres de los hijos de Asinyen, incluido Sunday, tienen deformación en las extremidades, como piernas arqueadas o rodillas deformes.

“Estuve usando este agua salada para beber y cocinar”, dice, “y me di cuenta de que mis hijos tenían problemas de salud, especialmente en los huesos”.

El proyecto WASH distribuye agua potable

UNICEF, en colaboración con el Gobierno de los Países Bajos, el Gobierno de Kenya y la Cruz Roja de Kenya, aborda actualmente los problemas del agua en las comunidades de los poblados de Lobolo, Namukuse y Longech del distrito central de Turkana. Se ha establecido un proyecto de agua, saneamiento e higiene (WASH, por sus siglas en inglés) para beneficiar a 7.600 habitantes, con un costo de 253.730 dólares estadounidenses.

El proyecto aprovecha un manantial subterráneo natural, seguro y confiable, cuya agua se filtra para abastecer de agua potable a la comunidad. Un sistema solar de bombeo ecológico impulsa el agua a un embalse cercano. El agua se distribuye en las comunidades beneficiarias a través de una conducción de 26 km de longitud.

El acceso mejorado al agua potable ha marcado una diferencia real en la comunidad, especialmente para los niños. Hoy, sólo por diez chelines kenianos, Asinyen llena su bidón de 20 litros en uno de los quioscos locales de agua y se dirige con Sunday a cuestas hasta su casa, que se encuentra a sólo unos minutos de distancia.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Kenya/2012/Gangale
El depósito principal de agua en Lobolo (condado de Turkana, Kenya).

WASH fomenta la matriculación escolar de las niñas

Los componentes de saneamiento y la higiene del proyecto también han tenido una gran repercusión sobre las vidas de los niños y niñas. Se han construido letrinas separadas para niños y niñas, con el fin de abordar la higiene y el saneamiento en las cuatro escuelas locales, así como en el dispensario de salud que sirve a las tres aldeas.

Las niñas que solían quedarse en casa durante la menstruación debido a la falta de instalaciones sanitarias y de higiene ya no tienen que faltar a clase.

“Ahora podemos venir a este cuarto de baño y limpiarnos y cambiarnos nosotras mismas, y luego volver a clase y estudiar, al igual que cualquier otro estudiante”, dice Diana Akai (16 años), presidenta del comité WASH de la escuela.

La comunidad gestiona el proyecto

El Embajador de los Países Bajos en Kenya, el Excmo. Sr. Joost Reintjes, visitó recientemente Turkana, donde él y otros delegados pudieron disfrutar de un espectáculo de música, danza y poesía.

“Los niños de la escuela primaria Namukuse nos dieron un paseo, y nos mostraron la forma en que ahora se lavan las manos. Lo hacen incluso mejor que yo”, dijo el embajador. “Saben cómo utilizar sus servicios y han recibido educación sobre la higiene y la salud. Creo que es muy bueno”.

El proyecto WASH se ha transferido a la comunidad para asegurar el uso eficiente y transparente de los recursos. “Estamos contentos de ver que las escuelas, los centros de salud y la comunidad se están beneficiando de este proyecto y nuestra petición a la comunidad y a la administración nacional es que gestionen y mantengan este proyecto para que sea sostenible”, comenta Marcel Rudasingwa, representante de UNICEF en Kenya.


 

 

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