Kenya

La escuela móvil es la respuesta a las oraciones de una niña de Turkana

El acceso a la educación fomenta la capacidad de recuperación en medio de la sequía en el noroeste de Kenya

Por Tim Ledwith

CONDADO DE TURKANA, Kenya, 5 de diciembre de 2011. Rebecca Ekusi recuerda cómo era la vida antes de llegar a la escuela móvil Kalokutanyang. Durante aquellos días, pasaba el tiempo al cuidado de las cabras de su familia, que pastaban en las vastas y semiáridas extensiones de Turkana, al noroeste de Kenya.

VÍDEO (en inglés): 31 de octubre de 2011. La corresponsal de UNICEF Anja Baron informa sobre una escuela móvil en Turkana, una zona situada al noroeste de Kenya afectada por la sequía. La escuela fomenta la capacidad de recuperación entre las familias de pastores con el fin de asegurar el acceso de los niños a la educación.  Véalo en RealPlayer

 

mantener la vida de su familia de pastores tradicionales, anhelaba poder un día acudir a la escuela. Para entonces, una prolongada sequía regional azotó la región y marchitó los pastizales. Con el tiempo, también acabó con gran parte del ganado de los pastores de Turkana.

La aparición de la sequía fue un golpe devastador, aunque irónicamente, como dice Rebecca, “fue la respuesta a mis oraciones”. Finalmente tendría la oportunidad de aprender.

“¿Qué será de mí?”

Hace aproximadamente dos años, Rebecca y su familia se instalaron con un grupo de otras familias en un pequeño pueblo de minyatas, –chozas de paja abovedadas–, donde se ganaba la vida tejiendo cestos y vendiendo carbón. A unos dos kilómetros de distancia se encontraba la escuela Kalokutanyang.

A los 13 años, Rebecca se matriculó en el primer grado de primaria. A la sombra del techo de metal corrugado de la escuela móvil, comenzó a leer y escribir sin necesidad de continuar sus días a cielo abierto.

“Cuando nuestros animales sufrieron los efectos de la sequía y murieron”, recuerda, “me pregunté: ¿Qué será de mí? ¿Dónde voy a obtener algún beneficio para mi futuro? Y pedí que me dejaran ir a la escuela”.

Llegar a zonas remotas

Kalokutanyang es una de las 81 escuelas móviles del condado de Turkana, una región descuidada de Kenya conocida por sus formas de vida ancestrales. Las escuelas facilitan el acceso a la educación básica para los hijos de los pastores y de otros habitantes de las zonas remotas.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/ Kenya/2011/Gangale
Unos niños y niñas de Turkana juegan después del final de clase en la escuela móvil Kalokutanyang. Las letrinas construidas por UNICEF que se observan al fondo están a la espera de la toma de agua de una fuente local.

El Gobierno de Kenya estableció la escuela móvil Kalokutanyang en 2008, con el apoyo de UNICEF, para satisfacer las necesidades de tres grupos de aldeas que comprenden alrededor de 150 hogares. La escuela tiene 95 estudiantes inscritos que van desde los 2 a los 17 años de edad. En cualquier día de la semana asisten entre 40 y 50 alumnos.

La única maestra de la escuela, Christine Tukei, dice que el centro sirve para que sus estudiantes superen una importante laguna. Nunca antes habían tenido la oportunidad de estudiar juntos. “Algunos de los niños caminan alrededor de tres a cuatro kilómetros” para asistir, señala.

Por la tarde, cuando terminan las clases, los adultos que nunca recibieron una educación pueden recibir enseñanza no estructurada en la escuela móvil. Durante una visita reciente, un enjuto anciano se sentó en el suelo rocoso que hay frente a la única sala de la escuela. Dijo que estaba allí para escuchar y aprender.

El agua potable es la clave

UNICEF ha proporcionado a Kalokutanyang dos conjuntos para escuelas móviles y otros dos para el desarrollo de la primera infancia, que contienen materiales recreativos y educativos. El organismo también ha construido letrinas para niños y niñas, que es preciso conectar a un pozo cercano con las tuberías ya instaladas.

Cuando las tuberías estén conectadas, abastecerán con agua a Kalokutanyang, otra escuela local, y a las aldeas circundantes. Por el momento, la madre de Rebecca y las otras mujeres de poblado tienen que caminar durante horas para conseguir agua, a menos que llueva, en cuyo caso pueden cavar a mano pozos superficiales.

Una vez establecida, la conexión de agua en la escuela móvil será muy importante para la sostenibilidad de los niños de la zona y sus familias.

Dos comidas al día

Imagen del UNICEF
© UNICEF/ Kenya/2011/Gangale
Christine Tukei, maestra en la escuela móvil de Kalokutanyang Mobile en el condado de Turkana, al noroeste de Kenya, comprueba el trabajo de sus estudiantes.

Al igual que la falta de acceso al agua potable, la desnutrición infantil es un problema crónico en Turkana. En algunos lugares del condado, el 37% de los niños menores de cinco años sufrían desnutrición grave en el momento culminante de la actual crisis de la sequía.

Ahora hay indicios de que la situación ha mejorado, debido en parte a la alimentación complementaria para niños en edad escolar. Los alumnos de la escuela móvil Kalokutanyang reciben alimentos dos veces al día, preparados con suministros del Programa Mundial de Alimentos. Las comidas son un salvavidas, especialmente para los niños pequeños de familias de pastores que han perdido la leche, la carne y los ingresos que obtenían anteriormente de sus animales.

“Cuando la escuela está abierta, comen en la escuela móvil porque sus padres no pueden permitirse una comida en casa”, dice Iperit Ekadeli, una madre cuyos cuatro hijos asisten a Kalokutanyang.

Prepararse para el futuro

Incluso antes de la crisis de la sequía, la educación era casi inexistente en Turkana. Las tasas de matriculación en la escuela están muy por debajo del promedio nacional de Kenya.

Al llegar a los niños en los lugares donde viven, las escuelas móviles representan una solución a largo plazo a la brecha educativa que sufre la población de pastores. Además, un total de 60 internados en Turkana, muchos de los cuales reciben asistencia de UNICEF, permiten que los hijos de los pastores nómadas sigan acudiendo a clase mientras sus padres están en tránsito.

Para Rebecca Ekusi –y millones de niños como ella en todo el Cuerno de África– la educación consiste en desarrollar las aptitudes y obtener el conocimiento necesarios para tener éxito en el futuro, sin importar las crisis que puedan producirse.

“Con la educación puedes estar mejor en el futuro”, dice Rebecca. “Pero sin educación, siempre serás pobre. Nunca tendrás nada”.


 

 

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