Kenya

Diario de campo: Salvar vidas caso por caso en el Cuerno de África

Imagen del UNICEF
© UNICEF Kenya/2011/Gangale
La Especialista de Comunicación de UNICEF, Cifora Monier, sostiene a Zeitun, una niña de un año con desnutrición grave, mientras una enfermera se prepara para introducir una sonda de alimentación en la nariz de la bebé en el centro de estabilización del hospital del distrito de Wajir, en el noreste de Kenya, que recibe apoyo de UNICEF.

Por Tim Ledwith

NAIROBI, Kenya, 18 de octubre de 2011. De una u otra manera, todos los miembros del personal de UNICEF en todo el mundo se ocupan de salvar vidas. Para aquellos que trabajan directamente con niños y familias en los programas de salud, nutrición y protección, los resultados son a menudo tangibles: un bebé vacunado contra el sarampión, una madre protegida contra el tétanos, un niño rehidratado después de un brote peligroso de diarrea, otro rescatado de la línea del frente en un conflicto armado.

Es una historia diferente para los miembros del personal involucrados en la comunicación externa de UNICEF. Por lo general, nosotros no observamos las repercusiones de nuestro trabajo directamente. Sólo podemos esperar a que los mensajes que transmitimos influyan en los donantes y generen un mayor apoyo a las iniciativas del organismo en todo el mundo.

Sin embargo, este no es el caso de la Especialista en Comunicación Cifora Monier.

Necesidades abrumadoras

La semana pasada, en un rincón remoto y semiárido del noreste de Kenya, Monier acompañó a los directores de tres comités nacionales de UNICEF en una visita al hospital de distrito de Wajir. Según indica una placa que figura a la puerta del hospital, fue construido con la ayuda de prisioneros de guerra italianos durante la Segunda Guerra Mundial; hoy , su estructura revela el paso del tiempo.

En un patio del deteriorado jardín del hospital, la delegación se reunió con el oficial jefe de enfermería, Abass Hassan, quien agradeció a UNICEF el suministro de reservas de leche terapéutica y otros materiales utilizados para el tratamiento de niños desnutridos. A pesar de esta ayuda, Abass señaló que el hospital de Wajir, todavía sufre de la falta de acceso al agua potable al igual que todo el distrito.

Es más, dijo, la instalación no puede atender las crecientes necesidades de los pastores nómadas afectados por la sequía que proceden de una amplia zona de los alrededores de la ciudad de Wajir. Muchos de ellos han huido de la hambruna y los conflictos en el sur de Somalia y han atravesado la frontera que se encuentra a unos 100 kilómetros de distancia.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Kenya/2011/Gangale
Una imagen del hospital del distrito de Wajir las la caída de las primeras lluvias después de muchos meses en el noreste de Kenya. Como la tierra reseca no puede absorber la lluvia, las inundaciones ponen en peligro la seguridad del agua en los pozos poco profundos que utiliza este centro sanitario.

Después de la reunión, Monier condujo al grupo al centro de estabilización del hospital pediátrico. El centro atiende a niños desnutridos cuyas condiciones están agravadas por complicaciones médicas como el paludismo, la neumonía, la diarrea e incluso la mordedura de serpiente. Los visitantes avanzaron a través de la sala, deteniéndose para hablar con las madres sentadas en las camas bajas con sus hijos debilitados, la mayoría de los cuales reciben un goteo intravenoso.

Un amor firme

Una de las madres, Halima Omar, con un velo color canela, dijo que tenía 20 años aunque aparentaba ser más joven. Dormida a su lado estaba Zeitun, su pequeña hija de un año.

La nutricionista del hospital, Lucia Gittonga, informó a la delegación que la niña sufría de paludismo y desnutrición grave. Gittonga agregó que Omar había aceptado que su hija recibiera medicamentos antipalúdicos. Sin embargo, después de dar inicialmente su consentimiento, la joven madre se negó a que las enfermeras alimentasen a Zeitun a través de una sonda de alimentación. pese a que está demasiado débil para tomar la leche fortificada por vía oral. Como resultado, las posibilidades de supervivencia de Zeitun eran prácticamente nulas.

“Esto es muy común”, dijo Gittonga, señalando que ciertas creencias y prácticas tradicionales en la región se interponen a menudo con las necesarias intervenciones médicas y nutricionales.

En este punto, la Especialista de Comunicación Monier se molestó visiblemente. En cuestión de segundos, dejó de ser una observadora neutral y asumió un papel más activo. A través de un traductor somalí dirigió una serie de preguntas incisivas a Omar, canalizando el tipo de amor firme que suele aplicar a su propia hija adolescente.

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El Director Ejecutivo del Comité Nacional de UNICEF en Nueva Zelandia, David McKinlay, uno de los tres directores de comités nacionales que visitaron recientemente el hospital de distrito de Wajir, en un almacén lleno de suministros de nutrición proporcionados por UNICEF para el centro de estabilización del hospital.

“¿Es usted doctora?”, preguntó. “¿Sabe que este tubo de alimentación puede salvar la vida de su hija? ¿Alguien le ha dicho que se niegue a esto?”

“La decisión correcta”

En un primer momento, Omar se mantuvo firme. “Si mi hija muere, es la voluntad de Dios”, dijo. Sin embargo, como Monier y los demás persistieron con explicaciones sobre la inocuidad que el tubo plantea para la alimentación de Zeitun, Omar sonrió tímidamente y luego se arrepintió. Esto arrancó un suspiro de alivio a la pequeña multitud que se había reunido en la sala.

Casi inmediatamente, una enfermera llegó con el tubo de plástico transparente en la mano. La sonrisa de Omar se torció. Al ver que ella no tenía la suficiente fortaleza como para sostener a la criatura durante el procedimiento, Monier se ofreció a ocupar su lugar. Acunaba a Zeitun en su regazo mientras la enfermera lubricaba el tubo, insertado a través de las fosas nasales de Zeitun. La bebé lloró durante unos instantes, pero se calmó en el momento en que Monier se la entregó a su madre.

“Tomó la decisión correcta”, dijo Monier a Omar, quien comenzó a sonreír de nuevo.

Al día siguiente, Monier regresó al hospital y encontró el tubo de alimentación intacto. Si Omar no ha cambiado de opinión desde entonces, Zeitun debe estar ahora a punto de recuperarse.

Aprovechar la ocasión

La decisión espontánea de Monier de tomar medidas en Wajir puede que no figure en la descripción de su puesto de trabajo pero está totalmente de acuerdo con el mandato de UNICEF: utilizar todas las herramientas posibles en defensa del interés superior de todos los niños y niñas.

Ese mandato está siendo puesto a prueba en el noreste de Kenya y el resto de la región del Cuerno de África. Aquí, una combinación perversa de una prolongada sequía, un conflicto aparentemente insoluble y el aumento de los precios de los alimentos, pone en peligro no sólo las vidas, sino formas de vida que han perdurado durante siglos. Sin embargo, incluso en medio de una crisis tan compleja, es posible –y necesario–aprovechar la ocasión y tratar, al menos, de salvar una vida.

Como Cifora Monier podrá atestiguar, hay que comenzar por alguna parte.


 

 

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