Kenya

Crisis en el Cuerno de África: Revisar la respuesta humanitaria

Expertos y trabajadores humanitarios buscan soluciones a largo plazo durante un seminario convocado por UNICEF y la FAO en Nairobi

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Los participantes de un seminario de UNICEF y la FAO sobre la crisis en el Cuerno de África, al que asistió principalmente personal de las organizaciones de ayuda humanitaria que prestan servicios en la región. La reunión se celebró en las oficinas de las Naciones Unidas en Nairobi (Kenya) el 3 de octubre de 2011.

Por Tim Ledwith

NAIROBI, Kenya, 5 de octubre de 2011. Para responder de manera urgente a la situación de hambruna que reina en partes de Somalia, así como a la inseguridad alimentaria que afecta a todo el Cuerno de África, UNICEF y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) convocaron esta semana una sesión informativa en profundidad sobre posibles soluciones a la crisis y sobre las medidas que se deberán tomar para evitar catástrofes similares en el futuro.

Teniendo en cuenta que 14 millones de habitantes de los países del Cuerno de África corren peligro, entre ellos cuatro millones de somalíes cuya mitad son niños y niñas, la amenaza podría tener proyecciones catastróficas.

El seminario de un día de duración, celebrado el lunes pasado en las oficinas de las Naciones Unidas en Nairobi, reunió a un equipo de 15 expertos integrado por académicos y miembros del personal de las organizaciones de ayuda humanitaria de la región, así como un nutrido público constituido principalmente por personal de las organizaciones de socorro. Los participantes expresaron puntos de vista diversos, y en algunos casos divergentes, sobre la actual crisis, en la que la sequía, los conflictos y el constante aumento del costo de los alimentos amenaza los medios de subsistencia, los modos de vida y la propia existencia de millones de habitantes del Cuerno de África.

En el seminario se logró acuerdo en torno a un asunto, por lo menos. Que cualquier enfoque sostenible para afrontar la crisis debe tener en cuenta las necesidades a largo plazo en materia de desarrollo, aunque la comunidad humanitaria responda de manera inmediata para prevenir la propagación del sufrimiento y las penurias en el terreno.

Un día de aprendizaje

“Hoy es un día en el que hacemos preguntas, en el que volvemos a considerar muchas de nuestras ideas, un día en el que aprendemos”, señaló Elhadj As Sy, Director Regional de UNICEF para África oriental y meridional. “Dada la compleja dinámica de la situación en el Cuerno de África, es importante comprender cuáles son los aspectos delicados de todo lo que hacemos y tener en cuenta las sensibilidades de los demás”.

As Sy también recalcó que los sectores afectados de la población, como los colectivos de pastores y ganaderos, las comunidades locales, los refugiados y los desplazados, deberían participar plenamente en el diseño, la ejecución y la evaluación de las soluciones programáticas a los problemas que les afectan.

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Sue Lautze, Oficial Superior de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, modera un debate durante el seminario de UNICEF y la FAO sobre el contexto y los desafíos de la crisis en el Cuerno de África.

Con el propósito de ofrecer un contexto para las posibles soluciones, varios integrantes del equipo de expertos ofrecieron un panorama general de la preocupante situación de la región en materia de alimentos. Posteriormente realizaron similares presentaciones pormenorizadas otros cinco equipos en sesiones que dirigieron Sue Lautze, Oficial superior de programas de la FAO, y Gordon Alexander, Director de investigaciones de UNICEF.

Panorama en materia de seguridad alimentaria

Felix Rembold, del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea, señaló que pese a los efectos catastróficos que tiene la prolongada sequía, no es la única causa de la inseguridad alimentaria en el Cuerno de África. Además de la falta de agua, así como de los efectos de los conflictos armados y la inestabilidad, uno de los motivos más graves de la crisis alimentaria es el bajo rendimiento de las tierras de cultivo de la región.

“Lo que empuja a la población de la sequía a la hambruna es la falta de desarrollo agrícola”, añadió Rembold, que señaló que una de las maneras de prepararse para las frecuentes sequías, que los climatólogos prevén que afectarán a África oriental en los próximos años, consiste en aumentar el rendimiento per cápita de los cultivos.

Al igual que otros expertos que participaron en los debates, Tamara Nanitashvili, de la unidad de Análisis de seguridad alimentaria de la FAO, admitió que la situación de hambruna en la Somalia meridional probablemente empeorará de aquí a finales de este año. Los expertos concordaron en que aún en el caso de que en las próximas semanas se produzca la habitual estación breve de lluvias, el agua que caiga no será suficiente para mitigar los efectos que han tenido en la agricultura dos temporadas consecutivas de precipitaciones notablemente inferiores a lo normal.

La viabilidad del pastoreo

En ese sombrío contexto, agregó Abdullahi Khalif, de la Red de sistemas de alerta temprana contra la hambruna, las comunidades de pastores requieren apoyo a largo plazo para fortalecer sus medios tradicionales de supervivencia en los entornos áridos y semiáridos. “El desarrollo del pastoreo en la zona oriental del Cuerno de África podría ser una manera eficaz de garantizar la capacidad de recuperación”, añadió el funcionario.

La viabilidad del pastoreo, así como los mitos y las realidades de ese milenario modo de vida, fueron elementos centrales de varios de los debates del día.

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Gordon Alexander, Director de investigaciones de UNICEF (izq.), junto a Elhadj As Sy, Director Regional del organismo para África oriental y meridional, durante el desarrollo de un seminario de UNICEF y la FAO dedicado a la crisis en el Cuerno de África.

Solomon Desta, un asesor en materia de gestión de riesgos proveniente de Etiopía, recalcó la importancia de la diversificación económica, que en el caso de las comunidades pastoriles implica no limitar su interés al número de cabezas de ganado que poseen, con el fin de que no queden a merced de los fenómenos climáticos y otros factores perturbadores. Entre quienes estuvieron de acuerdo en ese punto figuró Yacob Aklilu, de la Universidad de Tufts, que hizo un llamamiento para que se preste más atención al fortalecimiento de la capacidad de recuperación de los pastores mediante el mejoramiento de las prácticas comerciales y mercantiles y, en algunos casos, mediante la promoción de fuentes de subsistencia sustitutivas.

Simon Levine, del Instituto de Desarrollo de Ultramar de Gran Bretaña, expresó un punto de vista levemente distinto. “El pastoreo se gestó como una estrategia de adaptación a medios ambientes en los que el clima es impredecible”, comentó. Es posible que debido a ello, prosiguió Levine, los pastores estén mejor dotados que otras comunidades para sobrevivir en el futuro, cuando se sientan más intensamente las consecuencias del cambio climático.

Causas y consecuencias

Después de tratar el tema del pastoreo, varios expertos que participaron en los debates señalaron que las hambrunas y la inseguridad alimentaria en la región del Cuerno de África tienen causas y consecuencias múltiples.

Analies Borrel, del Consejo de alimentación de Zimbabwe, señaló que de persistir la situación de hambruna, aunque sea por corto plazo, tendrá graves consecuencias para los mecanismos de supervivencia de las familias y las comunidades, y podría provocar brotes de enfermedades, la fractura de las familias, traumas psicológicos y episodios de violencia por razones de género. Añadió que a largo plazo, el hambre puede provocar una grave pérdida de la capacidad productiva de la nación y atentar contra las posibilidades de desarrollo.

Otro factor agravante es el de los conflictos armados.

“Por si la sequía generalizada no fuera problema suficiente”, comentó Simon Narbeth, del Departamento para el Desarrollo Internacional del Reino Unido, “los conflictos armados limitan el desplazamiento del ganado y las personas, restringen el comercio y el acceso a los mercados, así como la distribución de recursos humanitarios y, más importante aún, el flujo de los recursos sociales”.

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Durante el seminario de UNICEF y la FAO sobre la crisis en el Cuerno de África, Rashid Abdi, del International Crisis Group, se refiere a los efectos que tienen los conflictos armados en el acceso de las organizaciones humanitarias a las zonas de Somalia afectadas por la hambruna.

En la Somalia meridional, la combinación del conflicto armado y la sequía está destruyendo los medios de subsistencia de las familias, las aldeas y los clanes. Uno de los temas tratados en el seminario fue de qué manera se puede detener y revertir la pérdida de bienes y recursos, que aumenta el grado de vulnerabilidad de los niños, niñas y familias somalíes. “La manera de lograrlo es poniendo fin al conflicto”, afirmó Narbeth. “Suena obvio, pero se trata de algo que es necesario reiterar una y otra vez”.

La dinámica social y política

Pese a que no hay duda de que la estabilidad es un requisito indispensable para lograr la recuperación inmediata y a largo plazo en Somalia (así como en Kenya, Etiopia y Djibouti, países a los que han huido más de 860.000 refugiados somalíes), no existen soluciones fáciles para el conflicto en ese país. El atentado suicida ocurrido ayer en Mogadishu, en el que murieron decenas de civiles, incluso muchos niños y niñas, es sólo el recordatorio más reciente de los graves problemas de seguridad que existen en Somalia.

Durante el seminario, Rashid Abdi, del International Crisis Group, apuntó que la crisis en el sur y centro de Somalia, donde la prestación de ayuda humanitaria se ha visto limitada por el conflicto armado, afecta de manera particularmente grave a una “enorme subclase formada por pequeños agricultores, pastores y productores ganaderos”, que ya constituyen un sector marginado de la población.

Roland Marchal, del Centro nacional de Investigación Científica, con base en París, expresó una moderada esperanza de que el impulso de las rebeliones populares en Oriente Medio y África del Norte conocidas como la Primavera Árabe propague a Somalia “nuevos pensamientos positivos”. Y agregó que al generar un mayor grado de conciencia sobre los derechos políticos, ese movimiento podría dar lugar a un proyecto de creación de un Estado que se base en las necesidades elementales de la población somalí.

Marchal advirtió, sin embargo, que tal movimiento podría tener fuertes implicaciones religiosas y adoptar una dirección contraria a las presunciones y valores occidentales. A continuación dijo que, de cualquier manera, será necesario aceptar cierto grado de compromiso para lograr la modificación del statu quo. “El único fin que puede tener ese conflicto”, afirmó, “es una solución política”.

Las lecciones obtenidas

En el último debate del seminario se analizaron las lecciones obtenidas en las intervenciones durante las situaciones de crisis pasadas en el Cuerno de África, con el objetivo de poder responder mejor a la actual situación de emergencia.

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Simon Levine, del Instituto de Desarrollo de Ultramar de Gran Bretaña, explica a los expertos que participan en un seminario de UNICEF y la FAO que las organizaciones de ayuda humanitaria deben trabajar de manera más coordinada y rendir cuentas más claras sobre su actuación para dar respuesta a las crisis como la situación de emergencia que atraviesa el Cuerno de África debido a la sequía y a los conflictos armados.

Levine, del Instituto de Desarrollo de Ultramar de Gran Bretaña, ofreció una interpretación descarnada de los antecedentes históricos. “Fracasamos”, dijo trayendo a colación las reiteradas situaciones de crisis de las últimas décadas en Somalia, Kenya, Etiopía y otros sitios de la región como ejemplo de que las actividades de ayuda en el Cuerno de África han tenido un carácter demasiado reactivo y muy poco estratégico. Comentó que pese a que los sistemas de alerta temprana sobre la inseguridad alimentaria han mejorado, las deficiencias en materia de coordinación entre las diversas organizaciones que prestan ayuda limitan las posibilidades de prever y prevenir las crisis con suficiente anticipación.

Los participantes del seminario opinaron que esa laguna entre la alerta temprana y la respuesta oportuna no sólo plantea dudas sobre las cuestiones relacionadas con la responsabilidad de rendir cuentas de la actual estructura de prestación de ayuda sino también acerca de su capacidad de adaptación en casos de crisis prolongadas.

Hacia respuestas más eficaces

Según muchos de los oradores del seminario, el secreto para lograr una mayor eficacia consiste en integrar más estrechamente la labor de los diversos organismos y sectores mediante la reducción de las barreras que separan la ayuda humanitaria, que se concentra en las necesidades inmediatas, del desarrollo, que tiene objetivos más mediatos. Levine comentó que para impedir que la historia se repita, “es necesario que todo el esquema de desarrollo se mueva y cambie a la par de las circunstancias”.

“Una sequía es como un tsunami”, dijo Mike Wakesa, asesor en cuestiones de desarrollo con base en Nairobi. “Va creciendo lentamente, y sus efectos más graves se producen mucho más tarde”. Y añadió que para prevenir y combatir la inseguridad alimentaria causada por la sequía es necesario establecer un compromiso prolongado que no sólo sirva para salvar vidas, sino que plante las semillas de la recuperación.

En todo caso, como apuntó François Grünewald, del Instituto de investigación del Groupe URD, las medidas de prevención siempre son mucho menos costosas que las intervenciones de emergencia que se deben poner en práctica después de las crisis. Y además, resultan mucho más útiles para ayudar a las comunidades vulnerables a adquirir capacidad de recuperación.

“La población somalí conoce bien lo que es la capacidad de recuperación”, agregó Luca Alinovi, Oficial a cargo de las operaciones de la FAO en Somalia. “Saben muy bien qué necesitan. Se trata de lograr su participación y de ampliar las operaciones”.

Hacia el final del seminario, Lautze, de la FAO, manifestó: “Este análisis de la crisis no requirió mucho tiempo, pero superar esta situación será algo increíblemente difícil”.

Sin duda, el intercambio que comenzó esta semana en Nairobi está lejos de haber concluido.


 

 

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