Kenya

La inmunización reduce la amenaza de brotes de enfermedades en los campamentos de refugiados de Kenya

Por Daisy Serem

DADAAB, Kenya, 2 de agosto. En Malayley, cerca del inmenso asentamiento de refugiados de Dadaab, en la Provincia Nororiental de Kenya, los gritos rasgan el aire cuando los niños reciben sus vacunas contra el sarampión mediante el pinchazo de una aguja. Los que le siguen en la fila se aferran con miedo a sus padres y madres y un grito desencadena otro. Sin embargo, las madres y los padres de estos niños conocen muy bien el valor de esta inyección vital y han acogido la campaña con satisfacción.

VÍDEO: 1 de agosto de 2011. Concha Grijalba, de UNICEF, informa sobre esfuerzos desplegados para vacunar a los niños menores de cinco años y prevenir los brotes de enfermedades dentro y en los alrededores de los campamentos para refugiados de Dadaab, al noreste de Kenya.

 

Lul Omar ha llevado a sus dos hijos, Sadir y su hermana Nimo, de 5 y 3 años respectivamente. Sus tres hijos mayores están por encima del límite de edad de seis meses a cinco años contemplados en esta campaña de inmunización.

Sadir pone cara de valiente cuando recibió su inyección y su madre lo mira con orgullo. Omar estaba cada vez más preocupada por la salud de sus hijos, especialmente debido a la reciente llegada al campamento de refugiados de la vecina Somalia.

Con unas tasas de inmunización que alcanzan el 40% en Somalia, la llegada de un gran número de refugiados a los campamentos aumenta el peligro de transmisión de enfermedades a las personas de las comunidades cercanas.

Una campaña integrada

Estas preocupaciones se han reducido gracias a la campaña de inmunización en curso que recibe apoyo de UNICEF y está dirigida por el Ministerio de Salud Pública y Saneamiento de Kenya. Destinada a proteger a los niños y niñas de las comunidades que se encuentran alrededor de los campamentos de refugiados de Dadaab, la campaña integrada está llegando a todos los menores de cinco años con vacunas contra el sarampión y la poliomielitis, así como con suplementos de vitamina A y medicamentos antiparasitarios.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2011-1216/Modola
Una niña recibe un suplemento de vitamina A en el poblado de Malayley, a unos 30 km de la ciudad nororiental de Dadaab (Kenya), durante una campaña de vacunación a gran escala que está en marcha en la zona con apoyo de UNICEF.

“Esta medicina es buena, y espero que los médicos sigan viniendo a Malayley”, comenta Omar.

La próxima semana se llevará a cabo una campaña similar en los campamentos de Dadaab, dirigida tanto a los niños y niñas como a los adultos jóvenes menores de 30 años.

Las consecuencias de la desnutrición

Las autoridades de salud reconocen la amenaza que supondría un brote de sarampión, que puede propagarse rápidamente en condiciones de hacinamiento e insalubridad. En el hospital Hagadera de Dadaab ya se han producido 42 casos de sarampión, con un paciente fallecido.

La Dra. Milthia Abdulkader, del Comité Internacional de Rescate, señala que las tasas de desnutrición en Dadaab han aumentado del 5,6% el año pasado al 9,7% este año, debido a la hambruna declarada en algunas regiones de Somalia. Un brote de sarampión no haría sino empeorar la situación, ya que la enfermedad reduce la resistencia de los niños a otras enfermedades y estos tienen más probabilidades de morir cuando están desnutridos.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2011-1215/Modola
Las familias llevan a sus hijos a que les vacunen en el poblado de de Malayley, una de las comunidades de acogida afectadas por la afluencia de refugiados somalíes en los alrededores de Dadaab, al noreste de Kenya.

UNICEF brinda apoyo a la campaña de inmunización mediante el suministro de vacunas contra el sarampión y la poliomielitis, además de pastillas de vitamina A y las antiparasitarias. El organismo también ha mejorado la movilización social y de la comunidad para crear conciencia sobre la campaña por medio de varios instrumentos.

Quitarse un peso de encima

Así fue como Mohammed Arte, padre de cinco hijos, se enteró de la campaña. Debido a que sus hijos son todos menores de siete años, Arte tiene que hacer frente constantemente a los riesgos que presentan las enfermedades y la desnutrición en su hogar.

Sus preocupaciones se disiparon un tanto cuando se enteró de la campaña de vacunación en la emisora de radio local. Hoy, en el puesto de salud, está contento de que hayan vacunado a todos sus hijos contra el sarampión y la poliomielitis.

Una vez que se han administrado las vacunas y los gritos de los niños se han transformado en sollozos silenciosos, Arte vuelve a casa con su familia y con una carga menos sobre sus hombros. Muchos otros padres y madres del norte de Kenya –de los distritos de Garissa, Fafi, Lagdera y Wajir Sur– también se han quitado de encima estas preocupaciones, incluso a pesar de que la campaña de inmunización para las comunidades de acogida ya toca a su fin.

Una respuesta positiva

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2011-1218/Modola
Los trabajadores comunitarios de salud transportan suministros, incluidas cajas térmicas para preservar vacunas, a un puesto de vacunación en el poblado de Malayley, cerca de Dadaab (Kenya).

En total, la campaña se ha dirigido a más de 200.000 niños menores de cinco años, incluidos niños y niñas en el sur de Somalia, donde la cobertura de vacunación se encuentra en un mínimo histórico. Las comunidades han acudido en masa, dispuestas a vacunar a sus hijos.

Mohammed Abdi, un responsable de inmunización gubernamental, dice que los progenitores han respondido positivamente a los esfuerzos de difusión que reiteraban el mensaje de que prevenir es mucho mejor que curar.

UNICEF estima que se necesitan más de 300 millones de dólares para ampliar en gran medida las operaciones y llegar con ayuda de emergencia y servicios de prevención a los niños y niñas del Cuerno de África en las zonas afectadas por la sequía. La prioridad es prestar intervenciones integradas que traten diversos aspectos de la supervivencia y el desarrollo infantiles, incluida la prestación de servicios de salud y vacunación.

Por ahora, la emergencia a causa de la hambruna exige intervenciones rápidas que aborden el peligro actual que presenta la propagación de enfermedades importadas. Para aquellos que han recibido sus vacunas, es una preocupación menos.


 

 

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