Kenya

En medio de la sequía regional, la desnutrición pone en peligro a miles de niños refugiados en Dadaab (Kenya)

Por Kun Li

DADAAB, Kenya, 15 de julio de 2011.Isha, de 5 días de edad, sus cinco hermanos y sus padres esperan entre los cientos de recién llegados de la vecina Somalia en una cola en el asentamiento de Dadaab, que cada vez alberga a un mayor número de refugiados aquí en el noreste de Kenya.

VÍDEO (en inglés): 11 de julio de 2011. Kun Li, de UNICEF, informa sobre un fuerte incremento en el número de niños refugiados somalíes gravemente desnutridos que luchan por sobrevivir en los campamentos de Dadaab, al noreste de Kenya.  Véalo en RealPlayer

 

“Cuando empezamos el viaje, mi esposa estaba embarazada de nueve meses”, dice Noor Miyo. padre de Isha. “En el camino, hemos sufrido mucho. Tuvimos que pasar por los controles de Al Shabab y se llevaron todo lo que teníamos”.

Añade la madre del bebé, Nurto Manoor: “Me puse de parto la primera noche después de llegar aquí. Me llevaron de inmediato al hospital. Gracias a eso, mi bebé está bien ahora, pero estoy preocupada por su futuro. Me temo que no voy a tener nada que darle”.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2011-1022/Holt
Halima Osman (segunda desde la derecha), de 8 años, junto a sus hermanos y su madre en el campamento de refugiados de Dagahaley, situado en Dadaab (Kenya) donde llegaron para huir de la sequía y el conflicto en la vecina Somalia.

Las condiciones de hacinamiento

Muchos, dentro y fuera de los tres campamentos de Dadaab, comparten la preocupación de esta mujer. En los últimos meses, debido a la grave sequía, al aumento en los precios de los alimentos y a los conflictos en curso, un gran número de niños somalíes y sus familias han huido de su país y han buscado refugio en los campamentos.

Los campamentos de Dadaab fueron construidas para 90.000 personas hace unos 20 años, pero ahora albergan a alrededor de 380.000 residentes. Por lo menos otros 20.000 están en espera de ser registrados.

“Estas mujeres y niños han pasado por muchas dificultades”, dice el Director Regional de UNICEF para África Oriental y Meridional, Elhadj As Sy, que visitó Dadaab esta semana. Los refugiados han expresado claramente lo que necesitan, incluidos alimentos, agua y otros elementos básicos que les ayuden a sobrevivir, señala As Sy.

“Al mismo tiempo”, dice, “nos damos cuenta de que cientos de personas seguirán viniendo todos los días, y eso no es sostenible incluso si se hicieran todas las cosas necesarias”.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2011-1018/Holt
Unas mujeres y niños somalíes frente a las tiendas de campaña provisionales proporcionadas por la agencia de refugiados de la ONU en el campamento de refugiados del norte de Dagahaley, en la provincia Nororiental de Kenya, cerca de la frontera entre Kenya y Somalia.

La falta de recursos

En una sala de hospital para los niños refugiados con desnutrición grave, Amina Ali llora junto al lecho de su hijo. Ali es también una de las personas que han llegado recientemente a Dadaab. En los últimos años ha perdido a 6 de sus 10 hijos. Ahora está preocupada ante la posibilidad de perder a otro.

“Tiene diarrea y deshidratación grave”, dice Abdishakur Mohamed, un pediatra que trabaja en la sala. “Está enfermo desde que llegaron”.

Los programas de alimentación que funcionan en los campamentos no dan abasto ante el fuerte aumento en el número de niños desnutridos. Casi la mitad de los ingresados acaba de llegar al campamento. Un reciente examen en el campamento de Ifo –uno de los tres de Dadaab– mostró una tasa de desnutrición del 24% entre los niños menores de cinco años recién llegados.

De acuerdo con los resultados del examen, el 9,4% de los niños estaban gravemente desnutridos.

Las madres necesitan asesoramiento

Las madres y los niños en los campamentos afrontan otros desafíos más allá de la escasez de recursos y servicios.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2011-1020/Holt
Una refugiada somalí sostiene a su hijo recién nacido en un refugio improvisado a las afueras del campamento de refugiados de Dagahaley, uno de los tres campamentos de Dadaab (provincia Nororiental de Kenya).

“Cuando las madres van a casa con las raciones de alimentos, a menudo les resulta difícil preparar una comida adecuada debido a la falta de acceso al agua potable y a la leña”, Olivia Agutu, explica la Oficial de Nutrición de UNICEF.

Los niños y niñas enfermos reciben alimentos terapéuticos listos para comer, como Plumpy’nut, un producto nutritivo a base de maní en pasta, dice Agutu. “Pero en muchos casos, tienen que repartirlos entre toda la familia”, añade. “Las madres necesitan sin duda asesoramiento, especialmente las recién llegadas. Muchas no saben cómo detectar los primeros signos de desnutrición”.

No hay lugar para la escuela

Las necesidades educativas de los niños refugiados son también enormes. Muchos de ellos tienen que tomar sus clases al aire libre, porque las escuelas adecuadas de Dadaab tienen un exceso de alumnos y no pueden acomodarlos. Los espacios acogedores para la infancia de los campamentos sufren similares restricciones.

Aquí hay una necesidad urgente de establecer escuelas para que los niños puedan tener un espacio seguro para el aprendizaje y la recreación, un lugar donde pueden olvidarse de las duras realidades de la vida en los campamentos.

“Si bien debemos hacer todo lo posible para atender las necesidades de aquellos que ya están aquí”, dice As Sy, “debemos hacer los mismos esfuerzos en los lugares de donde viene la gente, para que no tengan la necesidad de desplazarse”.

En una acción que podría ayudar a aliviar la presión sobre los campamentos existentes, el Gobierno de Kenya ha anunciado hoy que pronto se ampliará el campamento de Dadaab para los refugiados somalíes que huyen del conflicto y la sequía.


 

 

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