Kenya

UNICEF responde a la crisis alimentaria del Cuerno de África, que ha dejado dos millones de niños desnutridos

Por Michael Klaus

DADAAB, Kenya, 11 de julio de 2011. Fue una decisión difícil pero al final Hawa Issak decidió huir de su casa. La sequía había destruido los medios de subsistencia de su familia, su marido la había abandonado y estaba embarazada. La mujer pensó que no había ningún futuro en la región de Gedo, al sur de Somalia, por lo que se unió a otras seis familias con la esperanza de encontrar ayuda en la vecina Kenya.

© UNICEF/NYHQ2011-1010/Gangale
VÍDEO: 10 de julio de 2011. Concha Grijalba, de UNICEF, informa sobre la respuesta de la organización a la crisis alimentaria en el Cuerno de África y la visita del Director Regional de UNICEF, Elhadj As Sy, a un asentamiento en el noreste de Kenya para los refugiados somalíes que huyen de la sequía y el conflicto.

 

Caminaron 420 kilómetros juntos durante 28 días bajo el calor abrasador y en medio del polvo. Finalmente llegaron a Dadaab, una pequeña aldea en el este de Kenya que se ha convertido en el asentamiento de refugiados más grande del mundo.

Fuertes vientos azotan los campamentos abiertos de Dadaab. Los rostros de los niños están llenos de polvo y todo el mundo tiene problemas para respirar y hablar. Hay cadáveres de animales entre los arbustos secos. No es fácil para nadie sobrevivir en un ambiente tan abrasador.

Unas condiciones difíciles

Los tres campamentos de Dadaab –Ifo, Hagadera y Dagahaley– se crearon hace años para acomodar el flujo constante de refugiados que huían del conflicto en Somalia, que lleva más de 20 años asolando al país. Originalmente planeado para albergar a un máximo de 90.000 refugiados, Dadaab se ha convertido en el centro con la tercera población más grande de Kenya después de la capital, Nairobi, y de la ciudad portuaria de Mombasa.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2011-1010/Gangale
Acompañada por una niña, Hawa Issak, de 21 años, sostiene a su pequeño hijo Ibrahim, a quien dio a luz en el campamento de refugiados de Ifo, situado en Dadaab y cerca de la frontera entre Kenya y Somalia.

Casi todas las personas en los campamentos están viviendo en tiendas de campaña improvisadas en medio de una población que ha aumentado a casi 400.000 personas. Entre enero y junio han llegado más de 60.000 nuevos refugiados. Desde finales del mes pasado se ha producido otro fuerte aumento.

“Si miramos a nuestro alrededor, principalmente vemos a mujeres y niños”, dijo el Director Regional de UNICEF para África Oriental y Meridional, Elhadj As Sy, que acaba de visitar Dadaab. “Son una vez más los más afectados por esta triple convulsión que combina la sequía –relacionada con el cambio climático– el encarecimiento de los alimentos y el conflicto armado en Somalia”.

As Sy agregó: “La gente pasó numerosas dificultades para llegar aquí. Se encuentran en muy mal estado. Estar aquí es realmente una lección de humildad y le hace a uno pensar”.

Grave crisis alimentaria

Los refugiados de Dadaab, sin embargo, son sólo un síntoma de un problema mucho mayor. Después de dos temporadas consecutivas de lluvias fallidas, de un aumento en el precio de algunos alimentos básicos de hasta un 200% y de la escalada de violencia en Somalia, el Cuerno de África se enfrenta a una de las crisis alimentarias más graves hoy en día en el mundo.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2011-1009/Gangale
En Dadaab (Kenya), el Director Regional de UNICEF para África Oriental y Meridional, Elhadj As Sy, habla a los refugiados durante su visita al campamento de refugiados de Ifo.

Como resultado, más de 10 millones de personas necesitan asistencia humanitaria en la región. Entre ellos se encuentran más de 2 millones de niños menores de cinco años que sufren de desnutrición, incluidos 480.000 que están gravemente desnutridos y necesitan tratamiento urgentemente.

UNICEF suministra alimentos terapéuticos a los niños que corren un mayor riesgo. En los casos más graves reciben leche terapéutica para estabilizar su estado de salud. Después de tres o cuatro días, la leche se puede sustituir por Plumpy’nut, una pasta de cacahuete de alto contenido energético que les ayuda a recuperarse en las semanas siguientes.

Algunos niños desnutridos, sin embargo, llegan al hospital demasiado tarde. La semana pasada, seis niños murieron en el centro de alimentación terapéutica del campamento de Ifo, que As Sy visitó el domingo.

Historias ejemplares

“Lo más impresionante, para mí, es que las madres más pobres, en los peores casos de privación, todavía aman a sus hijos y quieren lo mejor para ellos”, expuso As Sy. “Quieren que estén bien alimentados, bien educados y que crezcan con un futuro. Escuchar todas sus historias, que narran con una sonrisa en el rostro y con esperanza en el futuro, es una verdadera fuente de inspiración para todos nosotros”.

En medio del polvo y las dificultades, una de estas historias ejemplares es la de Hawa Issak, la mujer embarazada que dejó la región de Gedo en Somalia. Poco después de su llegada a Dadaab, esta mujer de 21 años dio a luz a un niño, su tercer hijo.

“Le di el nombre de Ibrahim”, dice con orgullo. “Ahora, por el momento, estamos seguros”.


 

 

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