Kenya

Con la peor sequía regional de las últimas décadas, los refugiados somalíes abarrotan los campamentos en Kenya

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© UNICEF Kenya/2011/Holt
Zeinab Ahmed, Especialista en Protección infantil de la oficina de UNICEF en Kenya (der.), conversa con varios refugiados somalíes en uno de los campamentos que funcionan en Dadaab, en la región nororiental de Kenya.

Por Chris Niles

NUEVA YORK, Estados Unidos, 11 de julio de 2011. Las necesidades de los centenares de miles de refugiados somalíes que huyen de los conflictos armados y la sequía en su país y que se refugian en los campamentos de Dadaab, situado en la región nororiental de Kenya, superan la capacidad de respuesta de los organismos y organizaciones de ayuda.

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Los campamentos de Dagahaley, Ifo y Hagadera, que se encuentran en Dadaab, fueron diseñados para albergar unas 90.000 personas. Sin embargo, en la actualidad se alojan en ellos unos 370.000 refugiados. Tomados en conjunto, los tres campamentos constituyen el asentamiento de refugiados más populoso del mundo.

“A los campamentos están llegando demasiados refugiados”, señala Seinab Ahmed, Especialista en Protección infantil de la oficina de UNICEF en Kenya, que recientemente visitó los campamentos.

Según el organismo de las Naciones Unidas de ayuda a los refugiados, durante 2010 llegaron a Dadaab entre 6.000 y 8.000 refugiados somalíes por mes. Este año, el promedio mensual ha aumentado a 10.000, con incrementos aún mayores en las últimas semanas.

Un viaje traicionero

En su mayoría, los refugiados llegan exhaustos y deshidratados tras un viaje a pie que puede durar hasta dos meses.

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Una madre somalí espera con su hijo para que se les inscriba y acepte en el campamento de Dagehaley, uno de los tres que funcionan en Dadaab, al noreste de Kenya, donde el cada vez mayor número de refugiados da lugar a una demanda excesiva para los limitados recursos disponibles. La situación es aún más seria debido a la grave sequía que afecta la región.

“Es un viaje muy largo y peligroso”, explica Ahmed. “Cuando finalmente llegan a los campamentos con sus hijos en brazos, los refugiados están hambrientos, muy demacrados y, en muchos casos, casi desnudos”.

Los refugiados que llegan a Kenya cuentan historias horribles de privación y peligro.

“Algunos han perdido familiares debido al hambre o la sed”, informa Ahmed. “Otros cuentan que perdieron integrantes de su familia porque fueron devorados por animales salvajes”. Además circulan versiones sin confirmar de que en Somalia hay milicias armadas que tratan de impedir que las personas abandonen el país.

Crisis alimentaria en la región

El enorme número de refugiados somalíes, que no siempre se dirigen a Kenya, impone una pesada carga a los países anfitriones de la región que sufren, por otra parte, privaciones extremas debido a la peor sequía en la región de las últimas décadas.

La región de África oriental sufre los efectos de una crisis alimentaria que, según cálculos de las Naciones Unidas, afecta por lo menos a 10 millones de habitantes, entre ellos, dos millones de niños y niñas menores de cinco años. Se trata de una situación que continúa empeorando.

Las Naciones Unidas han exhortado a los gobiernos y donantes a que den una respuesta mucho más contundente a la grave crisis, ya que los programas de socorro no cuentan ni siquiera con la mitad de los fondos que necesitan para hacerle frente de manera adecuada.

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Varios refugiados recién llegados de Somalia esperan turno para que se les dé alojamiento y ayuda alimentaria en el campamento de Dadaab, al noreste de Kenya.

Las labores de UNICEF en los campamentos de refugiados se concentran en la identificación de los menores no acompañados, en garantizar que los niños y sus madres dispongan de suficientes alimentos y en suministrar a los niños y niñas espacios seguros donde puedan aprender y jugar.

“En los campamentos hay trabajadores sociales especializados que conversan con los niños, que trabajan con los niños y les prestan ayuda con respecto a su desarrollo mental y al desarrollo de sus aptitudes para el juego y el esparcimiento. Pero, lamentablemente, son pocos”, indica Ahmed.

Los recursos son insuficientes

Según las Naciones Unidas, en lo que va del año unos 15.000 somalíes han huido mensualmente de su país hacia Kenya y Etiopía. Aunque la población de Somalia sufre constantemente y desde hace años los efectos de los conflictos armados, lo que ha empujado a muchos miles de personas y familias al límite de sus fuerzas ha sido la grave sequía que afecta la región.

Están tan desesperados que ponen en juego sus vidas y las de sus familiares para huir. Cuando llegan a los campamentos, se suman a otros refugiados que han estado viviendo allí desde hace años en condiciones que no son mucho mejores que las que dejaron atrás.

“Los refugiados que ya viven en los campamentos deben servir de anfitriones de los que acaban de llegar de Somalia”, afirma Ahmed. “Y esto coloca a todos los refugiados en una situación muy difícil, porque deben compartir lo poco que tienen. Yo creo que eso indica claramente el grado de carencia y necesidad que se vive en los campamentos”.


 

 

Audio (en inglés)

8 de julio de 2011: Zeinab Ahmed, Especialista en Protección infantil de la oficina de UNICEF en Kenya, habla acerca de las condiciones que aforntan los refugiados somalíes que abarrotan los campamentos en Dadaab, en la Kenya oriental.
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