Kenya

Las inundaciones causan graves daños en el campamento de refugiados de Dadaab, en el noroeste de Kenya

Imagen del UNICEF
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Niños y niñas refugiados de Somalia, como este muchacho, se encuentran entre las víctimas más afectadas por las inundaciones ocurridas en el noroeste de Kenya.

Por Sarah Crowe

Las peores inundaciones ocurridas en muchos años han afectado a más de un millón de personas en Somalia, Kenya, Etiopía y Rwanda en las últimas semanas, destruyendo hogares y asolando a poblados enteros. Sarah Crowe, de UNICEF, informa desde la región, donde una prolongada sequía dejó el suelo demasiado reseco como para absorber las lluvias.

DADAAB, Kenya, 4 de diciembre de 2006 – El sábado temprano por la mañana Kusa Yunis Hassan, de 23 años, una mujer refugiada de Somalia y madre de dos hijos, salió de su refugio de plástico. Su hijo Mohammed, de 3 años, jugaba cerca de ella. Durante las tres últimas semanas, había llovido de forma torrencial.

Kusa tenía muchas cosas en la cabeza. Su familia acababa de llegar huyendo de los combates en Afmadu, en la vecina Somalia, a 500 km de distancia. Pero ahora tenía que alimentar a su hijo mayor.

Por un momento le dio la espalda y fue a sacar leche de la cabra para el desayuno. Minutos después, cuando volvió, ya no había rastro de Mohammed. Durante tres días, Kusa y su hermana, embarazada y a punto de dar a luz, buscaron al niño, pero lo único que encontraron fueron pequeñas huellas en la tierra ya casi seca. Luego, la hermana de Kusa dio a luz a una niña.

Al día siguiente se descubrió finalmente el cuerpo de Mohammed en un gran charco de agua. Lo enterraron el martes de esta semana bajo unos arbustos secos.

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En las zonas afectadas por la sequía en Kenya, las letrinas destruidas han contaminado el abastecimiento de agua y los ríos desbordados han aumentado el riesgo de que se produzcan ataques de cocodrilos.

“No puedo ir a casa”

Recientemente divorciada, Kusa ha perdido a su padre en los combates, a su madre debido a la enfermedad y ahora a su hijo debido a las inundaciones. Tanto ella como su familia se encuentran desde hace tres semanas en el campamento Ifo Camp 2, a las afueras de Dadaab. Forman parte del medio millón de personas afectadas por las inundaciones en el norte de Kenya.

“No he podido comer ni beber nada desde que perdí a mi hijo”, dice Kusa. “Hay problemas en Somalia y ahora no puedo volver a casa”.

Mientras el rostro de Kusa parece desgastado debido a sus problemas, su hermana muestra la calma de una madre reciente. La vida sigue, a pesar de lo que parecen ser las peores inundaciones en el Cuerno de África en 20 años, o al menos desde que se produjo el fenómeno de El Niño en 1997.

Después de que las aguas disminuyeran brevemente esta semana, fue posible observar claramente las consecuencias de las inundaciones:

  • Los hogares han quedado abandonados y destruidos, y las familias han tenido que buscar refugio en las escuelas
  • El ganado ha desaparecido y no hay medios para ganarse la vida
  • Las letrinas destruidas han infectado el abastecimiento de agua 
  • Los pabellones pediátricos no pueden hacerse cargo de los nuevos pacientes
  • Los elefantes han destruido las cosechas y el desborde de los ríos hace que los cocodrilos sean un peligro constante.

Un futuro incierto

Con los puentes destruidos, alrededor de 30 camiones que transportan asistencia del Programa Mundial de Alimentos llevan 22 días atascados en la carretera que conduce de Garissa a Dadaab.

“Es abrumador, ya que ni el gobierno ni tampoco las organizaciones humanitarias pueden llegar a las personas necesitadas”, dijo el supervisor sobre el terreno de UNICEF en Garissa, Ore Abdikadir. “El futuro de estas personas es bastante sombrío. Nos tememos un aumento de las enfermedades diarreicas debido a la destrucción de las letrinas, que han contaminado el agua. Si las cosas siguen así, puede que se produzcan casos de cólera y una gran preocupación es el paludismo”.

El Gobierno de Kenya, los organismos de las Naciones Unidas y las organizaciones no gubernamentales han comenzado a distribuir algo de asistencia de socorro, como contenedores de agua, alimentación terapéutica, maíz y arroz, sales de rehidratación oral, botiquines de emergencia, láminas de plástico y mosquiteros.

Pero con el aumento de la inestabilidad política en la frontera, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones para los Refugiados está preocupada acerca del número creciente de personas que buscan asilo en Somalia y agravan la situación, que es ya de por sí precaria. Las predicciones que indican un empeoramiento del tiempo y el trasvase de aguas de las inundaciones de la Presa Kiambere sobre el río Tana, que recorre toda la región, han aumentado la preocupación sobre las personas necesitadas.

En una región que ha sufrido casos extremos de sequía e inundaciones graves, miles de familias como la de Kusa no tendrán posibilidades de sobrevivir por su cuenta en el futuro más cercano.


 

 

Vídeo (en inglés)

4 de diciembre de 2006:
La corresponsal de UNICEF Sarah Crowe informa sobre los graves efectos de las inundaciones en el noreste de Kenya.

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Audio (en inglés)

5 de diciembre 2006:
El oficial de UNICEF en Garissa, Kenya, Ore Abdikadir, informa a Radio UNICEF sobre cómo la reciente inundación en la región ha afectado a la gente, especialmente a los niños.

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