Kenya

UNICEF hace un llamado urgente para socorrer a unos 700.000 niños

Imagen del UNICEF
© UNICEF Kenya/2005/Guillaume Bonn
La aldea El-Golicha cercana a la frontera somalí, permanece vacía después de un ataque. Veintidós mujeres y niños murieron al amanecer después de una presunta incursión de la milicia murule.

NAIROBI, 11 de octubre de 2005 – Ante la creciente violencia interétnica y la incesante sequía, UNICEF ha iniciado en Kenya una campaña de vacunación contra la poliomielitis para evitar el resurgimiento de la enfermedad. Se espera que más de 483.000 niños y niñas sean inmunizados durante la campaña de seis días que abarca 12 de los distritos más afectados del país: las regiones fronterizas y costeras. La violencia, que afecta fundamentalmente las regiones fronterizas, hace que la campaña de vacunación resulte un obstáculo a vencer aún mayor.

Kenya ha estado libre de poliomielitis desde 1984; sin embargo, se ha dado a conocer un reciente resurgimiento de la enfermedad en algunos países vecinos tales como Sudán, Etiopía y Somalia. Las autoridades sanitarias se encuentran ahora en estado de máxima alerta: “Estamos muy preocupados con un brote de poliomielitis, especialmente en los distritos fronterizos”, dice el Dr. Iyabode Olusanmi, jefe de salud de UNICEF en Kenya. “Por ejemplo, hay muchísimos movimientos de población entre Somalia y Kenya, ya sea a pie, por carretera o por aire. Este libre acceso pone a la región en una situación de alto riesgo. El distrito de Nairobi también corre un gran peligro, pero no podremos lanzar una campaña de vacunación allí hasta fines de octubre. Sencillamente en estos momentos no tenemos el dinero suficiente para abarcar todos los distritos”. Parte de los recursos necesarios serán suministrados gracias a la urgente solicitud de 4 millones de dólares hechas por UNICEF para socorrer a niños y niñas, especialmente en el norte de Kenya afectado por la sequía. Heimo Laakkonen, representante de UNICEF, dice que los niños y las familias en esa parte del país se encuentran atrapados en “un trágico conflicto entre las fuerzas de la naturaleza, la falta de desarrollo y brotes esporádicos de una terrible violencia”.

Sequía, poliomielitis y violencia amenazan la infancia

Se necesita ayuda urgente para inmunizar contra la poliomielitis a casi medio millón de niños y niñas vulnerables a la enfermedad, pero también para socorrer a más de 20.000 menores de edad que padecen desnutrición, y para proporcionar agua a 100.000 personas que la necesitan desesperadamente. UNICEF también ha solicitado fondos para proporcionar mosquiteros previamente tratados para proteger del paludismo a 96.000 niños y niñas. Entre tanto la violencia tribal y de clanes –que a menudo tiene motivaciones políticas y que tiene que ver con la competencia por los escasos recursos hidráulicos– ha afectado a los niños, ocasionando muertos y lesionados, y obligando a miles de ellos a abandonar sus hogares.

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© UNICEF Kenya/2005/Guillaume Bonn
Meses después de haber sido víctima de una incursión violenta en su hogar de Mandera, en la provincia Nororiental, este niño de 8 años sigue padeciendo de traumas físicos y mentales.Es uno de los tantos niños y niñas que han sido víctimas de la violencia.

La violencia de clanes traumatiza a los niños: la historia de Alí

Uno de los niños afectados por la violencia es Alí, de 8 años, que grita y mete la cabeza en las faldas de su hermana a la vista de extraños. Alí perdió la pierna izquierda debido a un disparo que le hicieran unos bandidos en un suministro de agua cercano a Rhamu, en el distrito de Mandera en el norte de Kenya. Alí no puede –y no quiere– recordar lo que ocurrió. Tiene miedo, y cree que todos los extraños lo van a llevar de nuevo al hospital. Zainab, su hermana mayor, por el contrario, habla libremente de lo que sucedió. Describe cómo cuatro bandidos de un clan rival vinieron y mataron a su hermano Adén. Luego mataron a su madre Habiba y se volvieron contra Alí. “Le dispararon a la pierna y al estómago”, dice Zainab a través de un intérprete, luego espantaron sus animales y se fueron dejándolos por muertos. Al preguntarle si a Alí lo balearon deliberadamente, Zainab responde con escalofriante frialdad: “Por supuesto, de este modo” y escenifica una ejecución.

Solicitud de fondos de UNICEF: socorrer a niños y niñas atrapados por un conflicto

La historia de Alí no es insólita. Virtualmente todos los niños de esta zona marginal en las fronteras somalí y etíope han sido afectados por el conflicto. Aun para aquellos que no han sido víctimas de la violencia, las escuelas se han cerrado con frecuencia debido a la inseguridad. Laakkonen, el representante de UNICEF, ha encomiado los esfuerzos del gobierno para arbitrar la paz entre los grupos en conflicto, algunos de los cuales se han visto coronados por el éxito. “No obstante, el riesgo de que haya más violencia se mantiene”, dice Laakkonen, “y el legado de estos ataques brutales marca a los niños por meses, por años y hasta por el resto de sus vidas”.

Para proteger a los niños y niñas de la violencia y ayudar a su recuperación, UNICEF también ha solicitado fondos para establecer 10 centros de protección con apoyo de consejería y garantizar que las escuelas sigan abiertas para no menos de 40.000 alumnos que de otro modo habrían abandonado los estudios debido a las tensiones provocadas por la sequía, la violencia o ambas cosas. La educación de las niñas –que siempre es un factor decisivo en el mejoramiento de la salud y supervivencia infantiles– es bajísima en el norte de Kenya, donde menos de un tercio de las niñas ha asistido alguna vez a la escuela. Laakkonen dice que el origen de los ataques es la pobreza, la ilegalidad, el mal gobierno y la falta de inversiones y desarrollo, incluido el acceso inadecuado a los servicios de salud reproductiva, a las escuelas y a los suministros de agua. Todos estos factores exacerban la competencia por los recursos durante los tiempos de escasez. Una vez que Alí supera el terror que le suscitan las personas extrañas, es sin duda un niñito alegre y travieso. Maneja muy bien sus muletas, pese a haber salido del hospital sólo hace siete días. “El próximo período, empezaré a ir a la escuela”, dice “si pueden convencer a los maestros de que se queden”.


 

 

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