Panorama: Jordania

Diario de campo: Una visita a las zonas fronterizas de Jordania

Imagen del UNICEF
© UNICEF Jordan/2013/Fricker
En Irbid, una ciudad situada en la frontera de Jordania con la República Árabe Siria. Miembros del equipo de UNICEF Jordania visitaron la zona para contribuir a mejorar los servicios de asistencia humanitaria para los refugiados de Siria, especialmente las mujeres y los niños, que cruzan por ese punto.

Por Toby Fricker

Toby Fricker, de UNICEF, estuvo recientemente en Irbid, Jordania, en una misión de evaluación destinada a mejorar los servicios humanitarios para los refugiados de Siria que cruzan la frontera.

IRBID, Jordania, 22 de noviembre de 2013 – Es la temporada de la recogida de aceitunas en Jordania. Entre las hileras de árboles, a las afueras de la ciudad noroccidental de Irbid, los niños ayudan a sus padres con la cosecha de este año.

La tierra es verde y fértil aquí, a dos horas de la capital de Jordania, Ammán, a medida que nos acercamos al Valle del Yarmouk. Al otro lado, a unos cuantos kilómetros por carretera, se encuentra la República Árabe Siria.

Estoy con miembros de la oficina de UNICEF en Jordania en una misión de evaluación para determinar qué apoyo necesitan los guardias fronterizos de Jordania para proporcionar mejores servicios a quienes cruzan la frontera, especialmente a las mujeres y a los niños pequeños.

Cruzar la frontera

Este año, miles de familias huyeron de la República Árabe Siria cruzando el río Yarmouk y el embalse que hay más arriba, y que forman parte de la frontera del país con Jordania. Colillas de cigarrillos y botellas de plástico esparcidas por la zona son una muestra dejada por quienes han pasado por aquí.

“Cruzan la frontera empapados”, dice el teniente coronel Salah, uno de los guardias. El sonido de una motocicleta solitaria que desciende por la colina inclinada que hay al otro lado de la frontera con Siria interrumpe su conversación. Por el momento, es una escena tranquila.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Jordan/2013/Fricker
Cerca de la frontera se encuentra parte de la línea ferroviaria de Hejaz, donde los trenes solían viajar desde la República Árabe Siria a Arabia Saudita, vía Jordania. Miles de familias huyeron este año de la República Árabe Siria cerca de esta zona.

Los 200 a 500 refugiados que llegan todos los días a Jordania cruzan ahora por las zonas fronterizas del noroeste, que, a pesar de las difíciles condiciones desérticas, son más fáciles de alcanzar desde Siria.

“Solamente quienes están muy mal heridos cruzan ahora por aquí”, nos cuenta Salah. Pero Salah y sus compañeros comparten la preocupación de que el número de refugiados puede aumentar considerablemente en cualquier momento.

Satisfacer las necesidades de los refugiados

Nos dirigimos a una zona llana de tierra que podría utilizarse como un lugar de reunión para los recién llegados. El espacio se presta para la construcción de instalaciones de agua, saneamiento e higiene, y para proporcionar un lugar seguro a las mujeres y los niños. Los sirios que llegan a la frontera pasan por lo menos 24 horas en este tipo de lugares antes de que los autobuses les lleven a los espacios de tránsito y luego al campamento para refugiados de Za’atari, o a una de las instalaciones similares más pequeñas.

“Estamos preparándonos por si acaso se vuelve a repetir una situación parecida a la que se produjo el último mes”, dice Lucio Melandri, especialista en asuntos humanitarios de UNICEF en Jordania. “Necesitamos proporcionar ayuda inmediata a los sirios y garantizar que la asistencia humanitaria comience tan pronto como ponen los pies en Jordania”.

En la frontera nororiental, utilizada actualmente por los refugiados sirios, UNICEF, en coordinación con el Comité Internacional de la Cruz Roja, está preparándose para distribuir materiales de invierno, que incluyen ropas de abrigo, jabón y sales de rehidratación oral para los menores de 5 años.

Seguimos el río a lo largo del valle donde la antigua línea ferroviaria de Hejaz solía funcionar. Desde Jordania, las vías unen la capital siria de Damasco con la ciudad de Medina en Arabia Saudita.

El sonido de los trenes ha desaparecido hace tiempo. En lugar de ello, a lo largo del valle se escuchan los ecos de los bombardeos, un triste recuerdo de la realidad que vive la República Árabe Siria.

“Creo que ahora es mejor seguir adelante”, dice Salah.


 

 

UNICEF Photography: Syrian crisis

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