Panorama: Jordania

Refugiados jóvenes de Siria se reúnen para debatir sus preocupaciones y recibir orientación y apoyo en Jordania

Imagen del UNICEF
© UNICEF Jordan/2012/Malhas
La Media Luna Roja de Jordania, con apoyo de UNICEF, dirige sesiones de orientación todas las semanas para adolescentes y progenitores refugiados de Siria y personas vulnerables de Jordania.

Por Alaa Malhas y Wendy Bruere

AMÁN, Jordania, 13 de diciembre de 2012. Rahaf (19 años) estudiaba medicina en la República Árabe Siria antes de huir a Jordania hace un mes. Tanto ella como su familia se resistieron a abandonar su hogar en Dera’a hasta que la explosión de una bomba acabó con la vida de sus dos hermanas y dejó herido a su hermano mayor. “Después de aquello, mis padres vieron que no había otra cosa que hacer más que huir”, dice.

Incluso a pesar de ello, fue una decisión difícil. “No me siento cómoda estando aquí mientras hay gente que muere en Siria”, dice.

El hermano de Rahaf (18 años) apoya a la familia con su empleo en un restaurante local. El padre se quedó en Siria.

Rahaf no se puede permitir seguir sus estudios en Jordania y, según dice, espera hasta que sea seguro regresar a su país. “Los días son muy largos aquí y no sé qué hacer con mi tiempo”.

Vidas en suspenso

Para finales de noviembre, un total de 143.697 refugiados sirios estaban registrados o esperaban inscribirse con el ACNUR en Jordania. Como Rahaf, la mayoría de estas personas viven en comunidades de acogida, principalmente en la capital, Amán, y en las ciudades de Irbid, Ma’an, Mafraq y Ramtha. El resto se encuentra en el campamento de refugiados de Za’atari, al norte del país.

“Aunque el campamento de Za’atari recibe una gran atención, no podemos olvidarnos de los refugiados que viven en las comunidades de acogida, que son extremadamente vulnerables y necesitan nuestro apoyo”, dice Dominique Hyde Representante de UNICEF en Jordania.

Para prestar ayuda a las mujeres jóvenes como Rahaf, la Media Luna Roja de Jordania dirige talleres de orientación para adolescentes y progenitores, con asistencia de UNICEF. Las sesiones tienen como objetivo proporcionar apoyo psicosocial y concienciar sobre cuestiones de protección infantil.

Están dirigidos a los refugiados sirios que viven en Amán, así como a las personas vulnerables de Jordania. En estos grupos, las personas debaten sus preocupaciones con otros que están en una situación similar y reciben orientación y apoyo. Las sesiones se llevarán a cabo todas las semanas durante varios meses.

En una sesión a la que asistió Rahaf a comienzos de noviembre, ella y otras siete niñas adolescentes –seis sirias y una jordana– hablaron sobre el aburrimiento y la inquietud que sienten debido a que sus vidas están en suspenso a causa del conflicto en la República Árabe Siria.

Mirna* (16 años) acudió a la sesión con Rahaf. Aunque se siente segura en Jordania, vive con la incertidumbre de no saber qué ocurre con su su clan familiar en su país. “Huimos de la muerte. Fue horrible, se oían muchas explosiones y tuvimos suerte de escapar”, dice. “Debido a las malas conexiones telefónicas, no hemos podido hablar con la familia que se quedó atrás en Homs”.

Ofrecer un espacio seguro

Además del apoyo proporcionado en los talleres de orientación también se ofrece atención psicológica a quienes la necesitan. La Media Luna Roja de Jordania ha establecido espacios recreativos e imparte formación profesional. Hasta la fecha, más de 600 refugiados sirios y personas vulnerables de Jordania se han beneficiado de estos programas en Amán.

Walaa (17 años) se encontraba en su último año de escuela superior cuando abandonó la República Árabe Siria. No ha vuelto a la escuela en Jordania, pero actualmente aprende informática en el centro. Dice que poco a poco está haciendo nuevos amigos. Según el gestor de proyectos de la Media Luna Roja de Jordania, Razan Obeid, muchos refugiados sirios consideran su situación temporal y no tienen pensado quedarse mucho tiempo Jordania, al menos por el momento.

“Al ofrecer estos programas para las niñas y las madres, les ayudamos a asimilar todo lo que han vivido y a adaptarse a sus vidas en Jordania”, expone Hyde. “Aprender nuevas aptitudes y llegar a formar parte de un nuevo grupo de compañeros les ayuda a superar lo que podría ser una estancia duradera aquí”.

UNICEF colabora con personas sirias vulnerables en las comunidades de acogida y hasta la fecha ha ayudado a 17.000 niños y niñas en las escuelas públicas; ha ofrecido a cerca de 5.500 niños y cuidadores actividades psicosociales y de protección; y trabaja en estos momentos para mejorar el abastecimiento de agua en las gobernaciones del Norte, donde escasea este recurso.

*Nombre cambiado a petición de la interesada.


 

 

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