Panorama: Japón

Los fotografías de los niños revelan la recuperación un año después del desastroso seísmo en Japón

Por Rebecca Zerzan

NUEVA YORK, EE. UU, 14 de marzo de 2012. Ha pasado un año desde la tragedia del 11 de marzo en Japón, el terremoto que desencadenó unos desastres en cascada de escala apenas imaginable.

VÍDEO (en inglés): Los talleres de fotografía "Eye See Tohoku" dieron la oportunidad a los niños de Japón para documentar sus vidas tras el seísmo y maremoto del 11 de marzo de 2011 . Fue organizado por el Comité de Japón pro UNICEF con el apoyo de Sony.  Véalo en RealPlayer

 

El temblor de 9,0 grados de magnitud –tan violento que cambió el eje de la Tierra entre 10 y 25 cm– provocó un maremoto que arrasó gran parte de la línea de costa nororiental, cobrándose en última instancia casi 16.000 vidas y dejando más de 3.000 desaparecidos. 

No habían acabado de bajar las aguas, cuando empezaron los peligros para Akira Sato (12 años) y su comunidad en la prefectura de Fukushima. La fuerza de la catástrofe causó una fuga de radiación en la central nuclear de Daiichi en Fukushima: una crisis que alcanzaría el séptimo grado en la escala internacional de sucesos nucleares, el nivel más alto posible.

“El vicedirector de nuestra escuela mide niveles de radiación cada mañana en el patio y en la entrada a la escuela. Pienso que es difícil detectar algo invisible”, dijo Akira, en una reflexión sobre la incertidumbre que ahora forma parte de su vida diaria.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2011-2315/Minatogawa
Saaya Minatogawa (14 años) fotografío un automóvil abollado en el municipio de Otsuchi (Iwate). “El conductor estaría dentro cuando le golpeó el 'tsunami'. Es triste”, dijo la niña.

Ocho meses después del desastre, ella y otros 26 niños, de edades comprendidas entre los 8 y los 15 años, participaron en "Eye See Tohoku", una serie de talleres de fotografía realizados en tres prefecturas afectadas por el desastre. Los talleres, organizados por el Comité de Japón pro UNICEF con el apoyo de Sony Corporation, fueron diseñados para brindar a los niños una oportunidad de expresar sus sentimientos e ilustrar sus experiencias a la sombra de la crisis.

Lo que surgió fue un retrato de fuerza y recuperación.

Un ejemplo sobre la capacidad para sobreponerse

“Quiero que todo el mundo sepa lo afligidas que se sienten las personas hoy”, dijo Juri Fujiwara (15 años) en el taller de Fukushima, donde el fotógrafo de UNICEF, Giacomo Pirozzi, ofreció a los participantes conocimientos básicos sobre encuadre, composición y otras técnicas antes de que ellos saliesen a fotografiar sus vidas y a sus comunidades.

El proyecto no estuvo exento de desafíos. En el momento de los talleres contiuaron produciéndose las poderosas réplicas. Fue necesario garantizar alimentos de emergencia, así como refugio, y la seguridad de los niños fue primordial.

Incluso a través de sus imágenes, los niños ofrecen un ejemplo sobre la capacidad para sobreponerse.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2011-2342/Yoshida
Una mujer vestida de payaso distribuye alimentos en el "mercado" de Haragama en Soma (Fukushima). Fotografia de Riri Yoshida (11 años).

“Esto solía ser la única piscina de la ciudad. Nadaba aquí cuando estaba en la escuela primaria”, comentó Saaya Minatogawa (14 años) de pie al borde de una piscina vacía y que ahora es un revoltijo de vigas de acero y cristales rotos en Otsuchi, en la prefectura de Iwate.

Saaya ahora vive en el alojamiento temporal instalado en el instituto de enseñanza secundaria Kikikiri, donde se llevó a cabo uno de los talleres. Aunque ve los progresos alcanzados, día a día. Una de sus fotografías muestra unas flores que surgen del hormigón cuarteado. “Las flores brotan en medio de la devastación”, observó.

Estragos y curación

La mayor parte de la destrucción todavía es visible en la ciudad de Ishinomaki, en la prefectura de Miyagi, donde más de 3.000 personas murieron y casi 900 todavía están oficialmente desaparecidas.

“[El puerto de] Ayukawa se lo llevaron las aguas. Me entristece contemplar mi ciudad”, dijo Ryota Atsumi (11 años).

Él y sus amigos fotografiaron a los voluntarios mientras limpiaban los escombros y se centraron en los esfuerzos de reconstrucción de la comunidad. “Los voluntarios transportaban árboles grandes. Me di cuenta de su esforzada labor”, agregó Miki Furuuchi (10 años).

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2011-2290/Goto
Chihiro Goto (10 años) fotografió a Miku Sato (8 años) en la playa de Ishinomaki (Miyagi).

En Fukushima, donde la crisis nuclear sigue su curso, Yuzuki Sato (15 años) fotografió montones de terreno contaminado que había sido arrancado del recinto de una escuela. “Había una señal que decía 'No pasar' delante de un montículo de suelo contaminado, pero los niños pequeños todavía pueden entrar”, dijo ella. “Vi este mismo cartel en todas partes”.

No obstante, sus compañeros también evaluaron el proceso curación de su comunidad. En la ciudad de Soma, una anitguo municipio pesquero, visitaron el mercado local de Haragama donde se distribuía ayuda.

“Después del terremoto creo que la gente de Soma se ha vuelto más alegre conforme se han desarrollado lazos más fuertes”, dijo Juri.

Sus fotografías ofrecen colectivamente un duro recordatorio de que la vida ha cambiado irrevocablemente. “Una parte de mí espera que olviden lo que vieron a través de la lente de la cámara,” dijo la madre de Miki. “Otra parte espera que siempre recuerden lo que ocurrió”.

Las imágenes de los niños se pueden ver en la sede central de UNICEF en Nueva York. La exposición, titulada "El camino por delante", continuará del 5 de marzo al 31 de mayo.


 

 

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